Género, cultura y disidencia

-Ibrahim L. Carrillo

 

A las personas trans no binarias nos pertenecen nuestras identidades del mismo modo en el que les pertenecen a los hombres y mujeres cisgénero, pues la raíz de éste sistema de conductas y pensamientos impuestos llamado género no sólo comienza con la opresión de la mujer cisgénero; pues para que ésta opresión exista, primero se requiere delimitar qué es ser “mujer” y “hombre”. Casi todos los seres vivos en el planeta tierra tienen un sexo determinado, pero el ser humano es el único que tiene tanto sexo como género. Se suele entender al sexo como una condición orgánica que distingue a los machos de las hembras de un ser vivo y al género como el sistema socio/cultural que se basa en ésta condición.

Si entendemos a fondo estas definiciones de género y sexo, el género comienza su imposición socio/cultural sobre las personas en el momento en el que se asume que ser mujer es equivalente a la condición orgánica de ser hembra, mientras que se asume que ser hombre es equivalente a ser macho. Debido a ésta aparente división binaria de extremos en el sistema sexo-género, se les asume a las personas intersexuales un sexo que no les corresponde, mientras que a las personas que más tarde desarrollarán una identidad, que se aleja de las definiciones binarias de hombre y mujer, se les impone un género basándose en sus características biológicas más visibles, siendo en éste caso, los genitales.

Debemos conocer que el sexo tampoco es binario y no sólo se distingue por los cromosomas, si no que es un conjunto de características que se dividen en: hormonales, cromosómicas, genitales y gonadales. Resulta erróneo decir que los cromosomas son lo único que determina el sexo binario, pues muchas personas intersexuales presentan cromosomas sexuales distintos a los de XX y XY, además éstos mismos cromosomas binarios fueron descubiertos alrededor de los años 1905 y 1910, pero el sexo tiene muchos más años de antigüedad.

El hecho de que nos asignen al nacer como mujeres u hombres debido a nuestro sexo binario predominante (macho o hembra) también es una imposición de género. A ésta imposición vamos a llamarle raíz del género. Ésta se encuentra en cuanto asumimos que ser mujer es lo mismo que ser hembra y ser hombre es lo mismo que ser macho. Por lo tanto, todas las personas, en parte, reforzamos el sistema de género cada que nos proclamamos como mujeres u hombres, independientemente de si somos personas cisgénero o personas transgénero e independientemente de las razones por las cuales nos proclamemos como tales.

Algo que es importante conocer es que las personas trans se dividen en personas trans binarias y personas trans no binarias. Las personas trans binarias son las personas que se identifican con los géneros que fueron impuestos a nuestra civilización durante la conquista española, por lo que serían los que se normalizaron dentro de la religión católica; en otras palabras “hombre” y “mujer”. Mientras tanto, las personas trans no binarias son personas que no se identifican de manera exclusiva o absoluta con uno de esos dos géneros. Es importante comprender que la palabra “binario” no sólo se refiere a algo que está dividido en dos, sino que, en éste contexto, se refiere a que se trata también de algo que no puede ser ambas cosas al mismo tiempo.

Es importante considerar que las personas trans hemos existido a lo largo de la historia humana y nuestras experiencias han seguido presentes aún cuando el sistema de sexo-género es distinto en el contexto cultural del que se hable. La mayoría de las personas creen que sólo existen dos géneros, pero esto se debe a que desconocen la existencia de otras culturas alternas a la globalizada con la que nos han colonizado de diversas formas. Inclusive, si investigas lo suficiente dentro de tu propio país o en ocasiones dentro de tu propio estado, podrás encontrar que han existido personas que no son hombres, ni mujeres.

A continuación, les dejo un mapa de algunas pocas identidades no binarias que han existido desde antes de la globalización y la(s) colonia(s):

Mapa: https://elordenmundial.com/mapas/identidades-no-binarias-en-el-mundo/

Como podemos observar, existen y existieron culturas que tienen géneros que se desapegan de lo que muchas personas podrían asumir como hombre o mujer. Por lo tanto, existen contextos en donde hay más de dos géneros y cada uno de éstos es distinto a todos los demás, pues pertenecen a sistemas sexo-género distintos. Por ello, resulta en parte discriminatorio para éstas disidencias culturales y raciales el asumir que el único sistema de sexo-género correcto es el que nos impusieron los españoles que nos colonizaron o, en otras palabras, el sistema sexo-género que crearon las personas blancas.

