¿Necesitamos Salud Mental? Primera Parte

Cada vez se habla con mayor frecuencia de la salud mental, de hecho, figuras públicas han declarado abiertamente algunas de sus experiencias. Así, hemos sabido de la situación de la cantante estadounidense Britney Spears, quien en junio de este año testificó frente a un tribunal detalles sobre la tutela legal de la cual fue objeto por parte de su padre durante trece años: la tutela le prohibía manejar su dinero y, en general, tomar decisiones sobre su propia vida. Todo esto, tras ser diagnosticada con un “trastorno bipolar”.

Podemos mencionar también a la tenista japonesa Naomi Osaka, encargada de encender el pebetero en los pasados juegos olímpicos de Tokio 2020 quien escribió una carta a la revista Time tras su retiro del abierto de Francia Roland Garros, donde menciona haber experimentado “largos periodos de depresión”. Osaka, también ha referido que: “las conferencias de prensa la hacen sentirse vulnerable y ansiosa”, pues las considera invasivas. En días recientes lloró en una de ellas, después de ser confrontada por un reportero.

Por supuesto, no podemos dejar de mencionar uno de los sucesos que más han acaparado la atención a nivel mundial: el experimentado por la gimnasta estadounidense Simone Biles durante los pasados juegos olímpicos. Esta deportista, considerada como la mejor gimnasta del mundo, sorprendió a muches al anunciar su retiro de una de las competencias, argumentando que lo hacía para “priorizar la salud mental”. Su discurso ha sido calificado como aleccionador, pues en uno de sus mensajes expresó: “tenemos que proteger nuestra mente y cuerpo en vez de solo salir y hacer lo que el mundo quiere que hagamos”.

En cierto modo, el que estas mujeres hayan verbalizado sus malestares públicamente, contribuye al diálogo, al ser este un tema del cual se discute poco, pero… ¿Y qué es la salud mental?, ¿Quién define qué es considerado “sano” y que no? ¿Cómo se decide? ¿Se puede universalizar dicho concepto sin considerar las condiciones específicas de cada región?

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), es:“un estado de bienestar en el cual el individuo se da cuenta de sus propias aptitudes, puede afrontar las presiones normales de la vida, puede trabajar productiva y fructíferamente y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”.  

 ¿Cómo interpretar esta definición?

En primer lugar se asume que la responsabilidad de la salud mental recae totalmente en el “individuo” [sic] quien gracias a sus “aptitudes” tendría casi que la obligación de salir adelante por sus propios medios, independientemente de las circunstancias externas. Esta fijación en las “aptitudes” fortalece el mito de la meritocracia dentro del modelo neoliberal desde el cual se considera que: “cada quien tiene lo que merece porque se lo ha ganado, gracias a sus capacidades”.

En segundo lugar, vemos que dicha definición se enmarca dentro de una perspectiva funcionalista, la cual apunta hacía el mantenimiento de un orden establecido. Términos como “afrontamiento” destacan la necesidad de adaptación a circunstancias que ambiguamente la OMS denomina como “presiones normales de la vida”.

Lo cierto es que estas “presiones” varían significativamente dependiendo del lugar donde se vive y del lugar que se ocupa en la estructura social. Así, mientras en los países nórdicos una persona puede sentirse presionada por pagar los impuestos y perderse de unas vacaciones, en Latinoamérica alguien puede sentirse presionade porque no le alcanza el dinero que gana para comer.

Vía Orgullo Loco Mx

En tercer lugar, llama la atención el énfasis puesto en el trabajo productivo como un atributo y un signo de salud mental, cuando sabemos que en nuestra región la mayoría de los trabajos son precarios y las empresas explotan a sus trabajadores. Además, también son estas condiciones de trabajo las que más generan malestares emocionales.

¿Acaso el modelo de salud mental planteado por la OMS nos quiere adaptades, productives y funcionales al sistema?  ¿Quiénes pueden adaptarse a este sistema desigual, violento, cisheteropatriarcal, racista, LGBTIfóbico, clasista? ¿Qué pasa si es precisamente este sistema el que me produce malestares emocionales? ¿Seré catalogade como disfuncional, con trastornos, con enfermedad y, por tanto, con problemas de salud mental?

El bienestar de una persona no es algo que se encuentre en algún lugar recóndito de la mente. No es ninguna abstracción. Tiene lugar en un contexto histórico específico y en las relaciones que se establecen con les demás. Sin embargo, la mayoría de los malestares emocionales, siguen siendo catalogados como “desequilibrios bioquímicos en el cerebro” y si bien, puede haber factores genéticos que intervienen en los malestares, las causas son múltiples y, por ello, debe considerarse el contexto en el cual vive quien lo padece.

Es decir, lo que le afecta a Britney Spears, también se debe a un sistema patriarcal que cosifica e hipersexualiza a las mujeres. Lo que le afecta a Naomi Osaka también está en la mirada racista con la cual es observada. En un sistema que intenta normalizar y homogeneizar todo el tiempo, como si todes tuviésemos que sentirnos cómodes en todas las circunstancias que se nos imponen. Lo que le afecta a Simone Biles está en el culto al éxito en nuestra sociedad: en lo interiorizada que tenemos la idea de “ser les mejores” en algo para sentirnos bien con nosotres mismes, aunque eso signifique el sufrimiento de otres. En el sistema patriarcal que permite abusos sexuales.

Para cerrar esta primera parte, es necesario mencionar que, antes de comprarnos la idea de que “todes necesitamos salud mental”, habría que cuestionarnos de qué estamos hablando. Muches deseamos experimentar bienestar en nuestras vidas, pero ¿es el sistema de salud mental una alternativa para logarlo?

 

Continuará…

Me encantan las Ciencias Sociales. Me inquieta aprender sobre disidencias sexuales, feminismos (no transfóbicos), producción de subjetividades, corporalidades, opresiones, desigualdades sociales, entre otros temas. Odio la injusticia. Cuestiono lo “normal”. Para mí, “lo personal es político”. Escribo en el blog para compartir reflexiones y opiniones desde un conocimiento situado, no intento generalizar.

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