¿Seamos más eco-friendly?: mi experiencia con el fetichismo ecológico

Cuando yo iba en la secundaria, vi el documental Cowspiracy. El documental de Netflix es una exposición muy explícita del daño medioambiental que la industria agroganadera causa en Estados Unidos. Recuerdo que, al verlo, quedé impresionado con el documental: la representación de la cruel explotación de animales para satisfacer las demandas humanas de comida —en Estados Unidos y en el resto del mundo— me hizo sentir muy culpable. Sí, creía que mi vida debía alinearse con hábitos que ayudaran al medio ambiente, pero Cowspiracy también me dejó una carga moral. ¿Cómo podía saber cuánta agua ocupa una simple hamburguesa y continuar con mi consumo de carne? ¿Cómo podía saber que la leche que bebía en mi desayuno de todos los días existía gracias a la explotación constante del cuerpo de una vaca? ¿Cómo podía vivir sin hacerlo a costa de otros seres vivos? Así que tomé la decisión de no volver a tomar un vaso de leche y nunca volver a comer carne.

Claro, les dije a mi padre y madre y se rieron de inmediato. Dijeron que no podía dejar la carne mientras estaba en crecimiento y que corría el riesgo de enfermarme si cambiaba mi alimentación de manera radical. Así que, con el tiempo, me volví muy tibio sobre el tema. Mi impresión sobre el documental había disminuido y recurrí a cambios muy pequeños a lo largo de los años siguientes: dejé la leche de vaca por leche de almendra, recogía plásticos cada que iba a alguna playa, compraba cada accesorio o comida eco-friendly que me encontraba, comía carne roja sólo cuando no tenía otra opción y, claro, empecé a compartir publicaciones en Facebook.

Las publicaciones que compartía seguían un discurso muy al estilo de páginas como Playground y World Economic Forum. Éstas connotaban un mensaje de alarmismo con diferentes desastres naturales, como incendios en bosques de coníferas, glaciares derretidos y océanos repletos de plástico alrededor del mundo. También compartía cada discurso de Greta Thunberg, así como publicaciones con discursos punitivos implícitos hacia todes mis contactes, como si no fueran lo suficientemente conscientes sobre el tema y como si yo estuviera muy bien informado en contraste, cuando no era el caso.

Poco a poco, comencé a reflexionar sobre el mensaje implícito detrás de todas las publicaciones que compartía constantemente. A simple vista, ¿qué podrían tener de malo? De todas maneras, el cambio climático es un problema urgente y debemos, como sociedad en el término más general, estar consciente de su daño potencial. Sin embargo, los discursos que tratan nuestra relación con el desarrollo del cambio climático no siempre incluyen un enfoque social apropiado y frecuentemente se limitan a fetichizar el problema en favor de intereses capitalistas y con ceguera ante la desigualdad alrededor del mundo.

El discurso de Joaquin Phoenix en los últimos Premios Óscar me vino a la mente al pensar sobre nuestro rol en el cambio climático. Su discurso al aceptar el galardón de Mejor Actor fue efectivo: logró crear un efecto de consciencia en su audiencia sobre nuestra responsabilidad —como sociedad— ante el cambio climático y la devastación natural que causa la producción de nuestra comida alrededor del mundo. Y, aún así, entre la audiencia del Teatro Dolby, Jeff Bezos —director ejecutivo de Amazon— pasaba desapercibido entre la audiencia. A pesar de que Amazon ha invertido en desarrollo de tecnologías para optimizar la extracción de petróleo[1] y es responsable de haber emitido más de 51 millones de toneladas en 2019.[2] Creo que la situación fue análoga con lo que algunos de mis amigues llamaban, entre broma y broma, mis publicaciones con tintes eco-fascistas. El discurso contra el cambio climático frecuentemente responsabiliza a los consumidores —sin importar su clase social— en exceso y omite que gran parte de la culpa por las desmesuradas emisiones de carbono en el planeta es de gobiernos y, en mayor medida, empresas multinacionales.

