Maternidad Multicolor

Si hablamos acerca del color que ha sido asignado a la maternidad, estoy segurísima que sería un color rosado, cálido y abrazador. Si nos piden que pensemos en la maternidad, fácilmente pueden llegar imágenes de madres radiantes, sonrientes, con energía y una belleza excepcional que todas las personas que se encuentran alrededor de esta nueva madre pueden percibir fácilmente. Puedo casi ver a esa madre en su mecedora amamantando sonriente a su bebé recién nacido, con una bata limpia y sin evidencias de olor a loción “Leche No.5”. Con la energía suficiente para atender a esa pequeña nueva vida, estar presente para su esposo o pareja, recibir y atender a las visitas que llegan a conocer al bebé y, aun con todo eso, tener tiempo y energía para bañarse y cambiarse. Puedo ver también a una mamá tipo pulpo, con manos y ojos para múltiples cosas al mismo tiempo, sacrificando (que fea palabra) tiempo y necesidades propias para cumplir con el tiempo y necesidad de alguien más, pero lo hace feliz y sonriente sin perder nunca ese velo rosado que le acompaña desde el momento en que se convirtió en madre.

Esta idea preconcebida de la maternidad viene desde hace muchísimos años, atravesando fronteras, generaciones y estilos de crianza. Es la concepción que el patriarcado formó para las mujeres (naces, creces y te conviertes en madre) como un mandato que pareciera viene inscrito en nuestro cuerpo y del cual no puedes huir. De hecho, el solo pensarlo cae en una categoría antinatural. Pareciera que solo hay una manera de ejercer y vivir la maternidad y, entre más abnegada, sacrificada y con ese “velo rosa”, pues mejor.  Y no es que necesariamente haya alguien en nuestra vida que nos diga “así, de esta manera se debe de ser madre”, pero estamos bombardeadas y bombardeados por todos lados: la televisión, la literatura, la religión, las películas y la música. En resumen, todo lo que nos rodea nos da la manera en que debemos ser y la manera en qué debemos vivir nuestro maternaje. Es bien difícil quitarse de la cabeza ese velo rosa y poder encontrar las verdaderas tonalidades de esta.

Tengo siete meses y una semana de que me convertí en mamá. Hace un año y cinco meses que inicié este camino con mi embarazo. Y en este tiempo, he descubierto que igual yo reproduje varias veces esas visiones mal formadas: me llegué a visualizar sonriente amamantando a mi bebito a las tres de la mañana y despertando al día siguiente como si nada para continuar con mi nueva vida (jaaaaaaa!). En estos siete meses y pico, he descubierto que la maternidad es multicolor.

Hay ocasiones en las que el velo que rodea a las mamás es un velo nebuloso, gris. Sin afán de sembrar miedo o algo negativo, la maternidad puede ser muy agobiante, solitaria y pesada. Los primeros días de mi recién estrenada maternidad, los recuerdo así: borrosos, sin una clara medida del tiempo (lo recuerdo como si hubieran pasado veinte años), cansada, adolorida, con una lactancia dolorosa, con mastitis, con un bebito hermoso que no echaba gases y me ponía los pelos de punta, entreviendo a mi pareja paseando por toda la casa a obscuras con un bebé que se rehúsa con todas sus fuerzas a dormir. Pero ese velo gris no se queda permanentemente.

Hay momentos a los que fácilmente puedo agregarles un velo verde. A todos esos momentos en los que bebé, mi pareja y yo salimos a conocer lugares nuevos o a las menudencias del día a día. Ese contacto con el mundo exterior (que a veces se nos olvida que existe), con el sol, la brisa y las personas que encontramos en nuestro camino. Regresar a pertenecer a una sociedad de la que te tomas un respiro cada que regresas a casa.

Mis momentos favoritos son los que compartimos en familia y esos momentos se adornan con un color azul, luminoso y delicioso. Cada que jugamos, cada libro y cuento leído, cada canción entonada, cada risa y cada sorpresa esta adornada de un hermoso azul que para mí es unión y disfrute. Son los mejores.

De amarillo están todos los logros de bebé o niveles desactivados (como les llamamos nosotros). Se me ilumina el mundo cada que él descubre algo nuevo, no importa si acabamos de salir de un momento gris y nebuloso, su luz es tan grande que ¡puf! Inunda todo.

Mis momentos de súper mamá se visten de morado, un color fuerte y dulce. Cada que pensaba que no podría y me encontré lográndolo, cada que identifico el motivo del llanto o cuando satisfago las necesidades que él tiene me siento poderosa, la más chingona de todas, una persona que ha desarrollado poderes sobrenaturales (un poquito exagerado, pero así lo siento jeje), cada que lo alimento de mi cuerpo, de mi alma, de mi amor.

De naranja están esos momentos medio dudosos que, aunque no quisiera, existen. Cada que dudo sobre lo que hago, o cuando una pequeña o gran culpa aparece después de haber dicho, hecho o decidido algo, un velo naranja, vivo y palpitante que se mete por todas partes.

De repente, de una manera más real y humana, igual llega el velo rosa: momentos realmente mágicos, de paz, de mucho, mucho amor. Por ejemplo, cuando duerme en mis brazos, cuando con sus manitas busca las mías mientras mama, cuando en las madrugadas en medio del silencio y el sueño me doy cuenta de todo lo que ha crecido. Lo que hemos crecido.

Hay miles de maneras de vivir y ejercer la maternidad. Hay miles de colores que la acompañan, colores reales que van a ayudarte a conectarte contigo, con tu bebé, con tu pareja, con tu maternidad de una manera más fuerte y real, sin culpas ni remordimientos. Si nos quedamos con la idea de que debe ser color de rosa, lo siento, pero hay más probabilidades de frustrarnos, de enojarnos, de sentirnos culpables al no alcanzar esos ideales de mamás perfectas y que todos esos momentos se acompañen de un color negro o rojo, de enojo, tristeza y remordimientos.

Estoy aprendiendo a vivir y a disfrutar el máximo este arcoíris que día a día descubro, con todo lo que implica para mí, para mi bebé, para mi familia. Amo mi maternidad multicolor.

¡Lee a las invitadas e invitados de YucaPost!

2 respuestas a «Maternidad Multicolor»

  1. Que real ver la maternidad no sólo del color romántico, y bello, conlleva etapas a veces difíciles teñida de otros colores no tan románticos como el rosa, que color tendrán, los vomitos y las popos en tus manos?, en soledad porque los demás tienen como unas gafas selectivas donde esto casi no se ve, la mayoría de las veces corresponde a la madre, hay que mantener aseado y lindo al bebé para los apapachos y las salidas sociales, los estereotipos esperan de ti mamá todo el sacrificio posible para que seas mamá perfecta, tarea difícil, por eso es importante no sólo ver el lado romántico, para no sentirnos engañadas ni frustradas, maternidad multicolor.

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