Mi prueba dio positivo a VIH… ¿Y ahora qué hago?

Por Manuel León Ríos (Twitter: @LeonRiosManuel)

Muchas veces nos preguntamos qué es lo que pasaría si nuestra prueba de VIH sale positiva y qué es lo que se debe hacer. Principalmente, cómo acceder al tratamiento y todos los trámites engorrosos. Y, cuando nos preguntamos eso, inmediatamente cambiamos de pensamiento porque nos da miedo. Pero no te preocupes, aquí te diré que hacer con base en mi experiencia.

Por más difícil que sea y resulte, lo primero que debemos hacer es mantener la calma en la medida de lo posible. Ninguna persona está preparada para recibir un diagnóstico, el que sea, mucho menos si se trata de uno del que, hasta el momento, se habla sólo de lo malo y se habla poco de los avances y sobre cómo es vivir realmente con VIH, pero no te preocupes en este texto hablaremos de ello para que sepas que hacer.

De las primeras cosas que debemos saber para ir rompiendo con el miedo es que VIH no es lo mismo que SIDA, como tampoco es sinónimo de muerte. Si bien, la infección por VIH provoca un debilitamiento en el sistema inmunológico —y a la larga se puede llegar a la fase de sida— esto no quiere decir que la vida como la vivías y conoces se ha acabado, que siempre estarás enfermo, cansado, débil o que no podrás desarrollarte en ningún ámbito de tu vida. También es muy importante que sepas que, aunque seas detectado en fase SIDA, ésta es reversible, el VIH tratable y que, hoy en día, el tratamiento antiretroviral que se maneja en México es de lo más efectivo y amigable, pues permite una pronta mejoría en la condición de salud del paciente y, además, el acceder a él es gratis.

Es probable que, como a mí, en el momento en el que recibas tu diagnóstico, tus emociones te dominen, y es válido y necesario que te permitas sentir tus emociones y liberarlas, pero también es necesario que no dejes pasar tiempo y lo más pronto posible inicies tu adherencia y alta en tu sistema de salud y es que en México acceder al ARV es gratis tengas o no seguridad social.

Si tienes seguridad social, es necesario que vayas a tu clínica familiar, programes tu cita con tu médico tratante y que en la consulta expreses que diste positivo a VIH. Esta persona te enviará a hacerte las pruebas Elisa y Western Blott —que son para detección y confirmación de VIH— y, posteriormente, te hará una referencia para que te atiendan en infectología.

Si no cuentas con seguridad social, no te preocupes. En los 31 estados del país existen los CAPASITS, que son los Centros Ambulatorios para la Prevención del SIDA e Infecciones de Transmisiones Sexual y, en la Ciudad de México, existen las Clínicas Especializadas Condesa que realizan el mismo trabajo. Aquí también es importante que comentes que saliste positivo a una prueba de VIH y que quieres iniciar tu proceso de adherencia y te van a realizar las pruebas Elisa y Western Blott, de hepatitis B y C y sífilis. Una vez que tengan tus resultados, te harán pruebas de carga viral y cd4. Llegando a esta parte, hemos destapado dos nuevas dudas muy importantes; la primera es que la carga viral es la cantidad de virus que existe en nuestro cuerpo por mililitro de sangre, y los linfocitos cd4, comúnmente conocidos como “cd4”, son los glóbulos blancos encargados de combatir infecciones. Es importante conocer estos niveles para saber en qué estado te encuentras, cómo ha interactuado el virus en tu cuerpo, si tu sistema se encuentra debilitado, qué tanto, o si existe alguna infección oportunista; sólo así tu médico sabrá como atenderte para que tu condición de salud mejore.

Pará hacer el alta ante tu institución de salud más rápida, te sugiero tener a la mano los siguientes documentos: identificación oficial (INE, pasaporte, cédula profesional, cartilla militar), acta de nacimiento, CURP, hoja de no derechohabiencia de IMSS e ISSSTE en caso de darte de alta en CAPASITS o Clínicas Condesa (esas las puedes descargar desde internet), 4 fotos tamaño infantil y, en caso de haberte hecho la prueba de forma previa, llevar el resultado de tu prueba rápida o de laboratorio.

