El mercado de las drogas

El debate sobre las drogas ha tenido un carácter creciente en las conversaciones formales e informales del país. Existen un sin fin de argumentos de ambos lados; que si no podemos controlar sustancias nocivas para la salud aún o que tal vez la regulación de éstas ayude a terminar con el narcotráfico, incluso, en algunos casos, se ha llegado a especular que la legalización de la marihuana generaría un balance más negativo que positivo para la población. La realidad es que nadie puede predecir con certeza el futuro, sin embargo, con datos y un pequeño análisis estadístico podemos desarrollar un posible escenario, cuya probabilidad sea lo suficientemente aceptable para ofrecer conclusiones.

En México, el consumo de sustancias de uso ilícito no está tipificado como un delito; no obstante, las autoridades del país han optado, durante décadas, por el sistema de sanción penal. Lo anterior da pie para argumentar que dicha respuesta del Estado mexicano es irracional y, sobretodo, contraproducente, pues basta analizarlo desde un plano económico para entender que por más mecanismos que busquen disuadir mercados conformados (donde interactúen una oferta y demanda voluntarias), la naturaleza humana siempre buscará vacíos reguladores, como mercados negros, para satisfacer su interacción económica. Es por ello que la persistencia por prohibir mercados ya consolidados es el primer candado por romper en este camino.

Una vez comprendido el sistema por el cual si un grupo de personas demanda cierto bien, entonces otro grupo indudablemente buscará ofrecer tal cantidad, es menester comenzar a romper con imágenes trazadas alrededor del consumo de drogas. Según el Observatorio Europeo de las Drogas y de las Toxicomanías, los datos de su mercado indican que los adictos representan solo una minoría de los que demandan drogas tipificadas como ilegales. Basta comprender este punto para avanzar en nuestro entendimiento de este espacio y comenzar a percatarnos que la imagen creada entorno a este bien de consumo puede ser tratado como un asunto de salud y no de materia penal.

El siguiente paso en nuestro recorrido le corresponde al análisis del consumo de sustancias nocivas para la salud que muchas veces solemos comparar frente a las drogas. Estudios realizados en Europa arrojan que el alcohol es más consumido que la cannabis entre estudiantes, tanto en dicha región como en Estados Unidos. Así mismo, bajo este enfoque, es claro señalar una correlación con el número de muertes causados por dichos productos; mientras que el alcohol es vinculado con 3 millones de muertes al año, las drogas causan medio millón de muertes en el mismo periodo, según datos de la Organización Mundial de la Salud.

Consumo de sustancias nocivas entre estudiantes

Fuente: Observatorio Europeo de las Drogas y de las Toxicomanías.

Tras dichos datos, es previsible que muchos lectores argumenten que al legalizar las drogas, el consumo y las muertes aumenten, sin embargo, tal hecho es poco probable de ocurrir, ya que bajo una correcta regulación, en la cual el asunto sea expuesto en materia de salud, con controles de venta (en la publicidad y restricciones de edad para su compra) y distribución (a través de empresas legales y con un parámetro de calidad cuidadosamente determinado), tal construcción del mercado de drogas solo potencializará un equilibrio en el cual el precio se ajuste a la cantidad demandada por los consumidores.

Por otra parte, es necesario tocar el tema de la violencia. La legalización de la marihuana en Uruguay se vio acompañada de un crecimiento en la tasa de homicidios, los cuales están presuntamente vinculados al control de puntos de venta y ajustes de cuentas entre narcotraficantes. Para este punto vale la pena remontarnos al año de 1919 el Senado estadounidense logró aprobar la conocida era de La ley seca, la cual prohibía la manufactura, venta y transporte de bebidas alcohólicas. El hecho, sin precedentes en la historia, tiene un criterio que debemos analizar a detalle; dicha ley solo consiguió volver al Estado de Chicago la capital del contrabando de alcohol y, así, el punto de reunión de más de una mafia que aprovecha la falta de oferta de un bien cuya demanda era alta. Los actos de violencia se dispararon y no fue hasta la llegada del presidente Roosevelt cuando se entendió que tal Ley solo beneficiaba a las grupos delictivos que tenían el poder de establecer puntos de conexión con otros países para importar alcohol. Con dicha legalización era claro que las mafias aumentarían su disgusto, sin embargo, su esquema de financiamiento fue extinguiéndose lentamente, mientras que el Estado Americano se iba fortaleciendo.

Con base en los puntos expuestos es clave para nosotros entender que el comportamiento humano puede desarrollar más de una forma para conseguir lo que busca. El éxito de las políticas públicas contra las drogas partirá, no de su prohibición y sanción, sino de su correcta regulación y prevención de adicciones. Según la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2016-2017, en México, únicamente Baja California tiene un porcentaje elevado de consumo de drogas ilegales durante los últimos años, mientras que el resto del país se encuentra por debajo de los promedio internacionales.

Componentes de la marihuana: TCH y CBD.

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Rodrigo Núñez, 21 años.

Estudiante de economía en el ITAM y derecho en la UNAM, coordinador del área de transparencia del Centro de Estudios Alonso Lujambio y asistente de investigación del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.
Escribo sobre economía, derecho e historia.

Me interesan los deportes y la política.

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