Los mejores álbumes en un cuarto de año (parte dos)

Hace unos meses elaboré una lista de “los mejores discos” del año hasta entonces. Habiendo pasado otro cuarto de año, me parece un buen momento para hacer, a modo de continuación, otra lista con discos que han sido publicados desde entonces y que creo que vale la pena escuchar. Describir los criterios de por qué está lo que está aquí podría arruinar la experiencia (además de que llegaríamos a la conocida conclusión de que todo es subjetividad de gustos). En su lugar diré simplemente que la selección procura ser diversa tanto en géneros como en geografías y temáticas, así como procura echar luz sobre discos que no han tenido la atención que merecen.

Mabe Fratti, Será que ahora podremos entendernos (México – Guatemala)

El segundo disco de Mabe Fratti, chelista guatemalteca radicada en Ciudad de México, puede pensarse como una exploración sobre los procesos de comunicación entre nuestro mundo interior y el mundo exterior. Pero no se piense en un mundo habitado únicamente por objetos, sino por otras interioridades también. Esta necesidad de entendimiento envuelve a cada una de las canciones, las cuáles están construidas siguiendo un proceso de improvisación alrededor de puntos de referencia (proceso al que Mabe llama diagramación). Sintomático con estos tiempos, mediante su voz, su cello, sintetizadores y grabaciones de campo, Mabe se pregunta si será posible entendernos.

Rodrigo Amarante, Drama (Brasil – EUA)

Drama es un disco que suena como la banda sonora de una tragicomedia. ¿Qué tragicomedia es esa? En palabras del propio Amarante, la de saberse contradictorio respecto al ideal de persona que debemos ser según la expectativa social (entre estas expectativas, la de ser hombre). Resignificar esta contradicción es el verdadero Drama y Amarante reconoce que puede ser doloroso. No obstante, nos recuerda también cómo en las culturas latinoamericanas somos capaces de entender el dolor y la melancolía como algo nutritivo (piénsese en la saudade) y hasta satisfactorio. Quizá por ello, resulta tan disfrutable este nuevo trabajo de Amarante.

Alcolirykoz, Aranjuez (Colombia)

Tanto en Latinoamérica como en el mundo bajo la etiqueta de lo “urbano” se han mal empaquetado un sinfín de expresiones musicales y culturales en un producto de fácil consumo. Este empaquetamiento, además de reforzar estereotipos de clase, raza y género, define también lógicas de éxito para les artistas;  Aranjuez, donde Alcolirykoz rinde homenaje a su barrio ubicado al norte de Medellín, se constituye como un acto de resistencia y dignidad contra esas dinámicas. Desde este enfoque territorial articulan en sus letras profundas reflexiones sobre la desigualdad, la discriminación, la violencia, pero también sobre el sentido de comunidad.

Mdou Moctar, Afrique Victime (Nigeria)

Mdou Moctar es un artista nigeriano, descendiente de las tradiciones nómadas del desierto del Sáhara del pueblo Tuareg, que se ha consolidado como uno de los guitarristas más virtuosos y originales de la actualidad. Es el mayor exponente de un género que combina la tradición musical del norte africano con la tradición occidental del blues y el rock. Este es un género vivo que opone resistencia a los estudios de grabación. Las primeras grabaciones fueron compiladas a partir de archivos de audio que nigerianos se pasaban de un celular a otra vía Bluethoot. Afortunadamente, algo de esa vida nos llega a través de este disco que medita sobre el amor, la religión, la inequidad de género y la explotación colonial del occidente africano.

Margaritas Podridas, Pétalos Mordidos (México)

Pétalos Mordidos discurre entre la admiración por lo bello y el miedo por la maldad del mundo. Del lado de lo bello se exaltan elementos de la naturaleza. No sé que tienen las nubes el día de hoy / Las flores están danzando y su aroma seduce a la flora. Estos elementos sirven como puntos de contraste. Pétalos mordidos, pétalos mordidos. Arrancados, arrancados / Me duele, no puedo controlar la maldad en el mundo, hace eco de la violencia de género en un país donde más de 10 mujeres son asesinadas al día. Margaritas Podridas, banda originaria de Hermosillo, sintetizan en este disco (producido por Sebastián Neyra de Mint Field) la búsqueda de refugio en un mundo profundamente inseguro.

