Las almas gemelas no existen

“Si ha de ser para ti, aunque te quites y, si no lo es, aunque te pongas”, “si lo tienes que pedir, entonces ahí no es”, “las almas gemelas siempre acaban juntas”. ¿Qué otras frases les han dicho para hablar de esto? Esta noción de que nuestra “media naranja” nos debe conocer al 100% y debe prácticamente adivinar todo lo que deseamos (porque… “alma gemela”) es justo parte de la toxicidad del amor romántico. Crecimos (tal vez no todes, pero muches sí) pensando que si le otre no hacía tal o cual cosa por obra divina, era porque no se fijaba o no nos quería lo suficiente. Yo reconozco que sí caí en esas creencias buenos años de mi adolescencia. Me aferré a un vato a mis 17 porque teníamos una foto juntos de peques y luego nos habíamos reencontrado en la adolescencia. Háganme el favor. Y una ahí, humillándose porque “tenía que ser mi alma gemela, era el destino”. Ay no.

Pero una aprende, jeje.

Hace unos días cumplí dos años de casada y este mes estamos cumpliendo 8 años de iniciar una relación de pareja. Para mí, ese último dato es muy particular porque A y yo veníamos de ser mejores amigos en la prepa y parte de la secundaria. Claro que es muy lindo pensar en los años que llevamos juntes y en nuestro pasado; sin embargo, como que a veces la gente piensa, hoy, que por esas razones es que nuestra relación es “exitosa” (sea lo que eso signifique) y digna de admirarse.

No me malentiendan, claro que creo que somos una pareja padrísima jaja, pero no creo que sea por esas razones. No es el simple y sencillo hecho de sumarle años juntes a nuestras vidas, no es porque hayamos sido BFF cuando éramos adolescentes y fuéramos mutuos confidentes. Con A comprobé que no existe ese cuento de las almas gemelas (no es para nada queja), que eso que me vendieron y que llegué a creer con tanto fervor, era de las creencias más dañinas con las que nos han llenado desde que tenemos memoria. Y no, no creo que sólo sea culpa de Disney.

No es mi intención venir aquí a hacerla de gurú del amor y de su influencer preferida en temas de parejas. Sólo me gustaría abrirme un poquito para contarles cuál creo que es uno de los clichés más viejos, certeros y menos aplicados para tener una relación chida. Y, si bien en mi caso lo ejemplifico con pareja sentimental, creo que es cierto para todas:

C-O-M-U-N-I-C-A-C-I-Ó-N

Para empezar, quiero compartirles que la transición de mejores amigues a novies fue BRU-TAL. Yo no sé si quienes han pasado por una situación semejante concuerden, pero yo asumía que sería lo más sencillo y llevadero del mundo. El primer año fue sumamente difícil. Hubo cosas que conocíamos une del otre, pero eso no significaba que en pareja eso nos gustara, y ajustarnos no fue nada fácil, fue una decisión constante de cuestionarnos si continuábamos juntes o no. Tal vez alguien opinará que un año fue mucho intentar y que, posiblemente, debimos haber dejado ir. Tal vez, pero ningune quiso eso.  Sabíamos que, a veces, con mucha frustración nos sentábamos a hablar sobre dónde parecía no haber punto de retorno para luego preguntarnos “¿Quieres intentarlo de nuevo?” y nuestras respuestas siempre eran “te amo demasiado y quiero intentarlo de nuevo, vamos a trabajarlo”.  No voy a mentirles, claro que en ese año me cuestioné mil veces el “si hay que hablarlo o pedirlo, ahí no es”. Yo sentía que, aún peor, siendo mi mejor amigo, ya debía saber. Por arte de magia él debía entender muchas cosas. La realidad es que tampoco creo que haya habido un momento definitivo donde simplemente me cayó el veinte.

El tiempo pasó y nos percatamos de que, si algo nos hizo crecer y mejorar fue ejercer la comunicación siempre, hasta para cositas chiquitas, mismas que luego son las que se guardan y son una bombita de tiempo.  Creo que el consejo más viejo que alguien me ha dado y que menos he visto ejercer es el de “comunicarte con tu pareja” porque, a la vez, te dan esas otras frases tóxicas como las que les mencioné al inicio.

Y a qué quiero llegar con esto; recientemente vimos la serie “The Good Place” —que se las recomiendo ampliamente, sólo tengan paciencia con los primeros capítulos que son medio extraños, pero se pone buena, se los prometo— y justo ahí tocan este tema. No les quiero spoilear quién, qué o cómo. Sólo dejaré una cita de Michael:

 Si las almas gemelas existen, no se encuentran. Se hacen. La gente se encuentra, tienen un buen presentimiento y luego trabajan para construir una relación.

The Minds Journal: “La falta de comunicación genera suposiciones de lo que el otro está pensando o sintiendo y las suposiciones son, casi siempre, incorrectas.”

Una relación toma tiempo, esfuerzo, mucho trabajo y mucha mucha comunicación. La noción de “alma gemela” aboga a que dos personas se encuentran y son el une para el otre, se ajustan como anillo al dedo en talla perfecta porque sus gustos, preferencias, miedos, sueños, pensamientos, etc… son compatibles. Híjole, eso no suena a mucho trabajo ni a mucha comunicación, pos ya está resuelto ¿qué no? Aparte del hecho de que es un concepto sumamente monógamo y determinista, no da cabida a pensar que una persona puede cambiar de cómo se conocieron en un determinado contexto. Da la idea que la persona debe quedarse estática desde el momento que se encontraron y se juntaron y que es ESA persona es quien va a satisfacer todos y cada uno de nuestros anhelos.

Más que enfocarnos en encontrar a nuestra “media naranja”, “nuestra alma gemela” creo que deberíamos prestar atención a estar en una relación donde ambes se respeten y a sus límites, donde se busque trabajar en equipo sin dejar cada uno su bienestar propio; donde se esté dispuesto a hacer sacrificios si se quiere lograr. No digo que esto sea el modus operandi de la pareja, pero a veces la vida te pone en caminos donde une o les dos deben tomar decisiones que impliquen sacrificios y hablarlo con toda apertura y transparencia me parece el camino ideal, incluso si este implica que hasta ahí llegó; donde siempre haya consentimiento; donde las opiniones de ambes tengan la misma validez e importancia. El amor por sí solito no “lo puede todo”.

No tengo ninguna fórmula, no sé si voy a estar casada con este vato toda la vida, lo que sí sé es que estoy en un lugar donde todos los días nos esforzamos en elegirnos cada une y como equipo.

Ella/She/Her. Sí, Daniella con doble "L", me gusta que me digan Dan.
Eterna apasionada de cuestionarme todo. Desaprender y reconstruir no me parece sólo válido sino también, necesario.
Soy feminista, instructora de zumba, me encantan los tatuajes y los pulpos.
¡Ah! También soy Licenciada en Negocios Internacionales, pero me gusta escribir principalmente sobre temas sociales.

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