El arte de pertenecer a una comunidad (lectora)

“La lectura es un pasatiempo solitario”, palabras que se posaron en mi memoria desde que tengo uso de razón. Como la escritura, la lectura se suele catalogar como un acto para uno, que te aísla momentáneamente —si es que no por horas— del mundo. ¿Quién no suele ser uno con el libro, acostado en su cama, disfrutando la tarde en un café al aire libre o acurrucado en el rincón de una librería? Es un acto personal, esa es una realidad innegable. Cada individuo vive el libro desde su experiencia propia, desde una visión particular del mundo, pero… ¿pasatiempo solitario?

Las redes sociales y foros han llegado para revolucionar incluso la experiencia lectora. Si bien es normal ser uno con tu libro en un mar de gente, me atrevo a decir que el placer de la lectura alcanza su máximo potencial cuando la experiencia se comparte con otras personas. Y no hay comunidades más grandes y fáciles de zambullirse —como lectora  que desconoce lo más recóndito del internet— que las halladas en YouTube (Booktube), Instagram (Bookstagram), Twitter (Book Twitter) y TikTok (BookTok).

Aunque mi dominio de TikTok es casi nulo, acepto que tiene formas interesantes para recomendar y hablar de libros. Vamos, TikTok te obliga a explotar tu creatividad. En lo personal, BookTube es ideal para encontrar reseñas largas (non-spoilery en muchos casos) o recomendaciones en un solo lugar; además, sirve de podcast y eso… ¡uff! Me fascina. Twitter es para el drama y actualizaciones en tiempo real, al menos para mí.

Sin embargo, si hablamos de interacción y sentido de pertenencia, mi ultimate bias siempre va a ser Bookstagram. Aquí va un poco con subjetividad, pues se trata del único espacio donde hago contenido con la intención de conectar con otros lectores. No se necesita mucho. Una sábana beige frente al ventanal de mi habitación, el libro en turno (o según lo planeado para platicar en la semana), mi celular y un filtro para el grid. ¿Y sabes qué? Resulta. Claro, se complementa con comentarios, likes, follows y respuestas a stories de otros creadores, pero funciona. Consigues entrar e interactuar con la comunidad.

Vía: sincerely media.

La gente responde, te cuenta su experiencia con el libro, su intención por leer equis o su desconocimiento total del libro. Con el paso del tiempo, comienzas a identificar a personas como Michelle de @m.shelley.h, Sofía de @a.contradictory.bee o a @elbuhitolector; te encuentras personas que tienen las mismas listas de lectura para el mes que tú y ¿por qué no? Te atreves a escribirles para terminar siendo “Reading buddies” no en uno, ¡sino dos libros!

Cuando te das cuenta, ya estás metida hasta las chanclas en la comunidad virtual, entablando conversaciones sobre libros con lectores y lectoras de Roma, San Petersburgo, algún rincón de Estados Unidos e incluso Mérida… sin saber que es yucateca. Así pasa en Bookstagram, somos del mundo y por un instante el mundo parece de nosotros, más chico y alcanzable.

¿La lectura un pasatiempo solitario? No lo sé, es una experiencia personal, pero de aquí a que sea solitario… desde mi rincón de Bookstagram parece falso.

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Comunicóloga. A veces hablo de libros y escritura creativa, el resto del tiempo colecciono historias y postales. Se me va el avión, una disculpa.
En todas las redes como Bookish Bruha. Esa h no es muda.

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