Desmantelando el patriarcado una pinta LGBT+fóbica a la vez

El sábado pasado, se hicieron virales unas pintas en la Universidad Autónoma de Nuevo León en las que, para reclamar la violencia misógina en la universidad y el problema que hay con varios casos de violaciones, las pintas utilizaban slurs homofóbicos (insultos, pues) para hacer sus reclamos.

Las tres palabras históricamente utilizadas contra personas LGBT+, que no solo se refieren a hombres, sino también a personas trans, personas no binarias y a mujeres que leen como hombres homosexuales: Putos, jotos, maricas. Palabras de acoso e intimidación en las calles, las que muches hemos escuchado en nuestras casas por el rechazo, en el espacio público, en las discusiones para negarles derechos y antes de ser víctimas de crímenes de odio (violaciones, esfuerzos para corregir la orientación sexual o identidad de género y asesinatos).

Durante la pandemia, el odio hacia personas LGBT+ ha aumentado. Al estar en cuarentena todo parecía ser un discurso de odio con un nicho en las redes sociales, algo que no trascendería de quienes utilizamos las redes o navegamos en esos círculos. Esto ha ido cambiando y el nivel de violencia ha aumentado.

Haré un breve recuento de lo que ha sucedido el último año:

Ha habido pintas en antros LGBT+ con discursos de odio hacia personas trans. Rayaron la placa de la difunta mujer trans y trabajadora sexual, La Veneno. En las pintas de las marchas feministas una y otra vez hay discursos de odio contra personas trans. Grupos de feministas transodiantes cabildearon contra Ley Agnes sobre identidad trans. Otras han tenido espacios en instituciones públicas como Laura Lecuona en el Instituto Electoral y Participación Ciudadana de Tabasco, participación en la que su discurso estuvo cargado de estigma y odio hacia las personas trans. Han ejercido presión en medios para censurar a periodistas trans como Láurel Miranda, a quien le bajaron varios artículos en los que escribía sobre su identidad y su comunidad. Así, hasta llegar a las pintas de hace un par de días.

Pinta en la placa en memoria de La Veneno.
Pintas lgbtfóbicas y en su mayoría transfóbicas en La Puri y El Marra, en la cdmx.
Pintas de feministas radicales contra la Ley de Identidad de Género en EdoMex.
Pinta transfóbica intervenida en Guadalajara luego del 8M.

El esencialismo y fundamentalismo de ciertos grupos, ha negado e ignorado que tanto la homofobia, bifobia, enebefobia como la transfobia tienen una raíz común en el patriarcado. Las personas no cisgénero ni heterosexuales que desobedecen la norma de masculinidad, sufren de opresión ante un régimen cisheteropatriarcal. Esto último lo niegan, haciendo parecer que entienden la opresión como única y jerarquizada para cierto grupo oprimido, y no como una matriz de opresiones y de dominación en la que raza, clase y género están interconectadas, como lo ha señalado Patricia Hill Collins.

La violencia se está ejerciendo entre personas a las que el patriarcado oprime, por pensar que el sufrir de opresión exenta de ser personas opresoras de otros sistemas de dominación. Muchas de las críticas a esta violencia ejercida, las han expuesto Láurel Miranda, Daniella Gurría, Diana Pinto y el imperdible Manifiesto de la Colectiva AFROntera en este mismo blog.

El enemigo no es una persona, no son los hombres ni las personas LGBT+. El enemigo, por llamarlo de alguna forma, es un sistema al que se ha llamado patriarcado, o en otros casos, al racismo. Se utiliza el argumento de que los hombres violan y son opresores por naturaleza, un discurso que bestializa y naturaliza las violencias que se ejercen, es un instrumento utilizado históricamente por grupos de extrema derecha como la iglesia, para poder oprimir lo que para elles es antinatural. Decir que algo es natural es rendirnos a poder cambiarlo, es volverlo inmutable. Naturalizar hace que las luchas sociales no tengan sentido o propósito contra el sistema, porque se establece que naturalmente es así.

Dejemos de pensar que la violencia es por sexo y no por género, pues esto lleva a odiar a las personas LGBT+ y no entendernos. El sexo siempre fue y ha sido el género. El sexo es un discurso naturalizante para darle sentido y significado al género. El sexo adquiere relevancia social mediante su significación cultural, la cual se llama género. De hecho, la diferencia sexual es una producción del régimen cisheteropatriarcal.

Dejemos de buscar culpables en las personas y enfoquémonos en el sistema. Ya lo decía bell hooks: no nos podemos liberar individualmente. También, en el Manifiesto de la Colectiva AFROntera, el antirracismo ha entendido que se necesita de personas aliadas y de crear la mayor fuerza posible. El separatismo o la violencia hacia otras subjetividades abyectas, no va a derrotar ningún sistema, o en palabras de Audre Lorde, las herramientas del amo nunca van a desmontar la casa del amo. La lucha debe ser en comunidad porque la comunidad nos dará la liberación.

Ya no es suficiente ser aliade LGBT+, ser transinclusive, no ser racista o no ser clasista. Hay que ser activamente antirracistas, antitransfobia y combatir cualquier discurso de odio. Hay que hacer de nuestros espacios, nuestras luchas y nuestro mundo, un lugar seguro para todas las personas.

Para cerrar, entendamos que las identidades son complejas y no explican la totalidad de quiénes somos. Existen postidentidades o identidades políticas: muches de nosotres nos llamamos o asumimos putos, jotos y maricas, como una resignificación de un proceso de sanación a palabras y violencias históricas ejercidas hacia nosotres, pero eso no signfica que personas fuera de la comunidad o que no acuerpen estas identidades, puedan utilizarlas para darles el peso violento que siempre han tenido y que venían de lugares extremandamente heteronormados. Y sí, a lxs maricas, lxs jotxs, lxs putxs y lxs trans, también les oprime el cisheteropatriarcado.


*Título inspirado en el tuit de @franciscotjr


 

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Tengo 23 años y estudio derecho. Escribo de lo que me transita desde los derechos humanos. Me interesan los temas de justicia distributiva, políticas públicas y derechos de las personas LGBT+. Lo más importante para mí en este blog, es ofrecer un espacio seguro para todas las personas históricamente discriminadas a las que nunca nos han escuchado.

Considero que es importante cuestionar todo desde el aprendizaje empático y en compañía de una taza de café.

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