No puedo con tanto y no es para tanto…

Hace unos días me encontraba platicando con una de mis mejores amigas y me dijo que no podía con tanto, tenía demasiadas obligaciones y no veía otra opción que dar de baja alguna de sus materias, pero ella me expresó con tristeza que sentía que no estaba haciendo suficiente. No pude evitar sentirme mal. Quise decirle —y le dije— que no se sintiera mal, que era normal y que no había problema en posponer algo porque lo prioritario era su salud mental, su calma y su paz.

Al día siguiente me di cuenta de que yo estoy igual: llena de carga de trabajo, de materias, de compromisos. Estos últimos días no he dormido mucho, no he comido bien y definitivamente no he estado al cien. Me siento feliz, pero me siento agotada. Me he planteado en más de una ocasión la posibilidad de decir “ahorita no puedo con esto”, pero me invade el sentimiento que invadió a mi amiga, el decir “siento que no estoy haciendo suficiente”, me descubrí a mi misma diciéndome “no es posible que no puedas con tanto” y no quiero mentir, me sentí un poco decepcionada de mí misma.

Hoy que escribo esto me doy cuenta de lo mal que estoy, que el consejo que le di a mi amiga es el consejo que debí aplicarme a mí misma y a mi situación, que debo recordar que no soy una máquina y que decir “no puedo con tanto” no es para tanto.

Veo a muchos en esta situación y no puedo evitar preguntarme… ¿por qué siempre caemos en lo mismo? ¿Por qué vamos por ahí protegiendo la salud mental de los demás y en el momento en que tenemos que cuidarnos, lo olvidamos? Resulta agobiante no exigirnos demás. Cada que quiero darme un break la ansiedad me inunda y la culpa me arrastra con ella porque, ¿en serio no puedo con todo? ¿No se supone que eres una fregona que con todo puede? Pero no, no se supone que eso sea así, no se supone que pueda con todo, que todo me salga bien y que no tenga derecho a atrasarme con nada.

Ilustración: @mobile_girl_mim

Se supone que mi prioridad soy yo, que mi bienestar mental va primero y se supone que tengo que estar bien para dar lo mejor, entonces, ¿por qué nos cuesta tanto escuchar nuestros consejos? Somos arrogantes o somos ciegos al pensar que no tenemos derecho a que las cosas nos abrumen, que no podemos desaparecer unas horas porque de verdad nos tiembla el cuerpo de estrés. Indudablemente, esto culminaría en una crisis si no le pusiera un alto y tal vez ponerlo sea una de las cosas que más fuerza de voluntad me han costado, porque estar bien no significa poder con todo, sino saber hasta dónde es nuestro límite, hasta donde llegar para no quedarnos sin nada.

¡Hey! Estudio Derecho en el ITAM y tengo 23 años. Soy promotora de los Derechos humanos, y más particularmente de la salud mental. Me interesa mucho la filosofía, particularmente en cuanto a la formación individual del humano, tanto de manera colectiva como individualmente.

Siempre abierta al conocimiento de diferentes perspectivas de manera cordial y respetuosa. Nunca se sabe suficiente del mundo y siempre estamos construyéndonos.

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