El impacto diferenciado de la COVID-19 en personas LGBTI+ y por qué importa

Por Miguel Fuentes* de Yaaj México*.

Más de un año de pandemia nos deja lecciones amargas de las vulnerabilidades que viven las personas LGBTI+ en México. Al mismo tiempo, da luz a posibilidades de imaginar un futuro digno para aquellas personas que enfrentan violencias y formas de discriminación por su orientación sexual e identidad/expresión de género (OSIG) o variaciones en caracteres sexuales al nacer. En colaboración con un grupo de 30 organizaciones de la sociedad civil, instituciones gubernamentales, organizaciones internacionales y universidades, realizamos un estudio no probabilístico con 6,671 respuestas acerca del impacto diferenciado de la COVID-19 en personas LGBTI+ mayores de 18, residiendo en México. De los resultados del proceso, así como del análisis, hay al menos cuatro lecciones que quiero recalcar de cuál fue el impacto y por qué importa saberlo.

La primera lección fue económica: el desmantelamiento económico del gobierno de austeridad en México dejó vulnerables no sólo a la población LGBTI+ que, a la par del resto del país, enfrentó la crisis económica desatada por la pandemia. También mermó la capacidad de las organizaciones de la sociedad civil de proveer atención y espacios seguros para la diversidad sexogenérica, y de caracteres sexuales al nacer, frente al recorte de fondos. Como lo explicó el CONEVAL en su evaluación de la pobreza laboral al primer trimestre del 2021, la pobreza laboral aumentó en el país casi 4 puntos porcentuales entre 2020 y 2021. La población LGBTI+ que respondió nuestra encuesta también vio esta carencia en ingresos y ocupación laboral, pues encontramos que 17.68% (de 5,513 personas) no recibió ingresos a octubre de 2020 y 26% (de 3,094) trabajaron en el sector informal. Importa que la crisis económica deje al país en un estado de precariedad laboral, pero pertenecer a la comunidad LGBTI+ lo exacerbó. La amenaza, el chantaje o el despido por OSIG aumentó 21.69% de 166 casos, y la difamación, los estereotipos y los rumores por OSIG aumentaron 35.93% en 231 casos. En otras palabras, la crisis nos afecta como país, pero uno de los motivos que lo empeora es vivir nuestra orientación sexual y identidad/expresión de género de forma libre.

La segunda lección fue política: necesitamos que los discursos políticos que priorizaron a la comunidad LGBTI+ y que reconocieron las violencias y formas de discriminación que vivimos durante la pandemia, se traduzcan en garantías de derechos. El CONAPRED emitió en mayo una lista de recursos contra la discriminación y la violencia por OSIG en el contexto de la COVID-19. Entre los documentos que se enlistan como obligatorios para que las autoridades gubernamentales garanticen el acceso a servicios de seguridad social a personas LGBTI+ se encuentra el Protocolo para el Acceso sin Discriminación a la Prestación de Servicios de Atención Médica de las personas LGBTTTI. No obstante, 96 personas que reportaron que no se les dio servicio o tratamiento médico adecuado por su OSIG, aumentó 50% de los casos esta negligencia, y de las 78 personas que reportaron que no quisieron incluir a su pareja o familiares como personas beneficiarias por su OSIG, aumentó 29.49% la discriminación. Esta pandemia no distingue entre personas de la diversidad LGBTI+ y el resto. Sin embargo, las posibilidades de sobrevivir o que te excluyan del sistema de salud pueden empeorar por pertenecer a este espectro fuera de la heteronorma. Estos protocolos no pueden quedarse en hojas que no se filtran entre las filas de proveedores de servicios de salud, así como de justicia.

La tercera lección fue social: las redes horizontales de solidaridad y apoyo son indispensables para la comunidad LGBTI+. La pandemia rompió muchos nexos y espacios seguros para personas LGBTI+ alrededor del mundo. Al mismo tiempo, dio pie a nuevas formas de conexiones digitales que obligan a revisar el impacto de la COVID-19 en la forma en la que socializamos y nos relacionamos para enfrentar violencias y formas de discriminación. De 5,179 respuestas, los espacios donde mayor prevalencia de violencia, discriminación o ambas por OSIG fueron en la familia (47.26%), en redes sociales (36.46%), y en algunos espacios públicos transitados (16 a 19%). La comunidad LGBTI+ no siempre cuenta con espacios para el desarrollo pleno de su sexualidad y la convivencia con familias violentas sin posibilidad de reforzar lazos positivos en espacios físicos seguros empeoró la situación.

