AMERICANAH: Encontrar voz propia en un equilibrio de relatos

Quiero empezar haciendo una pequeña aclaración: Este texto no es un análisis o ensayo literario del libro de la autora en cuestión; es más, no es siquiera un intento por serlo. Únicamente expongo mis impresiones, observaciones y mis razones por las cuales invitaría a todas las personas a leer esta novela.

“Americanah” es la tercera novela de la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie. Hija de un matrimonio de etnia igbo, vivió toda su infancia en Nigeria y luego se trasladó a Estados Unidos para estudiar Comunicación y Ciencias Políticas en la universidad de Drexel, Filadelfia.

En su obra, se interseccionan temas de género, migración y racismo de manera magistral, confrontando a quien lee e invitándole a cuestionar muchas de las violencias que no le atraviesan y también permitiendo a personas que sí atraviesan estas mismas a encontrar su propia voz a través de la reafirmación de la identidad de los personajes que construye.

La primera vez que supe acerca de esta escritora fue al ver uno de sus dos TED talks, cuyo nombre es “El peligro de la historia única”, en el cual nos advierte sobre los peligros de contar una narrativa única de las personas o de los pueblos.

Al principio, ella se presentó como una “storyteller” o narradora, no como una escritora. Al leer “Americanah”, pude confirmar la virtud que tiene para narrar una historia que fuera evidencia de lo que Chinua Achebe llama “equilibrio de relatos”. De acuerdo con Chimamanda, son este tipo de historias múltiples las que importan, cuando no se utilizan para desposeer y calumniar sino para facultarlas y humanizarlas.

Americanah
Imagen vía Penguin Random House

De acuerdo con la propia novelista, los relatos “pueden quebrar la dignidad de un pueblo, pero también restaurarla”. En “Americanah”, las historias de vida de Ifemelu y Obinze, protagonistas de la novela, atraviesan viajes personales que les hacen confrontarse con todo aquello que suponía ser una persona negra en Estados Unidos y Reino Unido respectivamente.

La historia comienza con la vida de ambos personajes en Nigeria. Es ahí donde empieza su amistad e inminente relación de noviazgo. Tanto Ifemelu como Obinze son estudiantes sumamente brillantes y con planes ambiciosos, la pareja quiere tener una beca para irse a estudiar a Estados Unidos; sin embargo, después del atentado del 9/11 en ese país, los planes que tienen juntos se desbaratan, cada uno tiene que cumplir sus sueños por separado.

Al leer, sientes que estás acompañando a ambos en sus respectivas vidas como personas negras foráneas que tienen que aprender sobre la marcha a resignificar y abrazar esta nueva identidad. Esto implica atravesar vivencias nuevas, dolorosas e incómodas: el racismo, la invisibilización de las problemáticas de ser una persona negra no nacida en Estados Unidos o en Reino Unido, el desempleo, relaciones de noviazgo que causaron dolor al terminarlas, ser una persona indocumentada, todas aquellas cuestiones que atraviesan el cuerpo y las barreras culturales eurocéntricas y occidentales.

Es principalmente desde la vivencia de Ifemelu que yo me sentí interpelado por ella. No pude dejar de notar cierto paralelismo entre la autora y la protagonista; no por el hecho de que haya ciertas semejanzas en ambas historias de vida, sino por la manera en que logran ser excelentes narradoras. Ambas miran con ternura pero también con severidad todas aquellas problemáticas a las cuales se encuentran circunscritas sus identidades negras y detallan de manera desvergonzada y rebelde como opera el racismo en Estados Unidos, no con la intención de tratar de camuflar a ese enorme elefante en la sala, sino haciendo una denuncia con rabia y sabiduría.

Chimamanda Ngozi Adichie
Fotografía vía Pari Dukovic

Otro aspecto interesante a destacar es la aparición de intertextualidades, pues aunque la novela transcurre como un relato, también la autora nos permite conocer todos aquellos textos que la protagonista escribía en su blog, en el cual compartía todas sus dificultades y vivencias y cómo su identidad era vivida de manera diferente en comparación con la de las personas negras nacidas en suelo estadounidense, pero igualmente cómo se compartían ciertas experiencias y violencias con otras identidades negras.

También encontramos ensayos en los cuales se citan a autores que dialogan sobre el racismo en EEUU, con la finalidad de que el lector no familiarizado con el tema pueda estar en una posición de relativa proximidad.

Americanah es una novela muy accesible para leer, es en parte una historia de amor, un ensayo o una conversación entre amigues. Me parece que es una novela reivindicativa que logra el cometido que Chimamanda Ngozi Adichie busca al contar historias que apelen a reconocer nuestra común humanidad: “Cuando rechazamos el relato único, cuando comprendemos que nunca existe una única historia sobre ningún lugar, recuperamos una especie de paraíso”.

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Psicólogo. Interés por la educación y consejería de la sexualidad, estudios queer y literatura latinoamericana.

Amo las películas de Yorgos Lanthimos, el jazz, la trova y leer artículos del New Yorker.

Mi libro favorito es “Los recuerdos del porvenir” de Elena Garro.

Convencido de que “lo personal es político”.

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