El incierto camino de Pedro Sánchez

En el norte de España, no tan lejos de la ciudad de Bilbao, se encuentra el monasterio de San Juan de Gaztelugatxe, mismo que se sitúa enclavado en la cima de un risco separado de tierra firme por el frío mar Cantábrico. Escenario reciente de la fortaleza de Dragonstone en Game of Thrones, el acceso a esta abadía es a través de un camino sinuoso que, durante las comunes neblinas vascas, hace que tomar la ruta a la cima sea un verdadero andar con sorpresas y nerviosismo de hacia dónde se va. Este camino, sin duda, refleja misterio e incertidumbre, muy similar a la que hoy en día se vive dentro del partido más votado en las elecciones pasadas en España.

Vía: dondefinalizaelnorte.com

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) no logró tener los votos de la mayoría del Congreso de los Diputados españoles, obligando a caminar hacia adelante y presionado a buscar algún consenso con los que ya le han rechazado o fijando dirección hacia un nuevo proceso electoral. La comparación del camino que guía al monasterio de Gaztelugatxe con el que debe seguir este partido para lograr formar gobierno, refleja esa incertidumbre sinuosa de seguir hacia el frente sin saber bien hacia a donde se va. Esta es la primera vez que el PSOE tiene que tomar este sendero. Previamente, en los dos casos en los que estuvieron en el poder, el camino fue llano y claro. La fórmula era sencilla: al existir únicamente dos partidos fuertes y algunas minorías, era una cortesía que el segundo lugar se abstuviera y el ganador formara gobierno. Era un camino conocido tanto para los socialistas como para los populares, por lo que era básicamente un trámite el avanzar hacia un gobierno estable hasta las próximas elecciones. Sin embargo, en 2015 el viento trajo nubes y, en conjunto a un terremoto, elevó la meta y nubló la vista rumbo a la cima para gobernar.

El 20 de diciembre de 2015, el pueblo español votó y eligió cambiar el camino tradicional por uno más incierto. El famoso bipartidismo llegó a su fin con la incorporación de los partidos Ciudadanos y Podemos, fragmentando el voto de una forma tal que no se pudo lograr configurar un gobierno, derivando en unas nuevas elecciones en 2016. En esta fecha es en donde se encuentra el punto de quiebre que indudablemente nos lleva al momento actual, con jugadores nuevos, distintos, y en un sistema de partidos que sale de lo tradicional. Es por eso que los partidos añejos se sienten perdidos, desesperados y un poco frustrados: es la primera vez que les toca caminar por este sendero nuboso y desconocido. El primero en intentarlo fue Mariano Rajoy con un conjunto de pactos que no convencieron a muchos, pero, tras la moción de censura por la que llegó por primera vez Pedro Sánchez al poder, su partido no ha logrado recobrarse. Es el turno del PSOE de intentar caminar hacia el poder con esta nueva configuración de pactos.

Las últimas elecciones de este año no han sido ningún viento que aclare el camino. Por el contrario, han hecho más densa la niebla y sinuosa la situación. La fragmentación del Congreso en un mayor número de partidos ha obligado a que los ganadores no logren formar gobierno. Obviamente este partido se siente inseguro por tener que cruzar una niebla de negociaciones y cesión de poder con los demás con el fin de lograr su cometido. Es algo que no tenían que hacer antes y que los contrarios populares fallaron. Aparte, la negociación no es sencilla: tenemos a una izquierda radical y a un conjunto de nacionalistas que buscan vender caro el paso hacia el gobierno. Ese sistema amistoso que siempre se nos ha vendido que se formó después de la gran transición española del siglo pasado no hizo más que mal acostumbrar a este conjunto de personas que, a pesar de haber ganado -y por bastante-, no logra llegar a la cima del poder por no poder negociar.

Tras subir el camino empinado y nuboso que lleva al monasterio de Gaztelugatxe, uno se encuentra una pequeña capilla con toques náuticos, en donde uno obtiene una vista hermosa de las costas vascas. Después del cansancio de subir, uno se toma el tiempo para contemplar, descansar y ver que ha valido la pena. En una democracia, el negociar y ceder espacios con el fin de poder gobernar es algo básico y común. Son características deseables que benefician al ciudadano. Claramente esto no gusta en los partidos tradicionales, pero es algo que ha llegado para quedarse. Me atrevería a decir que el PSOE comienza a entender este nuevo juego. Espero que pueda hacerlo y que pronto logre darles a los españoles el gobierno por el que han votado, cediendo lo necesario y negociando con quienes tengan que hacerlo. Este nuevo camino es, sin duda, nuevo e incierto para los partidos españoles, pero, al final, podrán sentarse a contemplar el beneficio que trae a una sociedad el que sus políticos logren negociar y formar un gobierno. Al final, Pedro, podrás contemplar, descansar y ver que ha valido la pena.

Desde muy joven he sido un apasionado de la política nacional y global, por lo que me empeñé en estudiarla a través de la carrera de Ciencia Política en el ITAM. Me encanta viajar y conocer nuevos sitios y culturas.

Soy yucateco de corazón. También soy gamer, y ávido seguidor de franquicias cinematográficas de superhéroes y ciencia ficción. Amo a los animales, apoyo la libertad del individuo y soy excesivamente una persona positiva.

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