No prometo no perder la cordura

Mi nombre es Carlos. Tengo una enfermedad crónica y soy fumador. Mi mamá tiene más de 60 años. Mis abuelxs, todxs arriba de 70 y todxs con enfermedades crónicas.

Este texto era, originalmente, una crítica al gobierno del Mau Vila, cuyo discurso xenofóbico pareció permear en las acciones y comunicados que Yucatán generó a raíz de las recomendaciones que la Secretaría de Salud emitió junto con la Secretaría de Educación Pública. Sin embargo, escuchar a López-Gatell (crush) recalcar el extremo cuidado para con las poblaciones vulnerables me rompió.

En esta maravillosa burbuja de privilegios, nunca he sido una población en riesgo. Y suena horrible y lo es. Este texto no es para apelar a su humanidad y rogarles que vivan la #SanaDistancia como una cuarentena. No lo es. Tampoco pretende hacer sentir mal a la gente que N O  P U E D E  quedarse en casa, el sistema es genuinamente injusto. Creo que este texto es para mí. Tal vez como una forma de aceptar lo que significa el COVID-19. Espero que les dé pie para sus propias reflexiones.

El día que escribo esto, ya hay casoS confirmados en Yucatán. Es el día en que se suspendieron mi fuente de ingresos, mi evento favorito del año y la oportunidad de escaparme a la playa con mi S.O. Todas, cosas totalmente egoístas. Todas, también, cosas que me frustran. Emoción válida. Emoción que debo externar, a riesgo de acumularla y no ayudar a mi enfermedad crónica.

Eso no quita que me lave las manos cada media hora, cargue un gel antibacterial en el bolsillo, haga sólo salidas esenciales y sea feliz teniendo reuniones por videollamada. Esa es la forma que han adquirido las cosas y lo único que, tal vez, pueda estar en mi control es las veces que salgo, que me lavo las manos y a cuántos metros de distancia estoy de alguien.

Escuchar a López-Gatell me tranquiliza. Leer los comentarios de la gente durante la rueda de prensa, todo lo contrario. ¿Por qué, banda? ¿Por qué somos así?

Las compras de pánico de la casa se limitaron a una visita al Dunosusa y a un 12 de cerveza oscura. Pienso en la banda que hizo filas en el Costco para arrasar con él. Pienso en no tocarme la cara. Me doy cuenta que me toco la cara cada 10 segundos. Canto Mr. Brightside cuando me lavo las manos para que sean 20 segundos. Pondero hacer una lista de cosas para hacer/ver/leer durante 5 semanas. Me arrepiento de escribir este artículo. Igual, lo sigo escribiendo. Le mando a mi madre la evidencia para desacreditar la quinta fake news del día.

No recuerdo qué hice en los otros encierros. Para los huracanes era yo pequeño y la familia era un poquito más grande. Para la influenza seguro tenía algo que hiciera pasar el tiempo sin darme cuenta, o tal vez era la edad en la que el tiempo pasaba sin darme cuenta.

Me pongo la meta de cumplir al pie de la letra mi tratamiento médico. Encontrar más cosas en común con mamá aparte de las películas que nos hacen llorar. Aceptar que ir al Oxxo a las tres am nunca fue un buen plan y menos ahora. Prometerme que voy a hacer algo catalogable como productivo.

Que Vila utilice sus políticas de seguridad como comerciales me estresa más de lo que debería, estoy harto de los eternos candidatos. ¿Y si encuentro un diplomado para hacer? A veces siento que me distraigo con todo.

Mi ansiedad no está tan fuerte. Falta ver como corren los días. Leo sobre si home office o no. Pienso en mis amigxs que tienen que ir a trabajar. El miedo que da llegar con el virus a casa y contagiar a alguien. Las personas que viven al día. Las mujeres que se van a quedar aisladas con su agresor. Mis quejumbres son nada comparado con lo que vive la mayoría de mi país. Mi masculinidad tóxica que no me deja llorar a gusto. ¿No que no estaba tan fuerte tu ansiedad? ¿Qué hay para comer en el refri? No se puede fumar.

Me quedaré en casa la gran mayoría del tiempo. Mis redes sociales están abajo por si alguien quiere compartir sus ansiedades, consejos, pánicos, proyectos, etc. Nos vendría bien a ambxs. Vamos a estar bien. Recuerden practicar #SanaDistancia y estar pendientes de medios oficiales.

 

Gracias por leerme.

 

Licenciado en Literatura Latinoamericana. Gestor cultural. Abogado de clóset. Escribe ficción y, a veces, cosas interesantes sobre la sociedad en la que habita. Experto en nada.

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