¿Las máquinas pueden crear belleza? (Una teoría de conspiración)

 [Parte 1]

En las letras del libro.

Querida/queride lector, estas líneas no serán suficientes para abarcar a profundidad todo lo que esta pregunta involucra, sin embargo, les quiero compartir algunas reflexiones que he tenido al respecto. Las personas que me siguen por Twitter sabrán que he estado leyendo un libro que se llama La belleza del objeto cotidiano de Soetsu Yanagi. Un señor blanco, japonés, burgués que nació a finales del siglo XIX y vivió la primera mitad del siglo XX. Sinceramente lo que más ha llamado mi atención son sus reflexiones en torno a la capacidad de las máquinas para crear belleza

A partir de sus letras podemos intuir que le tocó ver el despido de personas de las fábricas tras la incorporación de las máquinas al obraje, pues para 1929, hace hincapié en que casi todos los procesos de manufactura los realizaban máquinas. Dentro de dicho contexto, como buen defensor de las artesanías y los artesanos, Yanagi creía que no podemos pensar que los objetos de la vida cotidiana fabricados por artesanes y por máquinas tiene la misma calidad de belleza. 

Si bien reconoce que las máquinas pueden crear belleza considera que carece de “imaginación creativa”. O sea que el escritorio sobre el que está mi computadora puede considerarse “bello” por las mismas características físicas que tienen los otros cientos de miles de escritorios igual a este. Las particularidades de los escritorios jamás van a presentar variaciones con respecto a las órdenes que se le han dado a las máquinas que los fabricaron. Lo cual, según él, sí llegaba a suceder en el proceso artesanal, aunque los cambios en el diseño no fueran una decisión premeditada-racional del artesane. En otras palabras, que lo que le impide a la máquina producir una belleza “pura” es su carencia de libre albedrío.  

Su posicionamiento también incluye la idea de que los objetos creados por las máquinas son vacíos y superficiales. Sobre esto podríamos encontrar un eco de Platón hablando del engañoso mundo de las manifestaciones sensibles. O incluso de las argumentaciones de los cristianos ortodoxos en el periodo de la iconoclasta bizantina, donde se pensaba lo peligrosas que podían llegar a resultar las representaciones de lo divino. Sobre todo por la idea de que cuando las personas transformaban la materia solo tenían la capacidad de crear el cascaron de la cosa, lo superficial, pues solo dios tenía la capacidad de crear las cosas en sí. Pero en los tiempos donde Nietzche ya había matado a dios, ¿contra quién se hace la blasfemia?. Pregunta el autor:

“¿Cómo podría una máquina alumbrar esa sutil elegancia que asoma en la superficie de los objetos artesanales populares y que constituye su alma, esa que emerge mientras unas manos expertas y hábiles les dan forma, los estilizan y los pintan?” p.47

¿Qué piensan algunas personas de mi Instagram al respecto?

Fig.1 Sandra Salgado (@sandiesalgado),”¿Crees que las máquinas (inteligencias artificiales) pueden crear arte?”, historia de Instagram, Julio 4, 2022.

Durante el proceso de escritura me dio curiosidad conocer la opinión de las personas con las que interactúo en Instagram sobre la inteligencia artificial, el arte y la belleza. Con la idea en la cabeza de que quizá podría conocer un poco más de cómo vemos esta cuestión en este periodo histórico. Para empezar, en las dos encuestas participaron un total de 32 personas, aunque no fue la misma cantidad para ambas encuestas. En la primera participaron 29 personas y en la segunda solo 28. En ambas encuestas participaron 25 personas.

Como se ve en la primera imagen [Fig.1] el 52% de las personas contestaron que no creen que las máquinas (inteligencias artificiales) puedan crear arte, mientras que el 48% consideró que sí. En la segunda pregunta [Fig. 2] el 66% de las personas contestaron que sí creen que las IA puedan crear belleza, en contraste con el 34% consideró que no. 

Fig. 2 Sandra Salgado (@sandiesalgado), “¿Crees que las IA pueden crear belleza?”,  historia de Instagram, Julio 4, 2022.

El 24% de las personas entrevistadas sopesó que las máquinas no pueden crear arte, pero si pueden crear belleza. Por otro lado, 28% manifestó que considera que las inteligencias artificiales no pueden crear arte ni belleza. El 44% considera que las inteligencias artificiales sí pueden crear arte y belleza. Una persona consideró que las IA sí podían crear arte, pero no belleza.

De acuerdo con lo anterior podría decir que en la población entre los 20 a los 25 años las personas tendieron a inclinarse a pensar que las inteligencias artificiales pueden crear arte y belleza. Sin embargo, es más aceptada la idea de que las máquinas puedan crear belleza y no arte.

Un delirio.

Me desperté sudando frío tras haber tenido una pesadilla en un mundo donde el agua y los recursos naturales se depredaban como no entidades. Tenía que cuidarme de un señor que me encontré por casualidad en la calle y comenzó a seguirme, podía sentir su respiración agitada cada vez más cerca de mí. Podía sentir su mirada arrancándome la ropa, midiendo y saboreando el tamaño de mis pechos y glúteos. Las personas morían (eran asesinadas) por cada respiro de perro. Las razones diversas: por transitar de un especio a otro, por su color de piel, por no tener que comer, por su identidad de género, por amar a alguien, por saber de más, por defender la tierra, por creer en otras deidades, por vivir en un territorio con ciertos minerales, etc.

Entre los miedos más grandes de las élites estaba el de ser dominades por otra especie, o su misma creación, de la forma que ellos/ellas/elles trataban a les demás humanes no pertenecientes a su colmena. Pensaban que en cuanto las máquinas pudieran pensar por sí mismas les quitarían sus empleos. Creían que utilizarían sus cerebros para que las inteligencias artificiales bebieran licuados de sesos, y con ello por fin poder analizar con mayor detenimiento qué era lo que distinguía las imágenes producidas por las personas y las producidas por la máquina. Si es que existía alguna.

 [Continuará]

PD: Un agradecimiento especial a las personas que participaron en la encuesta. Valoro y respeto su opinión aunque la mía pueda ser distinta.


Bibliografía:

Soetsu, Yanagi. La belleza del objeto cotidiano. Barcelona: Gustavo Gil, 2020.

Mis pronombres: ella/ she. Vivo en CDMX. Estudié Historia del Arte en la UNAM que está en Morelia. Soy una feminista entre feminismos. Me gusta caminar y tomar fotos.

Investigo sobre la vida cotidiana y la cultura material en el virreinato de la Nueva España. Me interesa el poder de la cultura material sobre las personas. La crítica feminista a la Historia del Arte me cría.

Aquí escribiré mezclas entre feminismo, cine, [h]arte, filosofía, política y lo que se vaya atravesando en mí existir en la cotidianeidad.

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