Las metas de año nuevo

Cada que inicia un nuevo año los estándares sobre nosotres mismes se multiplican exponencialmente y comenzamos a establecer metas que queremos alcanzar en un lapso de 365 días: mudarme a un mejor departamento o casa, entrar a la universidad, bajar de peso, viajar más, tener una pareja y/o conseguir el empleo soñado.

Las metas son claras y ambiciosas. Con voluntad comenzamos a hacer ejercicio, estudiar para un examen o a ahorrar dinero. Sin embargo, a mediados de año la meta parece más lejana que en el inicio. Para octubre nuestros objetivos parecen ser inalcanzables. Nos sentimos fracasades, poco capaces e, inclusive, decepcionades de nosotres mismes. Lamentablemente, nunca se habla de la ansiedad y el estrés que trae consigo el establecimiento de esas metas y de la frustración que implica no poder realizarlas a tiempo o simplemente no poder llevarlas a cabo.

No obstante, algo que tampoco nos dicen es que no todes podemos (ni queremos, ni debemos) adaptarnos a un ciclo único establecido y no todas las metas son realizables en el mismo periodo de tiempo. Pareciera que hay que atenerse a una norma única de realización personal, pero esto no toma en cuenta los factores estructurales (como nuestro sexo-género, clase o raza, o también algún desastre natural o tiempos burocráticos), ni los factores personales (neurodivergencia, accidentes, problemas de salud física y mental, etc.).

Vía Pixabay

Es decir, tomamos nuestras metas como si no hubiera obstáculos, los cuales aparecen de la nada o simplemente siempre estuvieron ahí. Por ejemplo, no es lo mismo para Jeff Bezos que para mí: él tiene el capital político y económico que yo no poseo, además de que sistémicamente él por ser hombre, blanco, estadounidense y cis-heterosexual habrá tenido ciertas ventajas (privilegios) que yo no puedo gozar por ser mujer, morena, mexicana y bisexual.

¿Qué quiero decir con todo esto? Que no todas las metas tienen que cumplirse en el mismo lapso y, del mismo modo, no cumplir las metas establecidas en año nuevo NO es sinónimo de ser fracasade o tonte. Los objetivos de año nuevo pueden ser para cumplirse en 15 meses, en 3 años o en 20 años. O inclusive podemos ponernos metas a corto plazo, cualquier día del año, como tomar 2 litros de agua al día, decir buenos días cada que entro a un lugar o leer 2 páginas de un libro al día.

El año nuevo es significativo y es potente en términos familiares y amistosos, pero es un símbolo, no una sentencia.

¡Feliz año nuevo a todes!

Mujer morena, activista y feminista decolonial y antirracista veracruzana. Maestrante en Teoría y Crítica de la Cultura en la Universidad Carlos III de Madrid. Internacionalista formada en la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM y la Universidad de Pretoria en Sudáfrica. Profesora adjunta en la UNAM e integrante y co-fundadora de la Colectiva Feminista “Dignas Hijas”. Escribe sobre sexualidad y América Latina a partir del estudio de la cultura desde un enfoque decolonial, con el fin de desmitificarlas y evidenciar estereotipos racistas, misóginos y coloniales. Además, menea la cola con funk y reggaetón.

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