Con el confinamiento muchos de estos espacios seguros tan socorridos se tornaron digitales, no obstante, con ello aumentaron nuevas formas de discriminación y violencia en redes sociales y otras plataformas en línea que no están reguladas. La violencia doméstica e intrafamiliar es un problema mucho más amplio en el país y fue de tal magnitud desde el inicio de la pandemia que ONUMUJERES registró alzas de casos de agresión doméstica e intrafamiliar, incluyendo la violencia cibernética, hacia niñas y mujeres en México. La aprobación de la Ley Olimpia es un paso adelante hacia la defensa de los derechos de las mujeres, que incluye a las mujeres de la diversidad sexogenérica; sin embargo, el aumento de violencias en estos espacios digitales hacia toda la comunidad LGBTI+ nos obliga a pensar cómo recuperar las redes de apoyo horizontales mermadas por el confinamiento, por la falta de recursos y por las nuevas violencias digitales que salieron a la luz.

La última lección fue teórica: debemos replantearnos cómo estudiamos a la población LGBTI+ y cómo diseñamos políticas públicas que la incluyan en el entramado social del país. La opresión por orientación sexual, identidad/expresión de género, y por variaciones en caracteres sexuales al nacer son parte de otras estructuras opresoras como los procesos de racialización, las divisiones de clase, y las jerarquías de género. Entre los datos que más nos preocuparon de la muestra fue que de 5.33% de 5,734 personas LGBTI+ fueron diagnosticadas con COVID-19 para octubre de 2020. El promedio nacional para diciembre del 2020 fue de 0.96% de toda la población, por lo que encontramos una bandera roja de la necesidad de incluir a las personas LGBTI+ de manera sistematizada en estudios de seguridad social. Aún más, creemos indispensable ver otras intersecciones por la forma en la que exacerban la vulnerabilidad ante la pandemia. Entre las 372 personas LGBTI+ indígenas que contestaron la encuesta, 9.41% fueron diagnosticadas con COVID-19 —es decir, 4 puntos porcentuales más que la muestra general, y 9 puntos porcentuales más altos que el promedio nacional. Dejemos de pensar en las personas LGBTI+ como un grupo monolítico y recordemos que vivimos violencias y formas de discriminación desde tantas otras aristas, que nuestra OSIG no puede seguir siendo una vulnerabilidad.

Más lecciones serían redundantes, pues el mensaje es claro: no se puede invisibilizar la realidad diferenciada de la pandemia entre personas LGBTI+ y es una realidad que debe atenderse. El informe sobre los impactos diferenciados de la COVID-19 en personas LGBTI+ en México es sólo un primer paso hacia acciones concretas que quedan pendientes por parte del gobierno. Sobrevivimos, pero merecemos más que discursos y promesas. Existimos, y estamos poniendo nombre a nuestras necesidades. Resistimos y estamos poniendo nombre a las recomendaciones que queremos concretar mano a mano.


Semblanza

  *Miguel Fuentes

Activista LGBTI+, Doctorante en Estudios Globales en la UC Santa Barbara. Investigador asociado al Orfalea Center for Global and International Studies y co-organizador de la Semana de Medio Oriente y el Norte de África en México. Actualmente funge como “Coordinador de Investigación en Yaaj México”. Miembro del proyecto Youth as Researchers 2020 de la UNESCO, en el equipo de investigación global de derechos humanos.

*Yaaj México

“Yaaj: Transformando tu Vida A.C.” (Yaaj México) es una organización de la sociedad civil mexicana, que desde hace casi 15 años, se encarga de promover, defender y garantizar los derechos humanos, sexuales y reproductivos de la comunidad LGBTI+, desde un enfoque de género y juventud.


 

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