La nostalgia de lo no vivido

Hace algunos años, cuando lo más complicado del día era tener que esperar al recreo, hice amistad con dos personas. Ernesto y Marco. Ambos individuos amaban la música ligeramente extraña, el arte y, sobre todo, contar sus propias historias. Hoy, más de 10 años después, me han invitado a colaborar en uno de sus sueños: hablar de las historias que cuentan. Esto es parte de lo que dije:

Para entender las obras de E. Medina y de Lino de la Guerra, tenemos que regresar a uno de los años más escandalosos de la historia reciente de México: 1994.

¿Pero qué significa el 94 para estos jóvenes que nacieron después de este año? ¿Salinas, Zedillo y Colosio? ¿La guerrilla de Chiapas? ¿El error de diciembre y el TLCAN?

O tal vez serán la lucha entre formatos musicales y de video, la incipiente cultura pop o incluso la pereza de habitar una sociedad cerrada al cambio…

Para estos artistas, los años noventa representan la evolución exponencial de México y, en menor medida, del mundo. Nos muestran la forma en la que las relaciones humanas tienen que cambiar para adecuarse a lo que viene.

Ambas camadas de personajes habitan, sienten y extrañan circunstancias conocidas. El navegar la adultez en contra de su voluntad, el enfrentarse al enamoramiento efímero, el maldecir las implicaciones de la frase “pueblo chico, infierno grande”… escenas que son cotidianas para cualquier persona que se cruce con las vidas de Lucy o de Sonora. Es, ante todo, un mundo lejano pero con un sabor familiar.

La mejor herramienta que nos dejan estos creadores para luchar contra nuestras propias crisis es el humor, a veces nihilista, a veces infantil, que nos recuerda que no es para tanto.

Vía: @embromada

“No traemos cash” es, entonces, la viva prueba de que se puede mirar al pasado con humor, se puede cuestionar el contexto en el que se vive, se pueden contar historias universales desde los rincones más pequeños y desde el corazón.

“Diciembre 94” e “In the Dreamhouse” se presentan hoy jueves 5 a las 8 PM en Casal Català de Yucatán. Espero que nos puedan acompañar para vivir una nostalgia diferente.

Licenciado en Literatura Latinoamericana. Gestor cultural. Abogado de clóset. Escribe ficción y, a veces, cosas interesantes sobre la sociedad en la que habita. Experto en nada.

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