Y ese era el mayor problema con las publicaciones que compartía en Facebook: siempre apretaba el botón de “Compartir” de manera irreflexiva y automática. Y, así, yo promovía el cambio climático constantemente como un problema de consumo individual. De cierta forma, yo transmitía ideología[3] en mis publicaciones, como diría el filósofo Slavoj Zizek; promovía la idea de que la solución para el cambio climático es únicamente que todes seamos veganes, que todes compremos ropa de segunda mano y productos que se vendan con la etiqueta de eco-friendly; que todes evitemos el plástico a toda costa y todes nos sujetemos al punitivismo mudo e implícito que una lógica medioambientalista interpretada de manera errónea puede imponer por el simple hecho de ser humane en un mundo capitalista.

Fotografía: Heather M. Edwards

No me malentiendan; todas las acciones que acabo de mencionar —como el veganismo, el consumo de segunda mano, entre otras— son relevantes, ayudan al planeta y muestran un alineamiento más ético de vivir en una sociedad global inmersa por el consumismo. Sin embargo, también hay que reconocer que son privilegios que, frecuentemente, sólo personas con ingresos suficientes pueden permitirse. Y, al reflexionar sobre mis publicaciones compartidas, me di cuenta que había pasado por alto el discurso y la lógica que omitían: que promovían un fetichismo ecológico en favor de mercancías que compensen nuestra huella de carbono en el planeta y en sus ecosistemas y, además, segregaban —en pensamiento— a las personas por su clase social y su capacidad de opciones de consumo “para ayudar el planeta”.

El cambio climático es, discutiblemente, el problema más grande que la humanidad enfrentará en el siglo XXI. Y aunque este artículo sólo haya tratado un ejercicio de ideología zizekiana, creo que fue importante para darme cuenta de las maneras en las que puedo (y podemos) replicar un discurso sin darnos cuenta, aunque sea con un retuit o una publicación compartida con buenas intenciones. En el caso particular del cambio climático, pude ver —mediante mis publicaciones— que hay un discurso que debe evitarse dentro del activismo medioambientalista: el punitivismo ideológico por no cometer un número delimitado de acciones más “sustentables” que sólo la población con los recursos suficientes puede permitirse. Por su parte, las medidas para contrarrestar el cambio climático deben incluir un discurso que tome en cuenta una retribución social justa y el control de las riquezas desmesuradas. Y, en causas más generales, reflexioné que, más allá del fetichismo de mercancías, nuestras ideologías y activismo deben evolucionar en el nombre de la justicia y la inclusión.

 

Bibliografía y demás referencias

CBS/AP. “As Amazon’s carbon emissions surge, it pledges $2 billion to fight climate change”. En CBS News, 23 de junio de 2020. https://www.cbsnews.com/news/amazon-carbon-emissions-up-15-percent-pledge-2-billion-climate-change/#:~:text=Amazon%20said%20Tuesday%20that%20its,plants%20running%20for%20a%20year.

El hombre que ríe. “Zizek – El Ser Capitalista (Subtitulado)”. En YouTube, 9 de agosto de 2015. Video. https://www.youtube.com/watch?v=tXPpGSdzfhE&feature=youtu.be.

Oscars. “Joaquin Phoenix wins Best Actor”. En YouTube, 11 de marzo de 2020. Video. https://www.youtube.com/watch?v=qiiWdTz_MNc.

Vox. “Google and Amazon are now in the oil business”. En YouTube, 3 de enero de 2020. Video. https://www.youtube.com/watch?v=v3n8txX3144.

[1] Vox, “Google and Amazon are now in the oil business”, en YouTube, 3 de enero de 2020. Video. https://www.youtube.com/watch?v=v3n8txX3144.

[2] CBS/AP, “As Amazon’s carbon emissions surge, it pledges $2 billion to fight climate change”, en CBS News, 23 de junio de 2020. https://www.cbsnews.com/news/amazon-carbon-emissions-up-15-percent-pledge-2-billion-climate-change/#:~:text=Amazon%20said%20Tuesday%20that%20its,plants%20running%20for%20a%20year.

[3] El hombre que ríe, “Zizek – El Ser Capitalista (Subtitulado)”, en YouTube, 9 de agosto de 2015. Video. https://www.youtube.com/watch?v=tXPpGSdzfhE&feature=youtu.be.

Tengo 21 años y estudio Derecho en el CIDE. No escribo porque sepa algo en específico; lo escribo porque me interesa mucho saberlo. Mis intereses principales son de sociedad y música, pero intento aprender todos los días de todo lo demás.

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