¿Qué tienen que ver el consentimiento y el sexting?

Jerónimo Munguía Zarco

Hace un par de meses nos invitaron a una amiga y a mí a dar una plática sobre delitos informáticos y el uso de redes sociales en una preparatoria de la ciudad de Mérida. Percibí que a las y los estudiantes les llamó particularmente la atención el tema referente a la actividad de enviar fotos, videos o mensajes de contenido sexual y erótico personal a través de dispositivos tecnológicos, ya sea utilizando aplicaciones de mensajería instantánea, redes sociales, u otra herramienta de comunicación, comúnmente conocida como el sexting. El sexting implica que haya consentimiento.

Vale la pena destacar como dato estadístico que el Instituto Federal de Telecomunicaciones señaló en 2018 que en México residen alrededor de 100 millones de usuarios de las tecnologías de la información y comunicación, (casi el 90% de la población en el país),  agregando que el teléfono móvil Smartphone tiene un nivel de adopción aproximada del 78% de esa población y que los usuarios más vulnerables a ser víctimas de mal uso de sus datos personales, son aquellos que se ubican principalmente en un rango de edad de los 15 a los 34 años.

Por otro lado, la encuesta Efecto Internet, elaborada por la asociación civil Alianza por la Seguridad en Internet, en México, reporta que de 10 mil estudiantes entre 12 y 16 años, 40.7 por ciento señaló conocer a alguien que ha enviado o reenviado por Internet o celulares imágenes suyas de desnudos o semidesnudos a conocidos o desconocidos.

Retomando el tema de la plática, al finalizar ésta y después de una ronda de preguntas considerablemente prolongada, se acercó un maestro para comentarme que en su grupo de amigos de WhatsApp se enviaban todo tipo de contenido erótico audiovisual (coloquialmente conocido como “pasar los packs”), y quería saber –entre otras preguntas– a partir de cuándo se consideraba esto un delito.

A consecuencia de esto, quiero recalcar dos ideas: la primera, es que la tecnología siempre va un paso delante de las leyes, lo que no le quita el carácter de urgente para legislar sobre este tema en todo el país. Yucatán se convirtió en la primera entidad federativa en tipificar la “porno-venganza” como delito, por lo que, a partir del primero de agosto del año pasado, quien divulgue o amenace difundir imágenes eróticas, sexuales o pornográficas obtenidas sin el consentimiento de otra persona será castigado con cárcel (ojo: no es lo mismo que el sexting, el cual es un acto que debe ser consensuado).

La segunda idea que quiero señalar, es que pareciera que como hombres todavía no nos queda muy en claro eso del “consentimiento”. He escuchado y leído comentarios que a la fecha dicen cosas como “de todas formas se va a seguir haciendo” o “para qué se toma fotos así si ya sabe que se van a rolar”; me parece que aquél maestro estaba más preocupado por la policía cibernética que por el hecho de “pasar los packs” sin el consentimiento de la persona que se tomó esa fotografía y que estoy seguro que la intención de la chica que se tomó la foto, no era ser exhibida en un grupo de WhatsApp de varones.

Consentir y pedir consentimiento es establecer tus límites personales y respetar los de tu pareja; es deber volver a preguntar si las cosas no están claras. Para que sea algo consensuado, ambas personas deben estar de acuerdo, todas y cada una de las veces. El consentimiento nunca debe darse por sentado por tu comportamiento anterior. El consentimiento siempre se debe comunicar con claridad, no debe haber margen de duda ni misterios. El silencio no es consentimiento.

Yolinliztli Pérez Hernández ha señalado que el consentimiento de tipo sexual es un fenómeno social con marca de género que colabora con la dominación masculina al reproducir el modelo dicotómico de hombre-activo/mujer-pasiva. El fenómeno descarga en las mujeres la responsabilidad de establecer límites a los avances masculinos, naturalizados y manifiestos culturalmente como inevitables.

Lamentablemente, el consentimiento de tipo sexual es un fenómeno que, lejos de discutirse, se da por sentado. Favorablemente, nunca es tarde para darnos cuenta que estamos lastimando a aquella persona que confió mediante intimidad compartir contenido erótico/sexual, y que el argumento para no seguir compartiendo dicho contenido no sea porque ya está establecido en nuestra legislación con pena que amerita prisión, sino para que comprendamos el significado de la palabra consentimiento, como la expresión con que una persona permite o acepta algo.

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Abogado, servidor público, activista en derechos humanos y fan del rock ochentero.

Escribo mis inquietudes personales y jurídicas en este blog.

4 respuestas a «¿Qué tienen que ver el consentimiento y el sexting?»

  1. Excelente, toca LEGISLAR y sobre todo, tener respeto a la otra persona y ser conscientes y responsables de las fotos que nos tomamos o permitimos que nos tomen

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