Los retos del nuevo etiquetado

A partir de Octubre del 2020 será obligatorio que todo producto alimenticio vendido en México cumpla con el nuevo etiquetado de la Secretaría de Salud. En dicho etiquetado aparecen octágonos negros en la etiqueta frontal del producto que indican si el producto cuenta con exceso de calorías, azúcares, sodio, grasas saturadas y otros. Esto dependiendo de los parámetros indicados por la secretaría de salud y en la Norma Oficial Mexicana.

Este nuevo etiquetado no fue bien recibido por la industria en México y no es para sorprenderse. Desde hace años se ha documentado muy bien la pobre calidad de los alimentos procesados vendidos en México. Incluso algunos de estos productos no podrían ser vendidos en otros países debido a las regulaciones que prohíben alimentos hipercalóricos o que utilizan ciertos productos químicos como saborizantes o conservadores.

Esta nueva regulación va de la mano con la crisis sanitaria por el coronavirus en México. Esto debido a que se ha demostrado que los pacientes con enfermedades como diabetes y obesidad presentan los cuadros más graves de la enfermedad. Este factor es particularmente preocupante si consideramos que este es el país en el primer puesto de obesidad infantil y el segundo en obesidad en adultos. Es por este motivo –entre otros– que México presenta una de las tasas de letalidad más altas en el mundo por la pandemia.

Aplicar este nuevo etiquetado supone un alto costo para las empresas productoras de alimentos. No sólo por el hecho de una disminución en sus ventas, sino por el costo de etiquetar sus productos y desarrollar nuevos productos saludables o la reformulación de los existentes. Bimbo, con más de 5,000 productos y 100 marcas en 18 países, estima que el costo de implementar este nuevo etiquetado en México será de 280 millones de dólares. El presidente y CEO de Bimbo, Daniel Servitje, declaró que, a corto plazo, la compañía que preside implementaría el etiquetado sin modificar sus productos, pero que a mediano plazo trabajarán para mejorar la calidad de sus productos para cumplir con la nueva norma y que los productos de la compañía no sean sujetos a un etiquetado desfavorable.

Por otra parte, empresas como Coca-Cola junto con sus embotelladoras en México llevan años intentando introducir productos saludables al mercado mexicano con un éxito moderado. Sin embargo, sus bebidas con altos contenidos de azúcar siguen siendo las líderes en ventas dentro de su catálogo de productos. Es por esta razón que tendrán que desarrollar aún más productos saludables para poder sustituir a estas bebidas gradualmente. Esto representa un alto costo para la empresa debido a que no es sencillo crear un producto desde cero que pretenda sustituir bebidas tan icónicas y reconocidas como una Coca-Cola clásica. Además, a esto se le debe sumar un factor cultural y de hábitos que existe por estos productos.

En México se consumen en promedio 163 litros de refresco por persona al año. En estados como Chiapas, cada persona consume en promedio 821 litros al año según CIMSUR. No por nada México es el país en el que más se consume este tipo de bebida.

Esta nueva normativa en el etiquetado representa un enorme reto para las empresas productoras de alimentos en México. No será sencillo adaptar los productos existentes o crear nuevos productos para ofrecer una mejor calidad alimenticia. Sin embargo, es una acción que a largo plazo tendrá un impacto positivo para los consumidores y para las empresas. Esta nueva normativa sólo está adelantando un cambio que eventualmente iba a ocurrir, esto debido a la tendencia por el consumo de productos saludables. Además, será interesante ver si este nuevo etiquetado realmente desincentiva el consumo de estos productos a corto plazo.

Soy estudiante de la carrera de administración en el ITAM. Me gusta todo lo relacionado con la política, economía y negocios.

Una respuesta a «Los retos del nuevo etiquetado»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *