Propósitos de un lector indisciplinado

Como cada inicio de año, se hace el tradicional ritual de comer las doce uvas y trazarse doce propósitos para el año que recién acabamos de recibir. Este año, en mi familia, se nos olvidó realizar aquel ritual de inicio de año. Aunque en realidad, yo nada más me trago las uvas sin tener en cuenta que propósitos quisiera cumplir. Para este 2021, quiero hacer una lista de propósitos de lectura, con el riesgo de que pudieran terminar en despropósito para final de año. El punto en realizar esta es no cumplirla de forma cabal, porque la realidad es que resulta fantasioso e ingenuo pensar que todo va a marchar como queremos. El 2020 resultó siendo la prueba contundente de esto.

Este fue un año en el que, a pesar de que con todo este tiempo de aislamiento en casa que pudo ser oportunidad para proponerme leer más libros, no lo hice. Realmente me enfoqué en cuidar mi bienestar psicológico, me diagnosticaron depresión durante este periodo de pandemia, he afrontado situaciones personales y familiares que me han pesado y viéndolo en retrospectiva, lo fundamental ha sido el trabajo que he hecho para poder ocuparme de todos los desajustes y experiencias que he vivido en el recién pasado 2020. 

Hago esta lista de propósitos de lectura con el fin de recordarme a mí mismo y con algo de suerte a otres que lo mejor que puedes hacer es leer a tu tiempo, a tu ritmo y conforme a tu estilo de vida. Leer sin complicaciones, sin disciplina.

  1. Leer más novelas de autoras que formen parte de una diversidad de contextos y de subalternidades.
  2. Leer textos que no sean únicamente en formato físico
  3. Tratar de hacer apuntes, remarcar frases que me hayan gustado. Hacer mío el libro, hacerlo parte de mi propia piel.
  4.  Tratar de compartir más libros electrónicos y de ser posible, también prestar libros físicos, con el entendido de que probablemente ya no vuelvan a mí.
  5. Ser parte de un círculo de lectura o de algún taller de lectura. El año pasado intenté formar parte de dos, pero terminé dejando de lado ambos proyectos a los que quería formar parte.
  6. Releer como cada año mi libro favorito: “Los recuerdos del porvenir”, de Elena Garro.
  7. Dejar de leer de manera simultánea libros (Ya Paco, no eres multitasking, ni modos).
  8. Parar esa compra exagerada de libros que todavía están almacenados en mi escritorio en espera de ser leídos. Es una buena oportunidad para revisar mi librero para leer aquellos que hace mucho compré  o que fueron regalados y todavía no he leído.
  9. Leer sin verme en la obligación de tener que terminar el libro. Esta es una de las cosas que me cuesta trabajo hacer. A veces, sin importar que tan malo me haya parecido el libro, me fuerzo a terminarlo, lo cual termina siendo una experiencia un tanto tortuosa. Si el libro no me gustó y siento que no hay cuestiones rescatables que me permitan seguir con su lectura, lo mejor sería dejarlo de leer. Se pueden producir relaciones tóxicas con los libros, o al menos a mí me parece así.
  10.  Siguiendo el consejo de mi maestra de literatura en la preparatoria, en este año intentaré hacer lecturas improbables. Toda aquella persona que me conoce, sabe que lo que menos me emociona leer son los llamados “clásicos” de la literatura. Creo que fue debido a una aversión traumática desde que me hicieron leer a la fuerza libros como “La vida de Lazarillo de Tornes” o “Cyrano de Bergerac” en secundaria.
  11.  Volver a activar mi cuenta de Bookmate. Aunque la app es genial porque te permite checar los libreros de otros usuarios para encontrar lecturas interesantes y con gustos similares al mío, no pude disfrutar del tiempo que me había suscrito, así que no le di el mejor uso a esta maravillosa manera de leer de manera digital. Además el catálogo que tiene es amplio y con mucha diversidad.
  12. No hacer caso a todos los propósitos anteriores. Como ya nos enseñó el recién pasado 2020, todo puede cambiar de un instante a otro, no necesito ponerme expectativas ni propósitos. Ahora sé que lo que realmente necesito es motivarme para volver a disfrutar de las lecturas que se hacen desde la desobediencia y la indisciplina.

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Psicólogo. Interés por la educación y consejería de la sexualidad, estudios queer y literatura latinoamericana.

Amo las películas de Yorgos Lanthimos, el jazz, la trova y leer artículos del New Yorker.

Mi libro favorito es “Los recuerdos del porvenir” de Elena Garro.

Convencido de que “lo personal es político”.

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