La tiranía del pensamiento positivo

“Échale ganas”

“No te preocupes”

¡Ánimo!,

¡Tú puedes con eso y más!

“Saldrás más fuerte de esto”

“Todo pasa por algo”

Son frases usadas frecuentemente, nos las dicen o las decimos para motivar, animar o dar consuelo. No dudo que al expresarlas haya buenas intenciones, pero me preocupa cómo se han convertido en lugares comunes y vacíos de significado. Tal vez no sean pertinentes si quien las recibe está atravesando momentos difíciles en su vida y necesita algo más que ese tipo de palabras. Y es que detrás de esas frases de aparente buen rollo se esconde el mandato del pensamiento positivo, el cual se basa en la idea de que los malestares de las personas se originan por tener pensamientos negativos y con ello emociones “negativas” que desencadenan estrés, ansiedad o depresión y, como se considera que “todo depende de une”, la solución planteada está precisamente en “gestionar” esos pensamientos negativos y transformarlos en positivos mediante una especie de reprogramación mental.

Vía: book-haul.com

Así, las personas deben realizar importantes esfuerzos para deshacerse de su “negatividad”. Es por ello que este tipo de contenidos reciben miles de vistas en los canales de YouTube y en las librerías son los libros más vendidos. Al operar como una especie de anestesia se impone una meta que impide vivir y expresar sentimientos de impotencia o de vulnerabilidad porque hacerlo se asocia con la debilidad y, si se hace, debe ser con ciertos límites. Llorar, quejarse, sentir rabia, sufrir… sentir sólo lo necesario, de lo contario se caería en el lado de la negatividad. Hay que reponerse pronto, “superar” rápidamente los dolores, las pérdidas, las malas rachas, porque detenerse a vivir el dolor está prohibido. No hay tiempo en un sistema que nos requiere resilientes para seguir produciendo.

Me encantan las Ciencias Sociales. Me inquieta aprender sobre disidencias sexuales, feminismos (no transfóbicos), producción de subjetividades, corporalidades, opresiones, desigualdades sociales, entre otros temas. Odio la injusticia. Cuestiono lo “normal”. Para mí, “lo personal es político”. Escribo en el blog para compartir reflexiones y opiniones desde un conocimiento situado, no intento generalizar.

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