Entre la Vacunación y la Desolación

¿Qué hay después de la vacunación contra el Covid19 y por qué parece que muchas personas lo ven como el final del problema? Muchas respuestas pasan por mi cabeza cuando esas preguntas y otras llegan a mí, yo sé y entiendo el sentimiento de alivio de saber que con la aplicación de las vacunas las personas nos sentimos un poquito más seguras y con calma por nosotras y por las demás personas que amamos, sin embargo, la aplicación de la vacuna no es el final de esta historia y mucho menos representa un escenario pacifico para quienes perdimos a alguien como consecuencia de esta pandemia, para quienes hemos transformado de forma obligada nuestro caminar por este mundo.

Desde comienzos del 2020 en México escuchamos sobre el Covid19 y todo lo que estaba pasando en otros países, leí cosas y jamás pensé que todo avanzaría como lo ha hecho hasta ahora, fue hasta marzo del 2020 cuando las autoridades de México comenzaron con la implementación de medidas sanitarias para responder a la propagación del virus, del 23 de marzo de 2020 al 30 de mayo de 2020 se implementaron las políticas de confinamiento en el país a través de la Jornada Nacional de Sana Distancia, la cual consideraba una serie de medidas preventivas.

Pese a la respuesta ciudadana y los esfuerzos que se hacían a nivel federal y local para evitar un escenario en el que los sistemas de salud colapsaran, día con día desde ese marzo nos hemos enterado de contagios y de defunciones ¿hemos normalizado ya esta situación? No lo sé, a veces parece que sí. Desde el inicio de todo esto, muchas personas tuvimos claro que esta pandemia afectaba de forma desigual, que pese a que cualquier persona se podía contagiar existían quienes con su posición económica podían recibir tratamientos de primer nivel y no tener que esperar para poder entrar a un hospital, quienes no tenían que hacer largas filas para poder comprar oxígeno, quienes durante los primeros meses del confinamiento pudieron quedarse en casa, mientras que miles de personas más no podían hacer esto porque el ingreso familiar dependía de su trabajo diario.

Hoy en día, en México tenemos más de doscientas cincuenta mil muertes por covid19, yo pudiera dar y dar cifras, relacionarlas estadísticamente y hablarles de cómo han ido en aumento, pero la realidad es que, en estos temas y muchos otros me quito de mi papel de politóloga y me pongo de frente al dolor, esas cifras son vidas e historias, además de que no sabemos con certeza si son todas o no estamos nombrando a quienes murieron en total abandono institucional.

Tú que hoy te tomaste el tiempo de leerme; nunca dejes que lo técnico de la vida, lo rápido que va y lo que parecemos avanzar en este tema nos permita olvidar a las miles de personas que antes del 2020 tenían sueños y metas, que tenían todo un plan de vida por delante, no olvides a las familias que quedamos destrozadas por perder a alguien. Cuando escuches cifras siempre recuerda que tienen una cara y un nombre.

El miércoles 11 de agosto me pusieron la primera dosis de la vacuna y no pude evitar pensar en todo lo recorrido en todos estos meses, en las historias que he escuchado y lo que me ha tocado vivir, justo ahí y desde mucho antes estaba con mucho conflicto respecto a pensar que la vacunación pone una especie de “fin” a todo, no quiero sonar egoísta con la alegría colectiva pero sí quiero nombrar a quienes esa vacuna no les llegó a tiempo, a quienes el sistema de salud dejó en abandono, a quienes la negligencia nos arrebató a alguien.

Queda mucho camino por recorrer y por aprender, aprender a cómo vivir en un mundo donde este virus nos acompaña, muchas cosas por descubrir en el proceso de cuidarnos de él, muchas lecciones que enseñar a las futuras generaciones y sí, mucho tiempo por recuperar, pero también muchas vidas por honrar y no olvidar. Nunca dejemos de exigir que la atención hospitalaria sea un derecho y no un privilegio, que el poder quedarse en casa no signifique no tener un ingreso. Las autoridades nunca quisieron aprobar el ingreso mínimo vital y en cambio, dejaron en total vulnerabilidad a miles.

Muchas cosas tuve que acomodar en mí para lograr escribir esto, todavía hay mucho que decir desde mi propia experiencia con Covid19 y perdiendo a la persona que más amé por esta enfermedad y la negligencia, tal vez todavía no estoy lista para eso, pero sí para pedirles que nunca normalicemos que miles murieron y siguen muriendo.

@sanittaleunen

Sigamos cuidándonos, honrando y nombrando sus vidas. Con especial dedicatoria para Víctor Manuel Fernández (mi papá), para Daniel Cruz, Rubén, Nayeli, Andrea, Juan Manuel, Mario Pineda y para las miles de personas que hoy intentan sanar esas ausencias, para ustedes y sus seres amados: no están solas.

Para Benigno, a quien el sistema le falló, no te olvidamos.

Siempre tendremos el cielo y el mar, su mirada y valentía, suplico que nos volvamos a encontrar.

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Ella/She

Escribo para plasmar lo que me duele e indigna, deseo que todas las personas encuentren espacios de expresión dignos.

Soy una mujer mexicana y feminista, politóloga y administradora pública por la Universidad Iberoamericana, estoy convencida que caminar en colectivo es mejor.

Lucho contra la trata de personas y colaboro en espacios de exigencia de derechos humanos, me apasiona el proceso legislativo, la comunicación política y sueño con un país sin injusticia e impunidad.

“La resistencia no es sólo aguantar, sino construir algo nuevo”, vamos juntes. 🔥

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