Es muy importante que sepas que, así como cuentas con responsabilidades —como acudir a tus citas médicas y de laboratorio en tiempo y forma, surtir tu medicamento en las fechas establecidas, mantener la ingesta del ARV diaria, cuidar y atender tu salud psicofísica— también cuentas con derechos y uno de los principales es a la confidencialidad, esto quiere decir que no tienes la obligación de compartirlo. Yo siempre aclaro que, siendo indetectable, no hay necesidad de hacerlo, sin embargo, cuando acabas de ser una persona detectada es muy importante que lo compartas con tus últimas parejas sexuales, sobre todo con aquellas con las que hubo prácticas de riesgo (sangrado, eyaculación dentro, sin uso de condón o condón roto). Nadie más que tu puede compartir tu estado serológico, no sólo en lo social sino también en lo médico, ya que divulgar el diagnóstico de una persona, o compartir detalles, forma parte del delito de divulgación de datos personales. Tampoco pueden condicionar o negarte un empleo por vivir con VIH, pues rompe con la NOM-010-SSA2-1993, además de que entra dentro de un acto de discriminación y éste es un delito en México. Una consulta libre de discriminación y violencia forma parte de tus derechos como usuario de instituciones de salud, así como de que tu receta sea surtida en tiempo y forma, pues la interrupción en la ingesta del medicamento puede provocar que haya resistencia del virus hacia éste y, con ello, un ligero aumento de carga viral si la suspensión es por tiempo prolongado. En caso de ser víctima de alguna de estas situaciones, puedes presentar una queja —en línea, por correo, carta o teléfono— ante la CNDH en el Programa Especial de Sexualidad, Salud y VIH, teniendo por seguro que el actuar de la Comisión es inmediato, imparcial y que la institución de la que te quejes no puede ni debe tomar represalias en contra de nadie.

Ante todos estos trámites burocráticos, procura mantener la calma. Si bien es cierto que nos da miedo que el virus avance y que estemos en peligro, te puedo decir que el primer gran paso es el más importante y éste es actuar. Es probable que, desde que llegues a la clínica la primera vez hasta que te den medicamento, pase aproximadamente un mes, a veces puede tardar un poco más. Cuando te den tu medicamento en farmacia, te recomiendo que lo guardes y no inicies la ingesta de inmediato, sino que dejes pasar una o dos semanas para que puedas tener un “colchón” de medicamento, siempre tener de sobra y estar preparado ante cualquier eventualidad. Te aseguro que no ocurre nada dejando pasar estos días y siempre es mejor estar prevenido.

Aunque no tengas la obligación de compartir el diagnóstico, si no quieres hacerlo, yo te recomiendo que busques a una persona con la cual puedas desahogarte y puedas vivir este tránsito de forma más tranquila. Es importante que atiendas tus emociones, que las vivas, que tengas momentos para ti, que te perdones y que no busques culpables, pues, a estas alturas, lo que importa es mantener una respuesta efectiva e inmediata, como se pretende en este texto.

La principal meta que se busca al ser una persona detectada es que seas indetectable, para que, así, la probabilidad de transmitir el virus sea nula, pues estudios como Partner, HTPN 052 y Opposites Attract demuestran que, si el virus es INDETECTABLE, es INTRANSMISIBLE (I=). Sin embargo, yo te voy a recomendar que la indetectabilidad no sea tu única meta, sino que vayas por todas las cosas que siempre has querido hacer. Si bien el VIH ahora forma parte de tu vida, no es el centro o eje rector de ésta. Es importante que recuerdes siempre quién eres, cuáles son tus metas y sueños, idees un plan y los logres. Recuerda siempre que el VIH no limita en absoluto tu vida, incluso puedes seguir saliendo de fiesta o bebiendo alcohol, pero procura ser amigable con tu cuerpo y cuidarlo un poco más de cómo lo hacías previo al diagnóstico.

Eres una persona valiosa e importante, nada en ti ha cambiado, y vivir con VIH no significa que debes de tolerar actitudes violentas. No te puedo prometer que todo estará bien, porque habrán altibajos, pero sí te puedo prometer que no estarás en soledad y que, si en algún momento quieres hablar con alguien, puedes contar conmigo así sea en la distancia.

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