Emergencias que anteceden al virus SARS-CoV-2

Estamos atravesando una emergencia global, probablemente sin que la mayoría comprendamos lo que esta significa. La frase “quédate en casa” se extiende más allá de su sentido literal; abre el telón a una crisis que profundiza problemas que datan desde la colonia y que se han ensanchado a partir de la falta de reconocimiento, de la desigualdad en la distribución de recursos, participación, acceso a información, justicia y por ende, una comprensión holística y clara de lo que estamos viviendo ante la pandemia de COVID-19. La industrialización de la ciencia y la tecnología, ha comprometido a ambas con los poderes económicos, sociales y políticos a nivel mundial, evidenciando que su fin último no es el bienestar de la población.

Los Estados apuntan a que las economías se anteponen a las vidas humanas, y las desigualdades se agudizan al advertir que hay vidas que valen más que otras. Los sistemas de salud colapsados alrededor del mundo, son un claro ejemplo de estas brechas en el acceso a los derechos individuales y colectivos.

La ausencia de acciones por parte de los Estados en los planes de crisis para asegurar el distanciamiento social, intensifican la precariedad de personas sin techo, sin seguridad social, inmigrantes, en situación de pobreza, etcétera, los cuales demandan dinámicas de intervención planteadas a partir de escenarios específicos.

De manera que la salud necesariamente tenga que ser vista como un fenómeno colectivo y emergente, que contemple no solamente el bienestar de nuestros cuerpos humanos sino también los de animales no-humanos y del mismo medio ambiente. En ese rumbo, la justicia cognitiva juega un papel imprescindible en el análisis transdisciplinario, pues como diría Boaventura de Sousa Santos: “no habrá justicia social sin justicia cognitiva”. Desde el confinamiento voluntario, nos toca reflexionar y cuestionar nuestras formas de ser y existir en un modelo de vida que invisibiliza toda forma de diversidad.

Parte de ese ejercicio es reconocer alternativas de vida que convoquen a nuevos mundos posibles, sujetos a los abundantes modos de vida y experiencias de la realidad. El pensamiento e intervención insurgente nos permite ver aquello que es invisible desde la lógica capitalista y colonial; es en esos procesos donde nos toca acuerpar saberes históricamente invalidados que convergen en este mundo compartido, y que no tienen origen en la historia universal de Occidente.

De tal manera que podamos señalar aquellas narrativas de opresión -capitalismo, capitalismo, colonialismo, racismo- de las que son producto los efectos de la pandemia; mismas que invisibilizan los motivos estructurales que anteceden a la emergencia sanitaria actual, y que hacen impracticables las recomendaciones de prevención que hace la OMS o la Secretaría de Salud para algunas personas. Por ejemplo. el caso de Ayutla, en Oaxaca, que ante el despojo del manantial se han quedado sin agua desde hace tres años.

#AguaParaAyutlaYA

Es por eso que la frase “quédate en casa” no debe significar un aislamiento total de lxs demás. No estaremos más segurxs ni completamente a salvo del peligro latente que conllevan las decisiones de nuestros gobernantes y el virus SARS-CoV-2, si le hacemos frente a la crisis desde el individualismo. No olvidemos que la solidaridad social y comunitaria es el virus al que le teme el capitalismo, neoliberalismo y punitivismo.

🔥La Solidaridad es el Virus al que le teme el Capitalismo🔥.La realidad que estamos viviendo nos ha demostrado lo más…

Posted by Espacio Abierto on Sunday, March 29, 2020

Preparemos el suelo para sembrar, cultivar, fertilizar y cosechar nuevos modos de pensar el saber científico, así como formas de vida que no permitan conformarnos con estándares de dignidad social.

El reconocimiento de las experiencias latinoamericanas (el feminismo latinoamericano es un buen ejemplo) es necesario para promover formas de conocimiento abiertas, pudiera ser desde la ecología de saberes (concepto que desarrolla Boaventura de Sousa Santos), que procuren el hablar en nuestros idiomas originarios y entendernos desde nosotrxs. Por consiguiente, pensar en ciencia a partir de escenarios reales y locales debe ser el siguiente paso. Desafiar modos de intervención que perpetúan la extracción de conocimientos y recursos con el fin dominar y transformar para control y acumulación de capital de unos pocos. La apuesta es esa, construir a partir de nuestras diferencias, en colectivo, desde abajo y hacia los lados, en la misma línea horizontal.

Anexos:

textos para compartir sobre Boaventura de Sousa Santos

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Del centro al sur. Comunicóloga en formación.

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