La vida debe ofrecer algo más Desde Medellín hasta Quito a pie

Desde que la crisis de Venezuela llegó al extremo actual, la emigración venezolana a sus países vecinos y a los países de la región se ha visto desbordada. Por eso, cuando me enteré por redes sociales que había un artista haciendo un viaje a pie desde Medellín hasta Quito, eso fue lo primero que imaginé: una performance que emula el éxodo de las personas que migran a pie desde Venezuela hacia el sur del continente. El nombre del proyecto es La vida debe ofrecer algo más.

Sin embargo, cuando entrevisté al artista, David Canelos -también conocido como Shuni-, entendí que el objetivo de su proyecto no era ese. Canelos es un artista gráfico quiteño que vivió hasta hace poco en Medellín, donde estaba cursando una maestría. Al finalizar la parte presencial de la misma, tuvo que decidir si volver a Quito o quedarse en Colombia. Por varios motivos decidió regresar a pie. “Los regresos y las despedidas siempre me han traumatizado, así que decidí hacerlo lo más lento posible”.

Canelos me comenta vía Zoom, desde la ciudad de Ibarra – al norte del Ecuador-, que una de las cosas que más le molesta es sentir que se teletransporta de un lugar a otro, descuidando el lugar de los afectos. Afirma que para él “es raro cambiar repentinamente de un lugar con el que estás conectado, el lugar que dejaste, por otro”. Por esto, al ir caminando la inmensa mayoría del trayecto, Shuni se desconecta paulatinamente de Medellín, y se conecta de a pocos con Quito, donde lo esperan su familia, sus perros y amistades.

En cuanto al proceso creativo producto de su viaje, aún no ha definido el formato, “Yo hago dibujitos. No es tan importante si salen dibujos aislados, un fanzine de cinco páginas o una novela gráfica de gran extensión. Lo importante es el contenido y poder contarlo”.

De alguna manera, La vida debe ofrecer algo más me recuerda a las derivas urbanas, donde grupos de artistas recorren la ciudad sin un rumbo determinado y generan un producto con base en su exploración. La travesía de Canelos lleva esto a una escala superlativa: “Potencia el azar al nivel del afecto”. Sin embargo, en su experiencia hay algo extravagante y genuino que para mí se distingue en nuestro contexto. Aquí, a veces parece que los y las artistas se guían más por las tendencias y por asegurarse un lugar en el jetset que por arriesgarse y crear una obra profunda, creativa y honesta.

Shuni me cuenta que ha tenido encuentros plenos durante su travesía que lo han hecho sentir amparado frente a los peligros que se han presentado. Además, lleva consigo el collar de su perro a manera de amuleto, cosa que también le da seguridad y lo protege. Y agrega, “Hay que estar pilas. Llevo una navajita por si las cosas se ponen feas, siempre investigo sobre el lugar al que voy a ir, y me cuidan las peticiones de mi familia y de la gente que me quiere, que quiere que llegue a Quito”.

Supongo que, en el fondo, para Canelos –pero también para cualquier viajante, persona migrante o nómada–, saber que alguien le espera debe ser la mejor protección para llegar a su destino.

Psicólogo clínico, incipiente periodista.

Nací en Quito. Soy hijo de un quiteño y una tucumana. El punk siempre fue mi pasión. Creo fielmente en la palabra escrita como continente de la memoria, vehículo del alma y agente de cambio. Escribo sobre música, política y psicología.

2 respuestas a «La vida debe ofrecer algo más Desde Medellín hasta Quito a pie»

  1. La visión de lo distinto, de lo verdaderamente valioso para la conciencia. El humanismo llevado a lo extraordinario. La experiencia de una odisea para entender el dolor, el sufrimiento, en carne propia.

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