COVID-19: Ganadores y Perdedores

La crisis sanitaria provocada por el COVID-19 ha sacudido el tablero geopolítico y pone en evidencia las virtudes y defectos de dos sistemas políticos. Hoy, cinco meses después de los primeros contagios, podemos empezar a anticipar la nueva realidad en la que viviremos a partir de este acontecimiento.

Entre el 12 y el 19 de diciembre de 2019 se reportaron los primeros casos de neumonía provocados por un virushasta entonces desconocido en la ciudad de Wuhan, China. En ese entonces, se subestimó el alcance que esta nueva enfermedad tendría, ya que los virus pertenecientes a la familia de los coronavirus nunca habían sido tan contagiosos entre personas. Esta perspectiva cambió cuando pese a la censura se filtraron imágenes de hospitales saturados con pacientes gravemente enfermos y habitaciones llenas de cadáveres. Todo esto parecía una escena sacada de una película apocalíptica.

Pocas semanas después de iniciar la crisis en Wuhan se vieron los primeros casos del nuevo virus en otros países, siendo Japón y Corea del Sur los más afectados en un inicio. En América y Europa siguió la vida con normalidad, la gente veía el problema como algo que no podría afectarlos por encontrarse a miles de kilómetros de distancia. Sin embargo, gracias al libre tránsito de personas y medidas deficientes en aeropuertos internacionales, al virus le tomó sólo tres meses llegar a 180 países.

En China se tomaron medidas estrictas a mediados de enero: se impuso una cuarentena obligatoria, se cerraron carreteras, aeropuertos, estaciones de tren y todo comercio no esencial. A Occidente le parecieron exageradas las medidas que tomó China las cuales calificó de autoritarias y carentes de sentido.

China pudo tomar estas medidas gracias al control del Estado chino sobre sus habitantes. Este ha sido señalado con justa razón de ser un sistema autoritario que vulnera los derechos de sus habitantes. Pese a las señalaciones, China tuvo un éxito rotundo en contener al virus en pocos meses. El país pasó de tener una curva de contagios con tendencia exponencial a inicios de enero a noreportar contagios nuevos a finales de abril, aunque hoy existe el miedo de una segunda oleada por los casos importados.

Occidente, por su parte, sólo implementó estas medidas cuando el problema ya era incontenible. Los primeros países duramente golpeados por el COVID-19 fueron España e Italia. En ellos pudimos observar sin censura alguna la devastación que provocaba el virus: hospitales saturados, cientos de camiones trasladando cadáveres, médicos completamente rebasados por la situación, escasez de equipo médico, colapso económico y otras situaciones.

Camiones del ejército italiano trasladando cadáveres en la región de Lombardía

Aun con estas escenas, hubo dirigentes que se negaron a implementar medidas estrictas. Un caso es el de Donald Trump, quien pidió a los estadounidenses que no dejen de hacer sus actividades con normalidad para no afectar a la economía de Estados Unidos. El llamado ha sido catalogado como suicida, ya que Estados Unidos es el país más afectado por el virus, reportando casi un millón de casos y más de 50,000 muertes al día de hoy, 26 de abril. Es ahí cuando contrasta mucho el manejo de la crisis por parte de China y de Estados Unidos.

China vulneró los derechos esenciales de sus habitantes y logró detener al virus. En cambio, Estados Unidos está dispuesto a sacrificar a cientos de miles o quizá millones de sus habitantes por no afectar su economía. ¿En qué modelo te gustaría vivir? ¿En un modelo donde cedes tus derechos para salvaguardar el bienestar social y el beneficio común o en un modelo que te da libertades pero que está dispuesto a sacrificarte con tal de no detener el aparato económico? Es una decisión difícil.

China ha sabido aprovechar la situación muy bien. Mientras Estados Unidos prohíbe las exportaciones de material médico y abandona a sus propios aliados históricos, China ofrece a todo el mundo material médico a precios bajos. Mientras Estados Unidos sigue intentando salvar su economía a costa de vidas de sus propios habitantes, China inicia cuarentenas preventivas al mínimo brote en una ciudad.

Esta crisis sólo pone en evidencia que Estados Unidos dejó de ser la potencia que lideraba al mundo y China ha tomado ese puesto.

Cuando Estados Unidos ocupó ese puesto a mediados del siglo pasado, después de la Segunda Guerra Mundial, muchos países adoptaron su modelo político y económico. ¿Pasará lo mismo con China? ¿Veremos nuevos regímenes autoritarios influenciados por China? Será cuestión de esperar para verlo.

Quédate en casa.

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Soy estudiante de la carrera de administración en el ITAM. Me gusta todo lo relacionado con la política, economía y negocios.

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