Entretejer comunas entre lesbianas

-Psic. Diana Fajardo.

Escribo como psicóloga terapeuta. Desde mi pasión por la psicoterapia, que me pone todos los días en una posición de vida privilegiada, soy co-creadora de diálogos seguros, de conversaciones emotivas que me permiten acompañar en el camino del profundo autoconocimiento a las personas que, en las sesiones de terapia, me confían muchísimo a través de sus historias, de sus gestos, de sus lágrimas y miradas de preocupación, de esperanza o de felicidad.

Este texto contiene muchas historias. Historias construidas sobre ejes resquebrajados y atravesados por marcadas divisiones. Divisiones que crean capas y tapujos, que se transforman en vacíos profundos del ser.

Vacíos que impiden la pertenencia en los deseos de las mujeres lesbianas. Lo deseado… Este texto es sobre lo deseado. Sobre lo que se desea entre las mujeres que aman a otras mujeres.

¿Qué es lo deseado?

¿Sobre quién/es se deposita el deseo?

¿Dónde se “es” o se “está”?

¿Cuál es el poder de los deseos?

A través de mi rol de escucha en la terapia durante varios años, he observado que los deseos tienen vacíos que crean dependencias tóxicas que dejan dolor. Esos vacíos encierran miedos, a los que yo llamo miedos existenciales: el miedo a la soledad, el temor a ser libre o de decepcionar a quienes se quiere, así como el miedo a la muerte son algunos de ellos. Es muy común que estos provengan de la falta de validación en la relación con los padres y las madres, que difícilmente logran aceptar [en inicio] fluida y genuinamente la orientación lésbica. 

Todo esto crea vacíos dolorosos que, impulsivamente y con mucha angustia y desesperación, las mujeres lesbianas van reproduciendo en su búsqueda de pareja o parejas. Muchas de las chicas lesbianas que vienen a terapia conmigo llegan por motivos relacionados con relaciones violentas y es común observar que tienden a tapar sus miedos o llenar esos vacíos con la compañía de otras mujeres que resultan ser tóxicas (en el llamado “doble armario”; BBC (2017). Esto es precisamente una expresión de la falta de validación que genera un sentido urgente de pertenencia para no sentir la soledad

Los deseos de las mujeres lesbianas tienen vacíos que generan dependencias paradójicas. Levine y Heller (2016) dicen que las personas necesitamos depender y esto conlleva una paradoja, porque “resulta que la facultad de enfrentarse al mundo desde la autonomía a menudo nace de la seguridad de saber que contamos con alguien que nos apoya”. Los deseos de las mujeres lesbianas no son claros, porque entretejen redes, redes enredadas por dependencias que intentan suplir los huecos de la falta de pertenencia que resquebrajan los pivotes de su ser, que les imposibilitan estar y estar bien. No hay claridad en el deseo, porque en la niñez no se enseñan las posibilidades del amor en todas sus formas y manifestaciones. Se “platonizan” y se invisibilizan las relaciones entre mujeres en la historia, por ejemplo, o se convierten en las grandes ausentes, al menos en el discurso social y dentro de las familias. Sabemos que el lenguaje no es inocente (Andersen, 1995).

Por otro lado: pandemia. 

Ante la orden del aislamiento, conectar está siendo una forma de resistencia.

Conectar. Hacer tribu. Crear comunas. 

Por otro lado, he notado que la pandemia [entre miles de otras cosas] está generando fuertes cuestionamientos sobre las propias prioridades de vida, hablando -claro- en un contexto de chicas lesbianas con suficiente acceso al privilegio como para llevar un proceso terapéutico.

Ilustradora: @violetaescribiendo

Conectar, hacer tribu y crear comuna entre mujeres lesbianas parece ser la forma más sensata de ser y estar en este contexto pandémico. Como terapeuta, me parece que es la manera más viable para poder atravesar la incertidumbre y sobreponerse al pánico pandémico. Está documentado que la ansiedad y el pánico invariablemente se tranquilizan con las redes de apoyo; con los grupos cercanos a quienes se puede pedir ayuda porque hay validación (Brene Brown, 2016). Dado que lo personal es necesariamente político, los deseos de las mujeres lesbianas no pueden estar guiados por vacíos dolorosos que lleven a toxicidad. Creo que es urgente la creación de vínculos sororarios que permitan la creación de relaciones seguras entre las chicas lesbianas.  

Para ello, es necesario poner atención a los lugares, momentos y personas sobre las que se deposita el deseo, porque el poder de los deseos se construye con la liberación de las cadenas que se encuentran en los vacíos dolorosos. Estos vacíos solo se pueden romper después de atravesar, en común-unidad, los huecos que impiden fluir y centrarse en lo más propio: la validación.

Es a través de los vínculos que se logra conectar con ese sentido de pertenencia, partiendo de deseos nutricios por los que vale la pena perder la cabeza y lograr las tan anheladas relaciones lésbicas.

Referencias:

Andersen, T. (19959. El lenguaje no es inocente. Psicoterapia y Familia. Vol 8, No.1.

Brown, B. (2016). El poder de ser vulnerable. Urano: España. 

El drama del doble armario, la violencia invisible dentro de parejas del mismo sexo. Mayo, 2017. BBC.

Maneras de Amar, por Amir Levine y Rachel Heller

Recuperado de: https://www.bbc.com/mundo/noticias-39725498

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