Music Economics 101

La industria musical y del entretenimiento en general ha pasado por cambios radicales desde hace más de un siglo, pero nada como lo que se ha vivido desde principios de los 2000. La era digital ha cambiado la manera en la que la economía funciona. Los intermediarios entre bienes y servicios y el consumidor han ganado muchísima importancia con el auge del internet y la tecnología móvil. Plataformas como Uber, Netflix, Amazon y Facebook han tomado al mundo por sorpresa en la última década y se han establecido como algunas de las empresas más importantes del mundo. Hoy hablaremos sobre aquellas relacionadas directamente con la industria musical, aquellas que han revolucionado la manera en la cual consumimos música.

La realidad es que hoy escuchamos más música que jamás en la historia. Un usuario promedio de Spotify en México escucha alrededor de 5 horas de música por semana. Los avances de la era digital nos han permitido tener librerías extraordinarias a la punta de nuestros dedos en cuestión de segundos. Esto ha beneficiado y perjudicado a la industria dependiendo como lo veas. Si eres un amante de la música, seguramente te has planteado la pregunta de cómo es que una plataforma a la que le pagas 200 pesos al mes puede funcionar en armonía con el ecosistema musical. La realidad es que no lo hace, o al menos lo hace en una relación amor-odio.

Para entender todo esto primero tenemos que entender cómo ha ido evolucionando la industria musical a lo largo de los años. A finales del siglo XIX, se dio un avance tecnológico extraordinario y revolucionario para la época: la grabación de audio. Fue Edison el primero que logró esto con la creación del fonógrafo, un dispositivo que podía reproducir las desviaciones físicas correspondientes de una ranura en espiral grabada o impresa en la superficie de un cilindro o disco giratorio. Este permitió por primera vez que la gente pudiera escuchar música desde la comodidad de su hogar. Por cierto, Edison es el mismo que inventó el generador eléctrico, la comunicación por ondas de alta y baja frecuencia y el video. Mucho de nuestro mundo como lo conocemos es gracias a él.

Tras el fonógrafo vinieron muchos dispositivos que buscaban perfeccionar el proceso de grabación y reproducción. Hasta 1925, el proceso seguía siendo muy primitivo, pero todo eso cambió con la era eléctrica y la llegada del vinyl. Este último abrió el mundo a la música para bien. El vinyl era mucho más práctico y económico para comercializar que sus predecesores. Pronto, comenzó el crecimiento y desarrollo de los sellos discográficos, los cuales ofrecían al artista la tecnología y logística para la comercialización de su arte. A mediados de los años 50, un LP (Long Play), costaba alrededor de 10 dólares, de los cuales la compañía discográfica se llevaba más del 90% de las ganancias. En aquella época, los contratos estipulaban que el dueño de los derechos de la música era el sello y no el artista, a cambio de brindar servicios de producción, comercialización y representación, algo que el músico necesitaba para salir adelante con su arte. La manera en la cual se siguió escuchando música evoluciono con cada década y fue hasta 1999 que la industria continuó con este modelo sin ningún problema, pero todo se derrumbó a principios de los 2000 con la llegada del internet.

Si naciste en el 2000 o unos años antes como yo, seguramente recordarás páginas como Napster y Ares. Eran esas páginas donde te metías a buscar canciones de Shakira o PXNDX para bajarlas en tu MP3 o iPod. Tu computadora se llenaba de virus en el proceso pero tú eras feliz teniendo tu repertorio completo sin haber pagado un solo peso. La llegada de la piratería digital generó miles de millones de pérdidas a las grandes compañías discográficas, un problema que parecía empeorar con cada año que pasaba. En 2015, la industria alcanzó el punto más bajo de su historia. Solo se generaron 6.2 mil millones de dólares comparados con los 21 mil millones de 1999, justo antes del boom del internet. Desde entonces los ingresos han ido aumentando poco a poco gracias a las plataformas de streaming como Spotify, Apple Music y Tidal, pero ¿qué tan rentable es su modelo de negocio para la industria?

Spotify paga alrededor de 0.002 centavos de dólar por reproducción. Esto significa que tras 1000 reproducciones solo vas a generar 2 dólares. Para darles un ejemplo concreto: mi primer EP, Under An Ocean of Stars ha sido reproducido alrededor de 30,000 veces en conjunto y eso me ha generado menos de 50 dólares en regalías. Esto nos demuestra que la economía del streaming no es rentable, especialmente para un artista emergente. Estas plataformas traen otro tipo de beneficios. Hoy en día es mucho más fácil darte a conocer y ser escuchado, por lo cual crear una fanbase es mucho más sencillo de lo que era antes, dándole a la industria otro tipo de enfoque y modelo de negocio. Si quieres vivir de esto como artista lo que necesitas es tocar en vivo, no hay de otra. Las plataformas se han convertido, no en una fuente real de ingresos, sino una manera de que la gente te conozca y vaya a tus conciertos.

La realidad es que la economía detrás de la música es mucho más compleja que eso, existen muchos factores que influyen y son relevantes para poder entender cómo funciona este negocio, pero es muy cambiante y no se sabe dónde estaremos en diez años. La tecnología da pero también quita y es encontrar el balance justo es el objetivo de muchos de nosotros, no importa nuestra área de estudio o trabajo. Si haces lo que te apasiona sin perjudicar a nadie, el resto va a venir solo.

 

RECOMENDACIONES DE LA SEMANA

 

«Igor» de Tyler, The Creator

Si todavía no lo escuchas tienes que. Tu saca tus propias conclusiones pero para mi este álbum es una joya.

«Saturation» de BROCKHAMPTON

No suelo escuchar mucho hip-hop pero últimamente he estado encontrando cosas muy buenas que no sé cómo habían pasado desapercibidas a mis oídos. Brockhampton es de lo mejor que he escuchado últimamente a pesar de que su último álbum salió hace ya más de un año.

«Hi, This Is Flume» (Mixtape) de Flume

Honestamente la primera vez que lo escuche pensé que el tipo se había vuelto loco, pero tras ver y escuchar el mixtape visualizer entendí de lo que se trataba. Flume y Future Classic (su disquera), crearon un material audiovisual sin precedentes, con sonidos e imágenes que se dejan a libre interpretación.

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Estudiante de Ingeniería del Tecnológico de Monterrey. Resuelvo problemas de matemáticas durante el día y escribo música durante la noche. Mi dieta se basa principalmente de atún enlatado y café. Público música bajo el nombre Kauss.

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