Los libros de un lector: Ediciones

Hay lectores y coleccionistas. No, no va junto con pegado. Hay lectores que son lectores sin importarles mucho la edición que están leyendo. Luego está el lector que es coleccionista, ese que busca las mejores ediciones, las más bellas y esas ediciones limitadas para tener en el librero; puede ser uno o múltiples títulos. Aquí se colecciona Alicia en el País de las Maravillas y se compra la edición más bonita del resto de los libros (si hay que gastar, que sea en algo atractivo para la vista).

También hay un punto medio al que no sabría darle nombre: el lector que no colecciona al cien, pero busca la mejor edición para leer. No se fija —tanto— en la belleza de la portada, sprayed edges, ni elementos decorativos. ¿Entonces qué busca este tipo de lector? Márgenes decentes y tamaño de la letra por eso de facilitar la lectura (¡cuida tu vista! Ya te vi leyendo en la semioscuridad), notas al pie de página (sumamente útil con clásicos, imposible entender tantas referencias y chistes de época), versiones completas (si ves LesMis corto, huye), traducciones con créditos (habla de calidad) o libros en el idioma original.

Fotografía tomada por Olivia Camarena

Es común que se forje un lector de este tercer tipo a partir de la necesidad de estudiar y analizar novelas en el colegio o la universidad. La realidad es que las buenas ediciones son caras —en general, el libro físico es un lujo en México, pero ese es otro tema— y entran en la categoría de “inversiones” y “para pasar de generación en generación” (o a tu sobrino lector a su debido momento). Sin embargo, es posible que puedas encontrar muy buenas opciones en anticuarios y tiendas de segunda mano.

Si tienes la posibilidad de leer en inglés, te recomiendo pasar por la zona de clásicos en inglés de Gandhi, ahí he encontrado ediciones maravillosas por menos de $200.

Con el tiempo, hay algunos lectores agarran un gusto especial por las lecturas guapas y con apoyo de especialistas, de esas que incluso tienen un breve glosario al final del libro, lo que se agradece. Si lees literatura de fantasía o clásicos, quizá te hayas topado con un par de glosarios o anotaciones al final. En lo personal, podría sacrificar un poco —solo un poco— el tamaño de letra y el interlineado si —y solo si— hay un glosario o notas al final del libro.

Por ejemplo, juras que entiendes Alicia en el País de las Maravillas hasta que encuentras este libro que te explica los chistes de esa época, el significado de Prima, Secunda y Tertia (las hermanas de Alice Liddell), palabrillas de mediados del siglo XIX y muchas otras curiosidades por capítulo. Juro que esa edición de Alicia en el País de las Maravillas no se irá a ninguna parte, por siempre en mi estantería.

Fotografía tomada por Olivia Camarena

Al final del día, la decisión de qué comprar recae en el lector y qué lectura quiere hacer: ¿una por mero entretenimiento? ¿Una mayor comprensión de la obra? O quizá y regresamos a los coleccionistas, una lectura acompañada de un deleite visual para futuro.

Nota: si hablamos de ediciones amigables y con anotaciones, Penguin Classics/Clásicos son mis favoritos.

Comunicóloga. A veces hablo de libros y escritura creativa, el resto del tiempo colecciono historias y postales. Se me va el avión, una disculpa.
En todas las redes como Bookish Bruha. Esa h no es muda.

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