“A todas aquellas feministas que andaban pidiendo el pack de…”

Unos días atrás un hombre de la farándula mexicana sufrió la filtración de un video intimo suyo. Ante lo anterior, hubo un llamado a no consumir ese contenido, puesto que venía de una violación a la integridad y privacidad de una persona que no deseó que ese contenido se hiciera público.

Inclusive los posts en redes sociales recalcaban que era un delito y que existía una ley específica para castigarlo, también advertían la pena que correspondía en caso de cometerlo. Estas publicaciones iban dirigidas especialmente a “aquellas feministas que andan pidiendo el pack de…”, sin embargo, yo no vi un solo post pidiendo dicho contenido que proviniera de una mujer feminista. 

No estoy diciendo que no existieran mujeres que estuvieran en búsqueda de tal video, estoy diciendo que no todo aquello que una mujer haga es obligatoriamente feminista, es decir, ser mujer no te hace feminista y no todas las mujeres que existen en el mundo son feministas.

Creo que es momento de volver a centrar el tema en nosotrAs. Con lo anterior no busco desestimar la vulneración que sufre cualquier persona al verse expuesta sin su consentimiento, en su lugar, quiero hablar de que cuando algo así sucede, se percibe distinto dependiendo del cuerpo que se habite. 

Cuando se trata de una mujer, su cuerpo y con ello su persona, se vuelven objeto de consumo masculino, también llega el acoso y la violencia, las suposiciones de lo que se es o no con base en juzgar su vida sexual, pareciera que la vida no va a continuar después de ese acontecimiento. Nunca hay espacio para declaraciones propias sobre el estado de ánimo, no hay espacio para decir que aquello es un delito, no hay llamamientos masivos y específicos de parte de hombres a otros hombres a no consumir ese contenido. Tampoco se habla de doble moral o de hipocresía, muchísimo menos se cuestiona ni señala a quienes siguen conviviendo y respaldando a los hombres que filtran y consumen esas fotos o videos. 

Cuando se trata de un hombre, su cuerpo y su persona se ven expuestos y vulnerados, pero entonces todo se convierte en bromas, en halagos sobre el tamaño de sus genitales, algunos consiguen hasta una frase distintiva y contratos con televisoras a raíz de esos chistes. Se les da espacio para recordar que aquello que sufrieron es un delito y que no está bien consumir un contenido que fue obtenido sin consentimiento y que no fue planeado para que todo el mundo viera, ellos tienen una narrativa que compartir y se les dan espacios para compartirla. Acaban de sufrir un acontecimiento no deseado, pero la vida aún puede continuar. No se les dice que eso les pasa por calientes o por promiscuos, tampoco se pone en duda su valía como personas basándose en su vida sexual. Todo el mundo está al acecho para castigar y señalar a quien solicite el vídeo o la foto. 

Atravesar una misma situación se vive de manera distinta dependiendo de si la persona que la atraviesa es un hombre o es una mujer, a esto se le conoce como “impacto diferenciado” y se encuentra presente también en el marco legal, ya que este opera distinto cuando se trata de hombres o de mujeres, de ahí la existencia de legislaciones como la conocida “Ley Olimpia”, que es un conjunto de reformas a los códigos penales de cada estado para reconocer la violencia digital como un delito en sí mismo y que este a su vez, constituye violencia contra las mujeres. 

Los llamamientos masivos a respetar los cuerpos, la sexualidad e integridad ajena son increíbles, al fin estamos poniendo en el radar que el consentimiento es algo clave, estamos pensando en los daños a la integridad de las personas, también se pone sobre la mesa el marco legal existente y la manera en la que funciona. 

Quiero creer que toda esa perspectiva revolucionaria y feminista que cientos de hombres tuvieron estos días al momento de defender la intimidad de otro hombre seguirá prevaleciendo cuando se trate de respetar la intimidad de otras mujeres; que, a partir de ahora, cuando un amigo o conocido difunda sin consentimiento imágenes o videos del cuerpo de una mujer se atreverán a confrontarlo también a él, a señalarlo, a recitarle los años de cárcel por estar cometiendo un delito. 

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A veces estudio derecho, a veces hago comunidad con otras mujeres.
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