El duelo colectivo en tiempos de COVID-19

Hola queridxs lectorxs del Yucapost, escribo este primer artículo luego de un periodo de cuatro meses de haberme ausentado de este espacio. En esta ocasión abordaré un texto que puede les ayude a tener un poco de claridad respecto a todos aquellos sentimientos y emociones que estamos acuerpando en estos momentos de cuarentena.

Desde que ha empezado la cuarentena siento un revoltijo de emociones que aparecen y desaparecen día tras día, hora tras hora, minuto a minuto. Hay ocasiones en las que estas emociones o sentires pasan frente a mí como hojas de papel volando de los cuales nada más soy testigo de verles desalojarse de mi mente. Otras veces, que son la mayoría de las veces siendo honesto conmigo mismo, me encuentro “preso de mi mente” como dijera una persona sabia de aquel mensaje de voz de la cuenta “Out of context Mérida”. No apelo a contar con que el proceso que he estado viviendo estos últimos días sea vivido de la misma manera para ti. No. Pero sí creo que aún en la diferencia, atravesamos un proceso en común; y este es que todxs, tanto en lo personal como en lo colectivo, estamos viviendo un duelo. No precisamente el mismo que cuando se nos muere un ser querido, este es un duelo que nos duele diferente.

 

Habría que empezar por reconocer que es lo que estamos sintiendo para así poderlo manejar; o de forma más adecuada, atravesar. Si no le ponemos nombre a aquello que sentimos, difícilmentesabremos como idear estrategias de afrontamiento. Sentimos a la vez un número de duelos distintos. Y la forma en la que se manifiesta en nuestro cuerpo varía. Sin embargo, el duelo no es únicamente una experiencia de vivencia personal, igualmente es un proceso comunitario.

Sentimos que el mundo está cambiando. La normalidad que conocíamos dejó de existir. O a lo mejor esta es nuestra nueva normalidad y tenemos que aprender a convivir con esta por mientras. Sabemos que es temporal. Nuestro razonamiento así nos lo dicta, pero muchas veces lo que sabemos de antemano no está en sintonía muchas veces con la forma en la que sentimos una experiencia de esta magnitud. Esta pérdida de normalidad, este sentimiento de perder conexión con otrxs, esta incertidumbre que merodea en nuestras vidas, es real. Esto nos está golpeando y estamos afligidos.

En este duelo que vivimos, sabemos que algo malo está pasando, pero miramos a la ventana y no vemos el peligro. Ese virus nos quita ese sentimiento de seguridad de manera colectiva. Para poder afrontar este proceso de duelo, un buen comienzo sería entender cuales son las etapas que lo conforman. Es importante recordar que este, como cualquier otro proceso en la vida de los seres humanos, no se vive y no se entiende de forma lineal. No transcurre como una secuencia cronológica y no hay pasos a seguir de manera estricta como si de una receta de cocina se tratara. Es desordenada así como es la experiencia humana. Una de las etapas es la negación: “a mí no me va a pasar, tengo inmunidad moral”, como diría nuestro presidente. La ira, “Por culpa de este virus ya no voy a poder graduarme”, “Este virus me ha cancelado mis viajes planeados”. Negociación, “Si hago su sana distancia, todo va a mejorar cuanto antes”. Depresión, “No sé si esto va a tener solución pronto” “Últimamente solo tengo ganas de llorar, me siento solo”. Y la clave de todo este proceso es la aceptación, “Esto está pasando, tengo que averiguar cómo atravesar esta situación”. La aceptación es donde reside nuestro poder, es cuando nos damos cuenta que tenemos el control de nuestras vidas y confiamos en nuestras fortalezas para poder seguir adelante.

A estas cinco etapas del duelo, David Kessler; un colaborador cercano a Elisabeth Kubler-Ross (psiquiatra cuya vida académica dedicó al estudio del proceso de duelo), agregó una sexta etapa llamada en inglés “Meaning” (en español sería algo como “Búsqueda de significado). Kessler había discutido con Kubler-Ross acerca de que es lo que pasaba luego de la aceptación. Quería encontrarle sentido a aquella experiencia que se tiene luego de vivir un proceso tan desgastante.

Y tal vez, como Kessler, nos toque buscarle un significado a esta crisis humanitaria: replantearnos nuevas formas de ser y hacer comunidad. A lo mejor la solución radique en ser resistencia frente a los mecanismos de biopolítica que buscan desintegrar los vínculos con los que contamos como comunidad, cuidar y procurarnos entre todxs, sobre todo a quienes son más vulnerables. Habría que ser resistencia ante un sistema que pretende decidir que vidas valen más y cuales valen menos de ser vividas.

Bibliografía.

https://hbr.org/2020/03/that-discomfort-youre-feeling-is-grief?fbclid=IwAR36dV8OGIEa8u7Jmgi_zz-16efjNgsahA3v0S_IZJiue8OBGgAjQ8xX5Io

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Psicólogo. Interés por la educación y consejería de la sexualidad, estudios queer y literatura latinoamericana.

Amo las películas de Yorgos Lanthimos, el jazz, la trova y leer artículos del New Yorker.

Mi libro favorito es “Los recuerdos del porvenir” de Elena Garro.

Convencido de que “lo personal es político”.

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