Lo dañino de siempre querer estar bien

El día de hoy, y por los siguientes 33 días como mínimo, estamos viviendo una crisis mundial y vemos los días pasar, los que tenemos el privilegio, desde nuestras casas.

En todas nuestras redes sociales hemos visto cómo somos bombardeados con “Haz esta receta”, “Mi rutina de cardio en casa”, “Mi rutina de pompa sin equipo”, “App de Nike”, “App de Yoga”, “App de meditación”, “TikTok”, etc. Constantemente somos presionados a intentar mantener un nivel alto de productividad cuyos estándares son niveles de productividad de un mundo que ya no existe.

Hoy decidí escribir de la toxicidad detrás de la idea de “bienestar” con la que hemos sido bombardeados los últimos días, la gordofobia alrededor de muchas de estas ideas y sobretodo, hacer hincapié en que está bien no querer hacer nada o no estar bien, pero hay responsabilidades básicas que mantienen la cordura.

  1. Home office/Clases en línea

Uno de los grandes cambios en la vida diaria fue pasar todas nuestras responsabilidades a la proximidad de la pantalla. Es normal que dadas las circunstancias sintamos más ansiedad cuando se trata de las clases en línea y del home office. La mayoría de los que estamos viviendo este esquema nos hemos dado cuenta que incluso por la “disponibilidad de tiempo” nos dejan cada vez más trabajo, a lo anterior sugiero dos cosas.

Por un lado, siempre es importante hablar las cosas. Estamos trabajando o tomando clases desde casa por algo extraordinario, literalmente una crisis mundial. Es normal sentir ansiedad e incluso es normal no ser tan productivo como antes. Es importante hablar al respecto con la persona responsable del trabajo o la clase si estás viviendo esto.

Por otro lado, hay que hacer un esfuerzo sobrenatural, pero hay que sacar las cosas. Las redes sociales están llenas de memes que hacen burla de cómo te puedes dormir durante la clase en línea y de cómo procrastinar el home-office. Es bueno tomarse las cosas con humor, pero también es necesario asumirlo como responsabilidad.

Mi papá es un boomer hecho y derecho. A sus 57 años de edad, me pidió que le compartiera todo lo sé de cómo usar Zoom, de plataformas para mejorar las clases en línea etc. Su vocación siempre ha sido enseñar el trabajo de su vida. No es justo que esté rompiendo esa barrera generacional y haciendo un mayor esfuerzo para que alguien del otro lado de la pantalla apague su micrófono, suspenda el video y se duerma una siesta.

Es muy difícil poner atención a una clase en línea por todas las distracciones que nos rodean. No obstante, no quita que es una responsabilidad más como lo era ir a clases presenciales.

  1. Estar feliz en tiempos de COVID

Dicho todo lo anterior, es normal no estar feliz. Es importante encontrar cosas que nos hagan feliz en el día, que nos motiven a llevar un día a la vez, o como dice alguien muy cercano a mí “un día más es un día menos”.

Ojo, esto no significa que tengas que hacer dos horas de ejercicio para alcanzarlo. El ejercicio es bueno sobretodo si pasas todo el día en una computadora o frente a un monitor para estirarte tantito pero no tienes que salir de la cuarentena modo fit. E incluso, no es falta de voluntad, es ser realistas. La gente come, la gente sube y baja de peso, eso pasa con los cuerpos.

Sobre la gordofobia de la cuarentena sólo añadiré una cosa. Una vez leía un artículo de opinión del New york Times donde criticaba lo clasista que es lo que hoy entendemos por “ser fit” y creo que hay algo rescatable. Muchas veces muchas dietas son muy restrictivas y por eso tienen efectos sorprendentes, pero no hay que olvidar que no lo estamos haciendo por una mejor alimentación sino por un mejor físico y eso no es una “dieta”, eso es “rechazar comida”.

Es necesario encontrar una razón en el día que digamos “esto me hizo feliz hoy” y así cada día, aunque parezca algo absurdo. Por ejemplo, hoy me hizo feliz que con este calor infernal me pude hacer helado de limón.

Coronavirus in China. Novel coronavirus (2019-nCoV), people in white medical face mask. Concept of coronavirus quarantine vector illustration. Seamless pattern.

No obstante, hay que tener presente que la vida no es así siempre. Ser súper positivo y súper optimista es imposible porque significa, hasta cierto punto, negar que existen sentimientos negativos en nuestras vidas. Reprimir ese tipo de sentimientos o evitarlos incluso puede hacer que se hagan más grandes.

Las emociones son como los miedos y siempre hay que enfrentarlos. Ignorar las emociones puede hacer que se compliquen, se traspasen a otras áreas de nuestras vidas y aumenten nuestros niveles de estrés y nadie quiere eso en cuarentena. Estar así de encerrados no es “natural” para nosotros y por lo tanto no es necesario ser felices todo el tiempo, lo cual me lleva a mi siguiente punto.

  1. Un mundo enfermo

Las redes sociales nos han bombardeado con la idea de “estar bien”, viajar para estar bien, tener cosas caras para estar bien, tener la familia perfecta para estar bien, pero está bien no estar bien. Y sobre todo no es a fuerzas verse bien.

Estamos viviendo un momento donde el mundo está enfermo… ¿y tú crees que necesitas verte bien? Necesitas sentirte bien, necesitas abrazarte tú. Si verte bien te hace sentirte bien perfecto, pero normalmente funciona al revés, preocúpate por sentirte bien.

Preocupémonos por llorar si tenemos que llorar, comer si tenemos hambre y tenemos el privilegio, preocupémonos por los nuestros y no pensemos en lo superfluo.

Politóloga internacionalista de profesión, feminista foodie por convicción.

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