IT´S A SIN: Despolitización de una pandemia

Recientemente se ha hablado acerca de esta miniserie de HBO Max llamada It´s a Sin, creada por Russel T. Davies, y que ha causado revuelo en redes sociales y en el activismo. Esta miniserie se ha convertido en la más vista hasta ahora para la plataforma digital de HBO. Normalmente, cuando se trata de retratar la crisis del sida, los medios de entretenimiento se limitan a contar la historia desde una sola geopolítica: Estados Unidos en la década de 1980. Esta vez, la historia no sucede en territorio estadounidense, sino en suelo británico: el epicentro es Londres. A pesar del cambio geográfico en la narrativa, es cierto que la crisis del sida no ha sido revisada históricamente en la literatura como en el cine desde otros lugares que no sean pertenecientes al Norte global.

Davies, quien anteriormente había creado la serie de culto Queer as folk en 1999, cuenta la historia de la pandemia de sida que azotó a la población británica. Una vez que el virus brincó el charco transatlántico hasta llegar a Europa, había poca información pública disponible acerca de esta pandemia, la gente no creía en la existencia de esta enfermedad silenciosa hasta que sus seres querides empezaban a morir en mayor número. Comenzamos a conocer a los personajes conforme van abandonando sus hogares para mudarse a la gran escena queer de Londres. La historia gira alrededor de un grupo de amigues que compartían un vínculo muy cercano entre elles. Ritchie nunca le dijo a su familia que era gay, mientras Roscoe es forzado a huir de su casa porque su padre quería mandarlo a Nigeria para que se curara de su homosexualidad (aunque eso implicara la posibilidad de que Roscoe pudiera ser asesinado), Colin es el chico inocente y entusiasta que no había tenido mucha experiencia teniendo relaciones sexuales.

Esa idea de que el castigo y la marginalización hacia la gente queer por parte de la familia y de la sociedad fue la principal causante de que se disparara la pandemia de sida, es central para la cosmovisión del show, la cual se puede notar de forma más clara en los últimos episodios de la serie.

He de admitir que en varias ocasiones lloré a moco tendido en varios de los capítulos. La serie logra que el espectador o la espectadora pueda sentir empatía con la historia de este grupo de amigues queer londinenses. Sin embargo, también creo que habría que hacer un replanteamiento con respecto a la necesidad de actualizar las narrativas que se cuentan y adaptar estas historias a contextos más diversos y actuales con respecto a la situación que viven las personas seropositivas hoy en día.

Me pareció problemático el abordaje que se plantea con respecto al entendimiento de las causantes por las cuales resultó desoladora esta crisis, pues es reiterativa e insistente la forma en la cual se muestra como principal factor el rol del autodesprecio de las personas queer, así como también resulta problemática su replicación en el uso de algunos tropos (figura literaria que le asigna un sentido figurado al uso de una expresión).

Si bien es cierto que la homofobia familiar tiene varios efectos negativos en la vida de las personas queer, Sara Schulman, escritora y activista, documenta en su libro publicado en 2009: “Ties that bind: Familial homophobia and its consequences” otras causantes todavía más importantes que la anterior mencionada para el entendimiento de la pandemia de sida: la negligencia gubernamental, la avaricia de los corporativos farmacéuticos y la violencia institucional. A mi parecer, la serie termina por simplificar y despolitizar una crisis de salud pública mundial, la cual todavía no hemos terminado de entender por completo. Menos hemos podido tratar de desestigmatizar ciertos prejuicios y cogniciones erróneas en torno al VIH  y al sida. Las repercusiones de esto afectan la vida de muchas personas que no reciben una atención digna y con cumplimiento de sus derechos humanos básicos como personas seropositivas.

Hablemos de los tropos presentes en la historia. De manera generalizada, se presenta a los hombres homosexuales como víctimas desdichadas, en agonía perpetua y sin sentido de agencia. También son presentades como unes potenciales asesines que esparcen el virus de manera irresponsable o intencionada. Todo esto es falso y estigmatizante, pues termina por condenar al ostracismo a toda la comunidad de personas seropositivas. Ritchie es retratado como un chico que pasa de ser una persona alegre y carismática a ser una persona abyecta que constantemente siente pena por él mismo y cree ser merecedor de ser castigado por su orientación sexual. Del otro lado tenemos a Colin, un chico que adquiere el virus al tener su primera y última  relación sexual con otro hombre al principio de su estadía en Londres. En ambos casos, no existe un sentido de agencia, parecen condenados a un destino sin oponer resistencia alguna. Me parecen tropos desafortunados por parte del creador de la serie porque recrea ciertas ideas que terminan por estigmatizar todavía más la situación de muchas personas que deciden hacer frente al diagnóstico con asertividad y una actitud positiva, porque quienes siguen empeñados en contar historias en torno a las vivencias de personas seropositivas no actualizan sus narrativas a algo más acorde a la situación que se vive en 2020 con respecto a esta crisis.

It´s a sin aborda la crisis de manera superficial al no poner en el centro una pieza clave en el entendimiento de la pandemia: el activismo. El activismo se vio retratado de forma somera y sin darle su debida importancia en cuanto a la labor que ha tenido para exigir a los gobiernos que brinden atención médica, pedir a las compañías farmacéuticas bajen el costo de los antirretrovirales para que sean accesibles para las personas seropositivas, manifestarse en los espacios públicos para que sus voces sean escuchadas; en fin, el activismo de colectivos o asociaciones sin fines de lucro como Act Up ni siquiera fueron mencionados en la miniserie. Es más, Jason Rosenberg, un activista neoyorkino de Act Up, denunció en su cuenta personal de twitter que HBO Max había regalado a ciertas celebridades accesorios con el logotipo de esta organización sin antes haber pedido autorización y sin haber colaborado con algún tipo de donación. Pareciera que una organización tan importante en su labor de activismo como Act Up no existiera o como si la crisis de VIH hubiera sido un problema del pasado que ya está resuelto. Es así como el capitalismo y este sistema necropolítico se desajena de aquellas vidas que ya le resultan “caras de costear”, son activos que ya bajaron su valor. Rosenberg señala que es debido a este tipo de acciones (como la cometida por HBO Max) que se borra la historia y las comunidades periféricas siguen siendo abandonadas y precarizadas.

Quienes ven la miniserie no pueden ver reflejada toda esa fuerza sistémica responsable de lo peor de la devastación producida por el sida. Al final, el resultado de la despolitización de esta crisis que aún no termina, fue que se perdió la valiosa oportunidad de hacer responsables directamente a estas fuerzas sistémicas de poder mediante el alcance de una plataforma mainstream como HBO.


Referencia Bibliográfica

https://www.buzzfeednews.com/article/shannonkeating/its-a-sin-hbo-max-review-russell-t-davies-aids-crisis

 

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Psicólogo. Interés por la educación y consejería de la sexualidad, estudios queer y literatura latinoamericana.

Amo las películas de Yorgos Lanthimos, el jazz, la trova y leer artículos del New Yorker.

Mi libro favorito es “Los recuerdos del porvenir” de Elena Garro.

Convencido de que “lo personal es político”.

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