Hablemos de nuestro contexto:

Foto de vogue: Vogue México

Las personas muxe forman parte del tercer género reconocido a nivel nacional en México. Forman parte de una comunidad que se encuentra en el Istmo de Tehuantepec. Es importante saber que su comunidad está formada por un grupo heterogéneo de personas. por lo que, al referirnos a toda la comunidad muxe con los pronombres que generalmente utilizamos, podrían causar problemas. Esto principalmente porque las personas de Juchitán, Oaxaca, también utilizan una lengua distinta: el zapoteco, en el cual no se suele hablar en femenino o masculino hacia las personas. Aquí un pequeño documental por si estás interesade en el tema

Después de entender que nuestro sistema de sexo-género no es el mismo en diferentes países y dentro de éstos en diferentes contextos culturales, es momento de comenzar a mirar en nuestro propio contexto globalizado. ¿Qué pasa con las personas que no son ni hombres ni mujeres de mi propia ciudad o pueblo? ¿Esas personas también tienen un nombre?  Pues, así como podemos aprender a respetar la diversidad de género existente en la diversidad cultural de nuestro propio país y de países diversos, también tenemos que aprender a respetar la diversidad de género presente en nuestros propios contextos. Hablamos de las personas de género no binario. Éstas personas son la razón por la cual existen los términos neutros para referirnos a las personas que no se identifican exclusivamente o absolutamente como hombres o mujeres y debemos de respetarles tanto como nos gustaría que nos respeten a nosotres.

Las personas no binarias somos personas que sufrimos violencia constante. Muchas somos parte de la comunidad trans, aunque algunas personas no binarias no se consideran parte, debido a que la comunidad trans durante mucho tiempo no les ha validado su identidad. En consecuencia, algunas de éstas personas han decidido tomar la acción política de no considerarse parte de la comunidad. Por ello, es importante aprender que, sin importar en qué parte del espectro trans estemos, no debemos invalidar las experiencias de otras personas trans disidentes, ya sea porque no presentan una disforia de género tan marcada, porque no pueden acceder a una transición hormonal o física (debido a que su acceso fue creado para personas trans binarias), porque no puedan salir del clóset, porque no tengan miedo de performear al género que les asignaron al nacer o porque sean parte de la comunidad trans no binaria.

Igual de importante es por parte del resto de la comunidad elegebetera saber que el símbolo de “+” está ahí por diversas razones que no nos hacen menos importantes o menos válides. Y reconocer que el ser parte de la comunidad no nos exime de tener privilegios de clase, de género, de sexo, raciales o hasta en la performatividad de género que usamos en nuestra vida cotidiana, por lo que pedir respeto conlleva la responsabilidad de respetar al resto de la comunidad, no tomar nuestra voz, ni apropiarse de nuestros espacios, darnos visibilidad y priorizar las necesidades de las personas de la comunidad que más lo necesitan.

Recuerden que también vivimos las violencias del resto de la comunidad trans. Que algunas personas de nosotres también presentamos disforia, tenemos problemas para acceder al tratamiento hormonal, al campo laboral, a la educación; nuestra expectativa de vida también está por debajo debido a los crímenes de odio, algunas personas no binarias se tienen que dedicar al trabajo sexual para solventarse debido a la exclusión laboral. También vivimos violencia sexual, discriminación, además de una constante objetivización y fetichización. No nos olviden que también formamos parte de la comunidad.

Para terminar, les dejo una lista de identidades que no caen en lo binario de diferentes culturas alrededor del mundo:

MUXES (Cultura Indígena de Oaxaca), personas “de dos espíritus” (Indígenas Noteramericanos), Wakashu (Japón en Periodo Edo), Māhū (cultura nativa de Hawai), Bissu (actualmente el quinto género reconocido, Indonesia), Sekhet (Egipto), Hijra (tercer género oficialmente reconocido, India), Ergi (Siberia), Kathoey (Tailandia), Fa’afafine (Samoa), Sekrata (Madagascar, donde a los niños pequeños que muestran actitudes femeninas, se les cría como hembras y es tan normal al grado de que muchas olvidan que alguna vez fueron personas del sexo masculino, se les ve como algo normal y parte natural de la vida) y nunca olviden que hay más.

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