Noviembre con N de NaNoWriMo

Es esa época del año, again. Noviembre ha llegado con sus noches frescas, nuevas series de Netflix —The Queen’s Gambit, recomendación atrasada—, una semana de estrés electoral en el país vecino, exámenes para los estudiantes y un sinfín de novedades. Para mí el highlight es uno: el NaNoWriMo, un reto al que siempre deseé apuntarme y hasta este año pude dedicarle un poco más de tiempo. Spoiler alert: voy atrasada.

“NaNoWriMo” es una abreviatura para National Novel Writing Month, aunque puede ser todavía más corto (NaNo), y se realiza desde 1999, cuando inició con 21 participantes; la consigna continúa desde entonces, pero ya son cientos de miles de personas alrededor del mundo las que participan y el 13% que culmina sus obras. La cita tiene lugar cada noviembre. Se reúnen en espíritu escritores, amateurs y todo aquel que haya decidido unirse al reto de escribir una novela (o 50,000 palabras de una) en treinta días. Sí, leyeron bien. Treinta días. Para algunos la meta sonará un poco ambiciosa, para otros pan comido y para mí… bueno, el simple hecho de participar como Dios manda es un sueño que todavía no se cumple (esperen un poco, lo conseguiré).

Si uno va según el calendario sugerido en el sitio web, su proceso de preparación iniciará a mediados de septiembre con el armado o la selección de una trama y sus personajes. Octubre continuará con el diseño del mundo, perfilado de los arcos y todo lo que el escritor pueda necesitar. Ya saben, cada autor tiene su propio método, por lo tanto es común hallar personas que se dedican una semana a definir la idea y los rasgos principales de su historia. Otros brincan al bote sin una sola gota de preparación, van a donde la corriente los lleve. En el NaNoWriMo no hay reglas, en realidad, salvo trabajar en una obra nueva… e incluso esa es omitida por cientos de personas, como yo que decidí escribir las 50,000 palabras restantes (aprox.) de una novela que inicié hace dos años. Con escribir, con ponerse una meta y trabajar por ella, yo diría que es suficiente.

Suena a que nos encerramos en noviembre y escribimos como maniáticos, ¿verdad? Que somos uno con nuestra computadora. La profesión del escritor es solitaria, dicen, pero el NaNoWriMo lo pone en duda o desecha la idea por completo. Tan solo la plataforma cuenta con foros y grupos donde participan fellow wrimos. En ediciones anteriores también contaba con eventos offline, si han sido suspendidos fue por obra del COVID. Además, realizan los famosos sprints en Twitter propiciando una interacción bastante divertida y contrareloj.

Sin embargo, mi highlight de “escritores motivando a escritores” en esta ocasión no es lo que la palataforma te brinda o la intensidad que pueda hallar en mi timeline de Twitter, ya sea entre mis mutuals o a partir de las interacciones en los tweetsde NaNoWordSprints.

Para nada, lo más importante de mi NaNoWriMo es un servidor de Discord integrado por escritoras de Wattpad.

Durante la etapa de decisión y preparación —aunque aplica para el resto de los días— encontré un rincón del internet donde podemos exponer nuestras dudas e inquietudes, donde nos motivamos y celebramos los avances del día. Esto es parte de mi dinámica del NaNo 2020, y fundamental diría yo. Una dice “sprint” y si es fin de semana o estoy haciendo nada, digo “voy”. Entre la espera y el inicio a veces hay conversaciones; al final, intercambio de cómo nos fue, si el gato brincó, los hermanos interrumpieron, una abeja cruzó o exclamaciones de sorpresa ante una chica que escribió más de 1,000 palabras en 30 minutos. Hay de todo… y esa interacción sólo me llena de energía y ayuda a disfrutar los días de intensa escrtitura.

El NaNoWriMo es un evento de la comunidad de escritores alrededor del mundo, ¿el quivalente al Inktober de los ilustradores? Una amiga ilustradora diría que sí. Para mí era el sueño de dedicarle un mes a una obra que ronda en mi cabeza, darle voz a los personajes y forma a nuevos universos. Hoy es más que eso, se une el sentido de pertenencia que este NaNo ha creado desde antes de iniciar formalmente.

Voy a mi ritmo, disfruto las conversaciones y leo como nunca todo el contenido disponible en torno al NaNoWriMo: unas cuantas Pep Talks de escritores, las actualizaciones de otros en Twitter, el contenido de bookstagramers y mis compañeras del Discord. ¿Estoy escribiendo? Me gustaría decir que sí, en un rato me pondré —como decimos por ahí— con mi novela y avanzaré un poco más. ¿Terminaré el NaNo? Probablemente no, pero cada intento me pone más cerca de la meta, para mí eso es más que suficiente.

Comunicóloga. A veces hablo de libros y escritura creativa, el resto del tiempo colecciono historias y postales. Se me va el avión, una disculpa.
En todas las redes como Bookish Bruha. Esa h no es muda.

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