El nuevo jazz

Los Angeles y el West Coast Get Down

El 2015, marcó uno de los años más emocionantes para el mundo de la música y del hip-hop, con el lanzamiento de To Pimp a Butterfly, la obra maestra del rapero originario de Compton, Kendrick Lamar. El álbum antes mencionado se convirtió en un clásico del rapy uno de los discos más sobresalientes de la década que está por concluir.

Hay varios aspectos remarcables de To Pimp a Butterflycomo la magistral capacidad de Kendrick de abordar y denunciar las problemáticas y malos tratos que sufre la comunidad afroamericana en Estados Unidos y la inmaculada producción de Terrace Martin, Flying Lotus, Pharrell Williams, entre otros. Pero la característica que me resulta más increíble de todo el disco es la música sobre la cual K. Dotrapea, que no es más que la chispa que hizo explotar un movimiento que venía cultivándose de años atrás.

Durante los años 40, Los Angeles albergó el talento de grandes músicos afroamericanos los cuales llegaban a tocar a Hollywood pero no les era permitido pasar la noche ahí. La aparición del Hotel Dunbar, en Central Avenue (The Avenue, como fue conocida popularmente), fue un hito, pues era la estancia de personas famosas en la comunidad afroamericana y, en las noches, su club era el sitio donde actuaban los grandes artistas y músicos de dicha comunidad; Central Avenue se había convertido en el epicentro del jazz en Los Angeles.

El progreso y las leyes que abolieron el racismo y la segregación provocaron el declive del Hotel Dunbar y de la cultura que se había creado a sus alrededores, y es aquí cuando la historia que estamos tratando comienza.

En 2011, el productor Flying Lotus decidió ampliar los horizontes de su disquera Brainfeeder -la cual se había enfocado principalmente en el experimental hip-hop y la música electrónica y que tenía ya una creciente audiencia- y publicó el extraordinario Endless Planets del prodigioso pianista Austin Peralta, quien tenía 20 años en aquel entonces. Dicho álbum fascinó a sus oyentes por el virtuosismo que Peralta mostraba a su corta edad y por la fusión entre jazz con electrónica que introdujo a muchos jóvenes escuchas al primer género e hizo que otros volvieran a enamorarse de él. Peralta falleció a los 22 años en 2012.

Años atrás, en 2004, un grupo de jóvenes músicos del área central de Los Angeles se congregaba a tocar en la secundaria Locke; entre estos jóvenes se encontraban el saxofonista Kamasi Washington y el bajista Stephen Bruner (Thundercat), quienes con otros músicos conformaban el cuarteto conocido como Young Jazz Giants. Al llegar la universidad, asistieron a diferentes colegios, pero encontraban tiempo para reunirse a tocar en casa de los padres de Kamasi así como en diferentes bares de Los Angeles junto con otros músicos como Miles Mosley, Ronald Bruner Jr. (hermano mayor de Stephen), Cameron Graves, Tony Austin, Ryan Porter y Brandon Coleman. En dichos lugares fue donde estos potencializaron su creatividad y donde se generó una “sana competencia”, en palabras de Miles Mosley; la maestría y el dominio de sus respectivos instrumentos iba creciendo e iban desafiando conjuntamente sus límites.

En 2012, el colectivo ya conocido como West Coast Get Down, se aventuró durante 30 días en sesiones donde por más de 12 horas continuas experimentaban con diferentes sonidos y ritmos hasta que cada uno de ellos pudo obtener material suficiente para un álbum, siendo Kamasi Washington el mayor ganador con 45 canciones.

Todo este movimiento llegó a un punto cumbre en 2015 con To Pimp a Butterfly, disco para el cual varios miembros del Get Down fueron llamados para colaborar a través de los productores Terrace Martin y Flying Lotus, siendo este último quien había ya firmado a Kamasi para su sello discográfico. En TPAB, cada miembro del Get Down deja rasgos de genialidad y una huella imborrable con ritmos que van desde lo jazz hasta el funk, dándole a Kendrick Lamar un terreno fértil sobre el cual imprimir su magia.

Pocos meses después del lanzamiento de TPAB, Kamasi Washington le dio The Epic al mundo, el cual fue resultado de aquellos 30 días de sesiones, siendo aclamado por la crítica y los oyentes. En este disco, Kamasi plasma influencias del free jazz, afrobeat, psicodelia, funk y soul, convirtiéndolo en un viaje cósmico y espiritual donde su saxofón es el vehículo.

Todo lo anterior tuvo un impacto enorme en la escena del jazz: los demás músicos del West Coast Get Down han sacado material solista y se han ganado el respeto y el aprecio de la crítica y de la gente, músicos como Kamasi y Thundercat han tocado en varios de los festivales más importantes del mundo como Coachella y Glastonbury, se han abierto puertas a músicos jóvenes que desean incursionar en el mundo del jazz, debido a que su popularidad crece más y más, y, lo más importante, le han devuelto al género el lugar que se merece y del que mucho tiempo estuvo alejado.

Del otro lado del mundo se ha suscitado un fenómeno similar pero eso lo dejaremos para otra entrega…

Les dejo mi canción favorita de Kamasi Washington, una melodía muy emocionante y sumamente.

 

Referencias:

Historic Resources Associated with African Americans in Los Angeles

Estos artistas de Los Ángeles trabajan para volver a poner el foco en el jazz

How Brainfeeder Leads The Charge For Esoteric Funk, Hip-Hop, Pop, & Jazz

Miles Mosley on the West Coast Get Down, the most influential crew in music

Los Angeles Jazz with Kamasi Washington and Others por Ben Ratliff (New York Times, 24 de abril de 2015)

 

 

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