No es nuestra culpa

“En las mujeres con alto grado de escolaridad NO es justificable que PERMITAN la violencia porque ya saben que tienen que hacer”, fue un comentario proveniente de una abogada durante una clase de derecho.

Esta frase es una muestra de los estigmas a los que nos enfrentamos las mujeres que hemos vivido o viven una relación violenta.

Cuando tenía 18 años inicié una relación en la cual más tarde iba a sufrir diferentes tipos de violencia, para ese momento yo ya me encontraba estudiando la licenciatura y ya había tomado un taller de violencia de género. Salir de una relación así no fue fácil y hablar de haber estado ahí tampoco, siempre esperando las reacciones de “¿Cómo te dejaste?” “¿Por qué lo permitiste?”, reacciones que en algunos momentos llegaron.

Mientras más me he abierto a hablar con amigas y conocidas sobre esa relación violenta, más historias he escuchado de novios que rompen puertas, golpean, prohíben cosas, obligan a tener sexo, etc. Me ha preocupado lo cercanas y silenciosas que fueron esas historias por tanto tiempo, incluyendo la mía. Parece que no es tan común, pero en México 6 de cada 10 mujeres sufren violencia de acuerdo con el INEGI.

Utilizando la frase “Lo personal es político”, se puede observar en el conjunto de estas experiencias individuales, un sistema de opresión que nos afecta a todas las mujeres. Crecemos en un sistema patriarcal, que nos enseña a relacionarnos como “hombres y mujeres”, donde cada sexo cumple un rol, crecemos escuchando frases como “el hombre llega hasta donde la mujer lo permite”, “al que quiera azul celeste que le cueste”, “es tu responsabilidad como hombre pagar en las citas”, entre otras.

Si bien estás frases podrán parecer anticuadas o que las y los jóvenes no las utilizamos, hemos creado nuevas, como el famoso “amiga date cuenta”.

El “amiga date cuenta” es una frase que pone a la mujer como la responsable de vivir situaciones de violencia, porque si no sales de esa relación es porque “no te diste cuenta”, “quisiste seguir ahí”. Se ignora por completo la complejidad del ciclo de una relación violenta, no es que “no nos demos cuenta”, existen muchas afectaciones en la salud mental e incluso física, además de la carga social que culpabiliza y responsabiliza a las mujeres, generando sentimientos de vergüenza, culpa y miedo de hablar y reconocer ser víctima de violencia.

¿Por qué la violencia tiene que significar culpa y/o vergüenza? Cualquiera de nosotras puede ser víctima de esta, independientemente de ser jóvenes o adultas, de tener o no estudios universitarios, maestrías o doctorados, independiente de cualquier clase social. En Yucatán 47% de las mujeres mayores de 15 años ha sido víctima de violencia ejercida por su pareja, de acuerdo a la ENDIREH 2011.

Ojalá en lugar de utilizar el “amiga date cuenta”, comencemos a utilizar el “amigo no violentes”, responsabilicemos de la violencia a quien la ejerce. Seamos empáticos y empáticas con las víctimas, y cuestionémonos qué violencias normalizamos, preguntémonos cómo construimos nuestras relaciones.

Hoy, 8 de marzo no se celebra, se conmemora, se busca reconocer la lucha contra la violencia y desigualdad histórica hacia las mujeres, utilicemos este día para reflexionar que nadie quiere ser humillada, golpeada, ni violada. Ninguna quiere ser violentada, y si lo somos: no es nuestra culpa.

Quisiera dejarles esta pequeña cita:

“El problema del amor romántico es que lo tratamos como si fuera un tema personal, o un problema individual, como si no tuviese unas implicaciones sociales, políticas o económicas. Pero las tiene: lo personal es político y el romanticismo de nuestra cultura es patriarcal. Por eso para lograr eliminar las dependencias afectivas y para llegar a la igualdad real entre hombres y mujeres hay que deconstruir los mitos románticos e inventar otras formas de relacionaros, más libres e igualitarias.”

-Coral Herrera Gómez

 

Estudiante de décimo semestre en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Yucatán. Miembro del Colectivo Más Derechos Humanos y de Amnistía Internacional Yucatán.

Escribo de temas de interés social con perspectiva de derechos humanos.

"Cada quien necesita viajar a su propio tiempo por su propia distancia".

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