¿”Infantilización’’ del derecho?

En días anteriores, la Jueza Sonia Hernández Orozco del juzgado sexto de distrito del estado de Aguascalientes anexó un comunicado de sentencia en formato de lectura fácil para una niña de 7 años a quien no se le habían suministrado los medicamentos necesarios para llevar su tratamiento oncológico desde el mes de mayo. Esta sentencia desencadenó una discusión sobre si la existencia de estos formatos era o no responsabilidad de juezas y jueces, si estaban ‘’infantilizando’’ el derecho o si estaban resolviendo según ‘’subjetividades y sentimentalismos’’ y no conforme a derecho, entre muchísimas otras opiniones. 

Para comenzar, habría que poner sobre la mesa que este estilo de formato no es un invento que alguien pensó ayer. La primera sentencia en formato de lectura fácil fue emitida por la primera sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación el 16 de octubre de 2013 para el caso de Ricardo Adair Coronel, una persona adulta que vive con síndrome de Asperger. Su caso versaba sobre el estado de interdicción en personas con discapacidad. Ante lo anterior, se optó por anexar el formato de lectura fácil a manera de complemento de la sentencia tradicional, es decir, es una acción encaminada a cumplir con la obligación estatal de hacer accesible la información y documentación para las personas con discapacidad como Ricardo, lo que se traduce en que ellas puedan saber y entender qué es lo que pasa durante su proceso, de una manera adecuada y que debe ser redactada en un lenguaje simple y directo en el que se eviten tecnicismos y atendiendo al caso y necesidades específicas de la persona a la cual se dirige. 

Infantilización del derecho
Ilustración vía Chumbi en La Voz

En esta ocasión no fue la SCJN quien emitió dicho formato, fue una jueza de distrito y se trató de un tema de niñez y no de discapacidad. La existencia de estos formatos es cada vez más común y atiende a grupos que han sido históricamente arrebatados de su capacidad de ejercicio según el modelo hegemónico de normalidad instaurado, aplicado y replicado en el derecho. En razón de lo anterior, la niñez y las personas con discapacidad han sido consideradas ‘’incapaces’’ solo por el hecho de pertenecer a estas categorías y en este sentido, este formato busca restituirles a través del acceso a la información, esa capacidad que les ha sido negada.

Retomando la discusión de redes, habría que ahondar en la idea del lenguaje como barrera; dentro del derecho los escritos son redactados en un lenguaje que no es comprensible para quienes no tienen conocimiento jurídico e inclusive existe la creencia de que quien pone más frases en latín es más intelectual y sabe muchísimo más del tema que quienes se limitan a escribir en español. 

Partiendo de esta idea, se puede entender la reacción de quienes reprueban la idea de que el derecho pudiese ser entendible inclusive para la niñez. El lenguaje construye barreras y estas pueden ser de varios tipos: adultocéntricas ‘’¿cómo qué ahora el derecho será tan sencillo que niñas y niños podrán saber qué pasa con sus derechos?, paternalistas ‘’las niñas y los niños necesitan protección de los adultos, no pueden tomar decisiones por sí mismas’’, capacitistas ‘’¿por qué alguien con discapacidad debería entender de derecho? denle un tutor, no es capaz de decidir por sí misma’’ Por mencionar algunos ejemplos de sistemas de opresión que sostienen esta construcción. 

Infantilización del derecho
Ilustración vía Marelisa Blanco Pérez

La discusión no debería girar en torno de si debiesen existir las sentencias en formato de lectura fácil o no, porque la realidad utópica es que no deberían existir si el lenguaje jurídico fuera comprensible para todas las personas y así poder materializar el derecho a la información y al acceso a la justicia, pero en la realidad no funciona así; el derecho ha sido construido para que nadie que no pertenezca a la élite intelectual jurídica pueda entenderlo y esta es una de sus principales características.  

La discusión que ahora nos atañe es la de cómo lograr que estos comunicados sean efectivos y atiendan realmente a quienes pretenden beneficiar. El acceso a la justicia y a la información no es un favor, son derechos que corresponden a todas las personas y por tanto deben ser adecuados para el completo entendimiento de las mismas, eliminando así las barreras del lenguaje pero también eliminando el espíritu paternalista que se tiene, por ejemplo, a grupos como la niñez. 

Hablarle a niñas y niños no equivale a dirigirse a ellas como si fueran tontas y no pudieran entender lo que sucede a su alrededor, habría que dejar de lado esa idea de que la niñez es un grupo homogéneo y atender a la etapa del desarrollo evolutivo  cognoscitivo y a la madurez de las niñas, niños y adolescentes que les permita ejercer de manera informada y responsable sus derechos y desde ahí poder brindar información efectiva que les deje ser partícipes de la toma de decisiones sobre sí mismas.

Hacer accesible y entendible el derecho a las niñas, niños y adolescentes no significa ‘’infantilizar’’ el derecho, pero hacerles la finta de que están siendo informadas desde una perspectiva paternalista y adultocéntrica que cree que hablar de niñez es igual a perder seriedad o respeto, sí lo es.

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A veces estudio derecho, a veces hago comunidad con otras mujeres.
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