Crónica del paro de mujeres

El movimiento feminista cada vez ha tomado más fuerza; independientemente de si tienes contactos que comparten que las radfems “se pasan” por grafitear monumentos o si tienes conocidas, amigas y familiares que han apoyado todo tipo de expresión sobre la marcha del domingo, el feminismo está más fuerte que nunca.

Personalmente, creo que es una lástima que hemos llegado a este nivel de agenda gracias al hartazgo y la desesperanza de la sociedad. Todas desearíamos que fuera porque el Estado genuinamente, y para variar, quiere hacer su trabajo y protegernos, pero no.

Estamos donde estamos hoy porque es insostenible un país donde mueren 10 personas al día por cuestiones de género y es más insostenible que la principal figura política del país (el presidente) no sólo actúe como si no es importante, sino que no hace nada para a las dependencias gubernamentales les importe.

De todos modos, la marcha fue un éxito, y el paro, ni hablar. El Economista sacó las cifras oficiales y el paro, coloquialmente conocido como “Un día sin mujeres”, generó un impacto económico por 30,000 millones de pesos.

Según el medio, el presidente de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicio y Turismo (Concanaco-Servytur), José Manuel López Campos se destacan las siguientes cifras:

  • Se esperaba que las afectaciones económicas fueran de 26,000 millones de pesos y fue 4,000 millones de pesos mayor.
  • No se esperaba que la participación alcanzara el 60% y alcanzó el 70% de mujeres en el sector de comercio, servicio y turismo.

Impresionante. Yo paré, el lunes no me presenté a trabajar – en mi despacho tuve esa oportunidad sin ningún tipo de sanción; no entré a redes sociales; no consumí absolutamente nada y, no utilicé ningún tipo de stream (Amazon, Netflix, etc.).

Entendía perfectamente las razones de otras mujeres de no parar, mujeres fuertes que han trabajado muy, muy duro en un mundo de hombres para hacerse notar y la idea de parar les parecía inaudita. No obstante, a pesar de que me gusta considerarme de ese gremio yo si paré, ¿por qué?

Paré porque me costó mucho trabajo ser quien soy en mi trabajo hoy. Hoy yo puedo estar exponiendo en un banco mis investigaciones de consultoría en una sala donde hay seis hombres y yo; y yo estoy hablando, a mí me están escuchando y a mí no me pueden ignorar.

Y no decidí seguir como si fuera un día normal porque eso no es normal. Yo no considero tener mayores habilidades profesionales que otras personas, no es por hacerme menos, es por ser realista, a mi edad y con nivel educativo hay cientos de mujeres que son iguales de capaces que yo para estar donde yo estoy, pero no lo están, ellas no están ahí, por eso paré.

Paré porque esa misma reunión que mencioné podría ser fácil un cuarto lleno de mujeres igual o incluso más capaces que todos esos hombres que llevan años subiendo de puesto de forma lineal porque no conocen el término de techo de cristal.

Paré porque mis privilegios me han llevado a donde estoy y me dejaron parar; paré porque sabía que yo el martes podría llegar a trabajar y seguir con el trabajo pendiente pero diez mujeres no.

El día que yo regresé a trabajar 10 mujeres en el país no lo hicieron. Diez mujeres no van a regresar a la escuela, a su casa, a su trabajo, no van a volver a abrazar a su familia, yo sí. Y por ellas paré.

Leía en redes sociales que el simbolismo del paro era re victimizar a las víctimas de desapariciones forzadas en el país porque era eso, actuar desaparecido y para las personas cercanas a ti eso es cruel. Pero yo no creo que sea cruel hacerlos pasar por una simulación que honestamente, en este país, es una posibilidad.

Cruel es que la sociedad en la que vivimos considere que eso es algo menor. Sólo por ser mujeres ese simulacro de no estar, es una realidad. Por eso paré.

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Politóloga internacionalista de profesión, feminista foodie por convicción.

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