El Peronismo, unido, jamás será vencido

El día 27 de octubre, se desarrollaron en la República Argentina las elecciones generales que decidieron cargos tanto en el poder ejecutivo como en el poder legislativo. La fórmula integrada por Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner se impuso, con el 48,10% de los votos, al oficialismo, encabezado por Mauricio Macri, que obtuvo el 40,37%. Estos resultados consagran a Alberto Fernández como el nuevo presidente de todos los argentinos.

La elección en la que participó el 80% del padrón (votaron 26,595,460 personas sobre 33,858,733 habilitadas para hacerlo) ofreció números que ningún encuestador previó. La mayoría de las encuestas que circulaban nos hablaban de una diferencia muy holgada, con la formula Fernández-Fernández llegando cómodamente al 50% y el presidente Macri no pudiendo pasar el 35%. Otra vez, como en las primarias, las encuestas volvieron a fallar rotundamente. Nuevamente, la derrota más significativa que sufrió el oficialismo se dio en la Provincia de Buenos Aires, donde la actual gobernadora perdió la elección por casi veinte puntos frente al candidato Axel Kicillof, que se consagro como nuevo gobernador electo.

A pesar de no haber podido remontar la elección y forzar a una segunda vuelta, dentro del Macrismo observan estos números como algo positivo, debido a que evitaron la humillación de las primarias, donde perdieron por 15 puntos. El resultado los posiciona como una fuerte oposición, con un gran número de representantes, tanto en la Cámara de Diputados (donde tendrán mayoría parlamentaria) como en la de Senadores. Estos números no deben opacar la pésima gestión que tuvieron en sus cuatro años de gobierno. Se irán el 10 de diciembre con un país devastado, una inflación que llegara casi al 60%, un Banco Central sin reservas, una deuda externa impagable y, lo más triste, con cinco millones más de pobres. Su gobierno supuso un Estado ausente que cerró el Ministerio de Salud, desfinanció la educación pública, recortó el presupuesto para la investigación y que aplicó políticas económicas que recuerdan a los clásicos Adam Smith y David Ricardo; implicando un atraso de más de cien años.

El Peronismo, como siempre, ha vuelto. El pueblo volvió a apoyarse en esta fuerza, como lo ha hecho a lo largo de la historia en momentos difíciles. La conformación del Frente de Todos, en donde todo el peronismo se unificó, supuso la clave de esta victoria. Además, la decisión de elegir como candidato central a Alberto Fernández y no a Cristina Fernández, que carga consigo el peso de malos años de gestión y una infinidad de causas de corrupción a su nombre, fue vital para el triunfo nacional.

“Hay que volver a empezar, hay que volver a soñar”. Esperemos que este cambio de mando traiga tranquilidad a todos los argentinos y que el Kirchnerismo gobierne con la responsabilidad necesaria. No deben volver para mentirle al pueblo, no deben volver para amontonar funcionarios corruptos en las esferas de poder, no deben volver para utilizar al Estado con el fin de perseguir opositores, no deben volver para frenar la importación y cerrar la economía. Deben volver para ser mejores, o sino terminaran yéndose de vuelta. Tienen que hacer lo que prometieron y gobernar para todos.

 

 

 

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Escribo sobre cine, series y cuestiones relacionadas a la cultura pop.

Apologista de Spielberg y reinvindicador de De Palma. Argentino y, como tal, futbolero. Ademas futuro historiador.

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