Martín Guerra, Temporada de Pesca (España – Perú)

Martín Guerra, peruano radicado en España, es un artista que emociona con la idea de un neocantautorismo latino. A partir de su bajo, construye atmósferas brillantes y minimalistas alrededor de las cuales narra historias, pregona poemas y describe paisajes cual si fueran sueños (o delirios). Las diez canciones que componen este disco logran un balance muy interesante entre lo moderno y lo tradicional, con influencias que van desde el canto cardenche mexicano, los ritmos afroperuanos sincopados y hasta el jazz y rock latinos.

CHAI, WINK (Japón)

Con su trabajo previo, la agrupación japonesa CHAI había definido una interesante y original propuesta pop-punk. En Wink la música es más simplificada y cargada hacia el espectro pop, pero ello no le impide de ser muy disfrutable, divertida y bailable. Siendo tiempos tan turbulentos se agradece tener un disco así de alegre con el cual pasar la tarde. Las letras antes que ser complicadas, hablan sobre la satisfacción de comerse una dona o de tomarse un jugo fresco de naranja.  Si el sonido de este disco se materializara en algo sería en azúcar.

Ángel Sánchez Bórges / Antiguo Autómata Mexicano, 20+ Piano Improvisations (México)

El músico experimental regiomontano nos entrega aquí 20 piezas de piano inusuales. De primera escucha las piezas se sienten crípticas y mecánicas. Esta sensación, que también es una sensación de aleatoriedad proviene de que las piezas tienen un aspecto programado y otro orgánico, pues Sánchez Borges improvisa aquí sobre notas MIDI previamente programadas. A pesar de la aparente simplicidad, es un álbum inmersivo, nostálgico y bello que oculta un nuevo acertijo en cada rincón.

Dean Blunt, BLACK METAL 2 (Reino Unido)

Dean Blunt resiste a las descripciones fáciles o al encasillamiento de los géneros. Este, que es el disco más corto de esta lista (23:26 minutos en total), nos presenta una serie de canciones que por su duración podrían parecer bocetos. Creo que ahí está uno de los aciertos de Dean Blunt, estirar cada idea musical hasta donde conserve su carácter de novedad o, mejor dicho, su carácter crudo. En lo general el disco evoca una sensación de comodidad en la desolación, sensación interrumpida únicamente por la voz brillante de Joanne Robertson, artista que acompaña en coros a lo largo del disco.

Clairo, Sling (EUA)

­­­Es muy interesante la nueva dirección que Clairo toma en este disco. Sling es un disco de muchos matices y detalles en la producción, la cual tiene esa calidez del folk de los 70’s. Inmediatamente es palpable la influencia de artistas como Joni Mitchell, Paul Simon, The Carpenters, entre otres. Estos detalles se revelan con paciencia en cada canción. Clairo, con una voz suave y murmurante, medita sobre temas como la sexualidad, la maternidad, la salud mental, la misoginia o el madurar. 

Tyler, The Creator, CALL ME IF YOU GET LOST (EUA)

El nuevo trabajo de Tyler, The Creator más que explorar una nueva frontera musical reúne la variedad de estilos conquistados en sus anteriores álbumes en un solo lugar. Aunque el disco nos presenta un nuevo alter ego, Tyler Baudelaire (en referencia al poeta francés Charles Baudelaire), no se agrupa bajo un concepto narrativo claro, sino bajo la idea de ser un mixtape. Sería justo describir este disco como una obra cumbre contemporánea del rap braggadocio (o de fanfarronería) y sus contradicciones.

Arooj Aftab, Vulture Prince (Pakistán – EUA)

En palabras de Aftab, este disco se trata sobre “visitar lugares que he llamado míos, lugares que ya no existen necesariamente. Se trata de personas, amistades, relaciones, algunas relaciones que se fueron inesperadamente a corto plazo, y cómo lidiar con eso”. De una forma muy bella Aftab está reinventando la música tradicional del sur de Asia. Aun sin las traducciones a español a la mano, es increíble lo que emocionalmente este disco logra.

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En permanente desconfianza de las categorías. Para quien sirvan los títulos: estudiante de economía y filosofía. Busco aproximarme a la realidad con disposición crítica.

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