Midsommar: A la luz de la incomodidad

Midsommar es la nueva película de Ari Aster, director de Hereditary, que fue una de las mejores películas del año pasado. Aquí, en contraparte a lo que nos mostró en su cinta anterior, demuestra cómo se puede dominar el terror en lugares y ambientes no tan convencionales para el género. El film nos cuenta la historia de Dani, que luego de vivir una tragedia familiar decide sumarse al viaje que iba a realizar su novio, Christian, con un grupo de amigos. Mientras tanto, él cada vez la ama y la soporta menos.

Ari Aster argumenta con esta película que todo lo que exhibió en Hereditary no fue casualidad. Sin dudas, estamos frente a uno de los realizadores más prominentes y prometedores que Hollywood nos entregó en el último tiempo. Sus historias retorcidas, macabras y plagadas de tragedias son excelentemente sustentadas por planos y encuadres impecables. Además, posee un nivel de obsesión y búsqueda de la perfección dignas de Kubrick. En Midsommar logra transmitir el miedo basándose en la angustia, y utilizando la luz solar como un protagonista más de la trama. A partir de grandes planos generales y extraordinarios planos secuencia nos introduce en un clima bello y perturbador.

Obviamente todo esto no lo logra solo, está acompañado de un equipo técnico que trabaja a su nivel. El director de fotografía, Pawel Pogorzelski, se luce verdaderamente en un ambiente sumamente complejo, debido a que la película transcurre su mayor parte en exteriores y a plena luz del sol. El departamento de arte y los diseñadores de vestuario son otro de los puntos fuertes. Lograron crear un ambiente sórdido e intimidante, pero a la vez muy precioso, con vestuarios y arreglos florales que se destacan a simple vista. Por último, la banda sonora, a cargo de Bobby Krlic, es un elemento crucial que aporta incomodidad y tensión a la trama.

El primer acto de la película es impecable. Allí, Florence Pugh demuestra una gran faceta dramática, que logra sostener durante todo el film. En esto primeros minutos, el director nos plantea  todo lo que va a pasar a lo largo de la cinta, ofreciéndonos pequeños e insignificantes detalles que se encuentran ocultos a simple vista. Aunque estemos frente a una gran película, no todo es perfecto en Midsommar, ya que por momentos se hace cuesta arriba en sus 147 minutos de metraje.

En conclusión, Midsommar es una propuesta diferente, que busca desafiar e incomodar al espectador constantemente. Una de las mejores películas de terror del año, que se atreve  a romper los parámetros convencionales del género y apuesta a buscar sustos de forma más integral e íntima.

Escribo sobre cine, series y cuestiones relacionadas a la cultura pop.

Apologista de Spielberg y reinvindicador de De Palma. Argentino y, como tal, futbolero. Ademas futuro historiador.

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