Contrastes de la Cumbre

Del miércoles al sábado pasados, miles de jóvenes y asistentes estuvimos en el Centro Internacional de Congresos con motivo de la 17 Cumbre Mundial de los Premios Nobel de la Paz.  Si bien la Cumbre fue un evento lleno de conocimiento y experiencia para muchos de nosotros y nosotras, también suscitó diversos comentarios entra las y los asistentes, como este:

Además de no ser el único tweet o post en ese sentido, considero que este tipo de señalamientos requieren no solo la atención de las autoridades, sino también nos invitan a reflexionar sobre el lugar en el que nos encontramos.

Como reacción a este tipo de comentarios, me tocó ver en redes sociales a jóvenes asistentes que se ofendían y sentían atacados o atacadas por los mismos. Personalmente, nunca me sentí atacada por estos comentarios; por el contrario, concuerdo. Y no porque no me considero privilegiada, sino porque reconozco estos mismos privilegios (que aun siendo mujer cuento con estudios universitarios, no soy indígena, ni parte de la diversidad funcional, etcétera).

Me parece que, fuera de ofender, este tipo de comentarios nos invitan a reflexionar sobre el lugar donde nos encontramos, y más allá de indignarnos, debemos centrar nuestra atención en lo realmente importante: ¿Qué tan inclusivo fue el evento? ¿Qué tanta accesibilidad hubo?

Durante una de las plenarias, Juana Bravo dio un saludo en purépecha, saludo que ella misma tuvo que traducir, posteriormente Rigoberta Menchú dio un saludo en maya quiché para después señalar que no había traducción. ¿Por qué sí había traducción para idiomas como francés y polaco, pero no para lenguas indígenas? ¿Por qué Rigoberta Menchú o Juana Bravo tenían que traducir ellas mismas los saludos en sus lenguas?

De acuerdo con la Encuesta Intercensal 2015, en Yucatán el 65.40% de la población se considera indígena, mientras que 28.89% de la población de tres años o más hablan alguna lengua indígena. Me parece que al realizarse el evento en Yucatán esto cobra especial relevancia. Se dejó de lado la inclusión de las personas indígenas, y limitar su participación significa un impedimento para la construcción de paz. No podemos hablar de los derechos de las personas indígenas sin su presencia. Creer que las personas indígenas tienen que adaptarse a este tipo de eventos me parece que perpetúa no solo la desigualdad si no también la asimilación cultural.

Durante la inauguración, la escolta que portaba la bandera para rendirle honores se encontraba con uniforme militar, además de armada; y a unos cuantos metros, se encontraban todas las personas laureadas por su lucha en la construcción de paz.

Otro aspecto llamativo de la cumbre fue su seguridad. Durante todos esos días, las y los asistentes vimos no solo a muchos policías, también vimos militares y miembros de la Guardia Nacional, incluyendo el tránsito de vehículos militares y el establecimiento de francotiradores en los techos que rodeaban al Centro Internacional de Congresos.

Un amigo de Costa Rica me comentaba lo extrañado que se encontraba ante tal situación, considerando que el jamás había visto tal movilización de militares, más considerando que en su país no hay ejército. Esto me lleva a preguntarnos, ¿Cómo estamos construyendo la paz? ¿Cuál es nuestro concepto de paz? ¿Realmente podemos imaginar la paz rodeados de militares?

De igual manera, es imposible ignorar las noticias sobre el bloque de la entrada a activistas LGBT+ por el matrimonio igualitario a la Cumbre. Alex Orué (@Alex_Orue) y Kalycho Escoffié (@kalycho), son activistas que han participado activamente en la lucha por el matrimonio igualitario en Yucatán, y a quienes fue impedida la entrada a la Cumbre por “seguridad”, aun cuando ambos habían realizado su registro (quienes incluso postearon su registro en redes sociales) y el primero tenía entrevistas programadas por las radios que transmitían dentro de la Cumbre.

Si bien aun no hay un posicionamiento formal por parte del Gobierno del Estado sobre la negación de su acceso, afortunadamente diversos artistas, como Diego Luna, Miguel Bosé, Ricky Martin, etcétera, a lo largo de la Cumbre se estuvieron pronunciando a favor del matrimonio igualitario, además de señalar que ojalá el Congreso del Estado pronto atienda al llamado, y legisle en favor de los derechos humanos.

Otro punto señalado por jóvenes asistentes fue el uso de plásticos. A lo largo de la Cumbre hubo muchas plenarias y talleres sobre cambio climático, desarrollo sustentable y el uso de energías renovables, pero durante el desarrollo del evento se entregaron aguas embotelladas, refrescos enlatados y comida en empaques no biodegradables. Además de la falta de opciones veganas y vegetarianas para las personas que ya sea por preferencia, o por la reducción de su huella de carbono, no consumimos carne.

Durante esta Cumbre Mundial de los Premios Nobel de la Paz hubo muchísimos contrastes, así como hubo plenarias increíbles e inspiradoras, también hubo este tipo de sucesos. Fuera de verlo como simple crítica creo que debemos ver estas situaciones como un llamado y una alerta sobre la construcción de paz.

Personalmente, no puedo imaginar la construcción de paz, sin las mujeres, sin las personas indígenas, sin la comunidad LGBT+, sin las personas activistas, sin un medio ambiente sano, ni tampoco con militares en las calles.

Construir la paz nos involucra, nos invita a pensar en cómo ejercemos violencia desde nuestros espacios y hacia nosotros y nosotras mismas, pero también nos exige señalar e identificar como las estructuras de poder perpetúan estas mismas violencias, y cómo los gobiernos continúan vendiéndonos definiciones de paz que quizá no involucran a todos y todas.

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Estudiante de décimo semestre en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Yucatán. Miembro del Colectivo Más Derechos Humanos y de Amnistía Internacional Yucatán.

Escribo de temas de interés social con perspectiva de derechos humanos.

"Cada quien necesita viajar a su propio tiempo por su propia distancia".

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