¿Cómo debe funcionar la indumentaria para el feminismo?

Más que abrir espacio para tratar un tema referente a la indumentaria, este artículo tiene el propósito de abrir un espacio para valorar lo que somos y sentirnos libres con ese magnánimo hecho, para también seguir formando parte de una lucha que no va a dejar de ser constante porque somos fuertes, pero necesitamos seguir siéndolo, tomando un camino que vea por la igualdad, la justicia y la libertad, pues, el  espíritu del feminismo, según expone Nuria Varela (2008), “es una teoría de la justicia que ha ido cambiando el mundo y trabaja día a día para conseguir que los seres humanos sean lo que quieran ser y vivan como quieran vivir, sin un destino marcado por el sexo con el que hayan nacido”.

Aunado a los ideales que el eco del feminismo transmite, y cercano también a lo que persigue, se encuentra el valor de la indumentaria como una segunda piel de la que nos adueñamos para expresar quiénes somos y lo que sentimos, protestando por nuestros derechos y terminando con todos aquellos estándares que enmarquen conceptos erróneos acerca de cómo deberíamos comportarnos, a quién deberíamos parecernos, cómo debería lucir nuestro cuerpo o incluso qué ideal de vida deberíamos alcanzar.

En la actualidad, el feminismo muchas veces es considerado como una tendencia en crecimiento, pero fuera de concebirlo como una tendencia que está en boga y que se ve reflejada en marchas y manifestaciones, debemos tomarlo seriamente dentro de esta cuarta ola feminista, como un vehículo político del cual deberíamos apropiarnos.

El hecho particular de que la indumentaria gire en torno al feminismo, proponiendo prendas de diferentes rubros que hacen eco del mismo movimiento, mediante frases, estampas, inspiraciones y producciones fotográficas que aluden a la temática, surge como una duda importante en materia de si el feminismo realmente guarda compatibilidad con la moda. A esto se adhiere que lo que realmente importa es resaltar que la indumentaria, nunca puede volverse más importante que la idea a trasmitir, y se tiene que alejar de únicamente ver por el fin lucrativo, del cual en muchos casos el sistema de la moda se apropia, pues es en ese punto cuando el discurso y la idea corren peligro de desdibujarse, volviéndose triviales y sin sentido. La indumentaria ha sido un instrumento esencial en la lucha feminista, pero en la actualidad las prendas deben tomar el poder necesario para funcionar como una herramienta de protesta, muchas veces más resonante que una pancarta.

Overol supraciclado de la diseñadora yucateca Rocío Solloa.

Fuentes consultadas:

Varela, N. (2008). Feminismo para principiantes. Barcelona, España. Editorial: De Books.

Solloa, R. (2017). Overol supraciclado: La Rocco. [Imagen]. Recuperado de https://www.facebook.com/LaRoccoMx/photos/a.1496240977330642/1983445631943505/?type=3&theater

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Soy Mariana Bouza Mólgora y actualmente estudio el sexto semestre de la carrera de diseño de moda en la Universidad Modelo, tengo 21 años y soy una creativa en proceso interesada por el arte, la música y lo cotidiano, también me gusta apropiarme de mi estilo y usar la indumentaria como un medio de expresión.

Escribo sobre la moda en general, desde una perspectiva inclusiva y empática con el medio.

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