Maricón (parte 2)

Le precede a este texto: Maricón (click aquí)

Es importante entender que el uso de maricón o joto está reservado para los propios hombres no heterosexuales. Son ellos quienes deben de resignificar esas palabras. Cuando eres una persona heterosexual, usar la palabra maricón o joto tiende a ser problemático. Nunca sabes quién te está escuchando y se puede sentir ofendido o inseguro a tu alrededor por decir maricón o joto. Como persona hetero, se requiere de una gran sensibilidad para saber en qué momento es apropiado utilizar esa palabra, por lo que, si te sientes inseguro o insegura de utilizarla, mejor no lo hagas. Si la utilizas con tus amigos homosexuales, pregúntales cómo se sienten al respecto de esa palabra e infórmate más sobre cómo dirigirte respetuosamente al resto de identidades de la diversidad sexogenérica. Es mejor que, de entrada, estemos seguros o seguras de estarnos dirigiendo con respeto con quienes convivimos. También hay otra palabra cuyo uso es muy extendido en nuestro idioma y su uso merece atención: “puto”.

Esta palabra está muy integrada en nuestro idioma: nada más en el diccionario de la RAE tiene cinco entradas de posibles usos, a los que se les agregan los que se utilizan coloquialmente en cada país y región, y no han sido reconocidos por la institución. Hace unos meses, Luisito Comunica, uno de los youtubers más famosos en México (con 31.4 millones de suscriptores), hablaba en su cuenta de Instagram (con 19.2 millones de suscriptores) sobre cómo en el centro de México puto significa cobarde o “coyón”. Que puto signifique cobarde en nuestro país no es más que una muestra de cómo la homofobia impera en la sociedad mexicana.

Justificar el uso de la palabra puto porque “ya no significa homosexual, sino cobarde” es en realidad un retroceso en la resignificación que se mencionaba en el artículo anterior. Si permitiéramos que se utilice esa palabra para referirse a alguien cobarde, es entonces una confirmación de la idea homofóbica de que los hombres homosexuales son cobardes, porque ese es el verdadero origen de ese uso. Esto también es misógino, porque reafirma la idea de que el hombre homosexual, al acercarse a lo femenino, también adopta preconcepciones nocivas de lo que es ser mujer, entre ellas el ser cobarde, sobre todo en contraste de la “valentía masculina”.

El uso de esta palabra es tan extendido en la lengua española que parece ilusorio hacer que la gente lo deje de utilizar. Inclusive, recientemente la RAE reconoció su uso como un “prefijo intensificador”. ¿Cómo podemos comunicar nuestro rechazo a la utilización de esta palabra? No hay una sola respuesta correcta. Pero, más allá de prohibir que se grite en estadios, una propuesta plausible es el trabajo en micro. En nuestras relaciones interpersonales, en conversaciones, en reuniones, tenemos que ser esa persona incómoda que señala. Siempre desde el respeto y entendiendo que hay mucha desinformación al respecto. Es cansado y frustrante; sin embargo, el cambio social siempre lo es. Si queremos erradicar la homofobia mexicana, alguien tiene que hacer el trabajo.

Coordinador de Voluntariado y Servicio Social en Yaaj. Presidente de
Diversidad_ITAM

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *