La captura de la Corte y la democracia

Con 94 votos de 82 necesarios, Ana Margarita Ríos-Farjat ocupará del 2019 al 2034, la vacante como Ministra de la Suprema Corte de Justicia (SCJN) que dejó Eduardo Medina Mora, quien renunció tras la investigación por lavado de dinero.

La presidencia de Andrés Manuel López Obrador y una Cámara de Senadores servil al Ejecutivo Federal han integrado lo que parece ser una nueva fracción a los requisitos constitucionales para ser Ministro o Ministra de la SCJN:

    VII. Ser amiga, amigo, aliado o aliada del Presidente de la República.

Esto, por las cuestionables elecciones de Juan Luis González Alcántara Carrancá y de Yasmín Esquivel Mosa, quienes al igual que la electa Ana Ríos-Farjat comparten lazos con el presidente López Obrador o MORENA. En el caso de Juan Luis González Alcántara Carrancá al haber estado en la terna del presidente para ser Fiscal y al haber sido acusado de presunto tráfico de influencias. En el caso de Yasmín Esquivel, también conocida como la “Ministra Contratista”, cuya postulación fue también controversial (cuyo caso ya se ha abordado con anterioridad aquí mismo).

En el caso de Ríos-Farjat suceden dos cuestiones:

La primera, que la ahora Ministra era la titular del Servicio de Administración Tributaria del gobierno en turno y que además omitió en su declaración patrimonial haber sido abogada externa de Vector Casa de Bolsa, compañía de Alfonso Romo, quien es el Jefe de la Oficina de la Presidencia. Por si fuera poco, de acuerdo con información recabada y publicada por Peniley Ramírez en El Universal, fue Romo quien cabildeó para que ella fuera la titular del SAT, ya que en palabras del ex Secretario de Hacienda Carlos Urzúa: “Ella no tenía ninguna experiencia a nivel directivo en la recaudación de impuestos y la prueba es que para nombrarla tuvieron que cambiar la Ley”, cambio que fue publicado el 5 de diciembre de 2018 en el Diario Oficial de la Federación y que consistía en modificar el requisito de experiencia directiva en administración, aduanas y recaudación de impuestos; por el de estudios en materia fiscal y aduanera.

La segunda, tiene que ver con sus facultades. Supone que además de que la persona electa por el Senado debe cumplir con los requisitos contenidos en el artículo 95 constitucional, esta debe mostrar idoneidad, experiencia e imparcialdiad, elementos que únicamente pudimos presenciar y aclamar en la Doctora Ana Laura Magaloni; la única de las 9 personas propuestas por el presidente.

El Senado de la República tuvo en sus manos dar un golpe en la mesa, cambiar el discurso, demostrar que escucha a la ciudadanía, aportar un granito a la llamada “Cuarta Trasformación”, romper los esquemas de compadrazgo impuestos desde Fox en las ternas que envía el Ejecutivo y ser defensores de la democracia y del equilibro e independencia de poderes.

No fue así, a pesar de que Ana Laura Magaloni nos deleitó con una comparecencia en el Senado para ponerse de pie, hablando sobre una justicia que no está siendo aplicable para las personas en situación de pobreza, que dice que la penalización del aborto lleva a mujeres pobres a la cárcel, que nos enmarca el problema de la corrupción, que nos hizo el diagnóstico puntual sobre el México en que vivimos, que siempre se ha pronunciado sobre los derroches económicos del Poder Judicial, que cree en una seguridad no militarizada y que llama delgaditas a nuestras Fiscalías; no fue electa. Las senadoras y senadores decidieron seguir el patrón con cuotas y cuates que ha imperado en nuestro país, escogieron a una candidata tibia que no pudo mantener una postura a favor de las mujeres, diciendo que el aborto tiene una connotación espiritual que te marca para toda la vida: ese nivel trae la nueva Ministra, uno que no compagina con el estilo que busca marcar el Ministro Presidente Arturo Zaldívar.

Ana Laura Magaloni Kerper

Quiero dejar la frase de inicio de la comparecencia de la Doctora Magaloni:

Vivimos en un país injusto, un México atravesado por la desigualdad, el privilegio, el conflicto y la incertidumbre; azotado por la violencia y la corrupción, es decir, por la arbitrariedad de la ley del más fuerte. Un México partido, en el que la justicia lleva demasiado tiempo torcida.

MORENA desperdició la oportunidad. Nos demostró que existen candidatas ejemplares y a la altura de una Corte como Ana Laura Magaloni, pero que lo único que nos darán será Rosarios Piedra, Juan Luises Gonzáles, Ministras Contratistas y Margaritas Ríos-Farjat.

Definitivamente no vivimos en el tiempo de las Ana Laura Magaloni, de la defensa de los derechos humanos a través de una CNDH autónoma o de un INE independiente y árbitro de los derechos políticos. La corrupción y la partidocracia hambrienta de poder, no han permitido levantar a México. Una democracia que destruye y no construye. Un gobierno en el que se toman decisiones bajo la soberbia de una autodenominada autoridad moral. Una vez más, vivimos en un país coaptado por la corrupción, el compadrazgo, los cuates, las amistades y las brechas de desigualdad ampliándose mientras las élites siguen buscando monopolizar el poder.

No, esta no es una Cuarta transformación. Una CNDH capturada por MORENA mediante la imposición tramposa de una ombudsman incompetente que desconoce la situación de derechos humanos en nuestro país. Un INE con recortes bajo la imposición de consejeros compadres que buscan asfixiar su labor e intervenir su autonomía y una Corte capturada por MORENA, pintada de color vino.

Nos estamos quedando sin instituciones democráticas, los candados democráticos para defender la misma democracia están siendo abiertos. El trabajo de años de la sociedad civil está siendo disuelto. La Corte ha sido tomada. Perdón por no finalizar con esperanza, yo ya la perdí.

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Tengo 23 años y estudio derecho. Escribo de lo que me transita desde los derechos humanos. Me interesan los temas de justicia distributiva, políticas públicas y derechos de las personas LGBT+. Lo más importante para mí en este blog, es ofrecer un espacio seguro para todas las personas históricamente discriminadas a las que nunca nos han escuchado.

Considero que es importante cuestionar todo desde el aprendizaje empático y en compañía de una taza de café.

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