La necesidad de un paz positiva para acabar con el apartheid

La pandemia por Covid-19 sigue siendo el tema más importante en las agendas de todos los países y del sistema internacional. Pero, poco a poco, empezamos a mover el foco a otro tipo de historias ya que el covicho no es la única amenaza que existe en el mundo contemporáneo. Una de las situaciones que más han llamado mi atención en las últimas semanas, y que no se le ha dado mucha atención, es lo que está sucediendo en el país de Israel con un sistema de opresión racial y persecución denominado como “apartheid”.

Cuando escuchamos la palabra “apartheid”, lo primero que se nos viene a la mente es el sistema de segregación racial que se vivió en el país de Sudáfrica desde 1814, con la llegada de colonos ingleses, hasta 1992. Este sistema de segregación racial ha sido duramente criticado por el derecho internacional, haciéndolo un término jurídico universal para referirse a una opresión discriminatoria grave y siendo considerado como un crimen de lesa humanidad en la Convención de Apartheid de 1973 y El Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional de 1998. Para cumplir con las condiciones de un sistema de segregación racial se debe cumplir con tres elementos. Primero, debe haber un claro intento de dominación de un grupo racial sobre el otro. Segundo, debe haber una opresión sistemática de un grupo racial sobre el otro. Finalmente, deben de existir al menos un acto o más de actos inhumanos de esta opresión.

Lo sorprendente fue que el día 27 de abril la organización de derechos humanos, Human Rights Watch, sacó una publicación con el título de Las prácticas abusivas de Israel constituyen crímenes de apartheid y persecución con la intención de describir lo que está pasando en el territorio de Israel. De acuerdo con este reporte, las autoridades de Israel están cometiendo crímenes contra la humanidad de apartheid y persecución contra la población palestina. La conclusión que realizó Human Rights Watch se basa en las políticas públicas del gobierno de Israel, el cual funge como la única autoridad del territorio.

La pregunta que necesitamos hacer es: ¿realmente el gobierno del primer ministro Benjamín Natanyahu está actuando bajo parámetros del apartheid y persecución?  De acuerdo con una ley de rango constitucional de 2018, se estableció a Israel como el Estado-nación del pueblo judío, haciendo que la población palestina saliera del universo de responsabilidad del gobierno Israelita y se viera como la población que no debería de estar en el territorio israelita.

Las políticas de persecución y segregación se ven especialmente en los territorios ocupados: Cisjordania, Jerusalén Oriental y la Franja de Gaza, que son lugares donde palestinos e israelitas conviven. Muchas veces las referencias que se hacen a los grupos raciales son totalmente arbitrarias, ya que no tiene que tener una relación directa con los rasgos genéticos. Se basan mucho en la apariencia física, la ascendencia, el idioma y las costumbres. Si tomamos el ejemplo de la ciudad de Jerusalén, el gobierno local ha intentado mantener una amplia mayoría demográfica judía en la ciudad para “mantener el control”. Incluso la mayor parte del presupuesto público va dedicado a mejorar las zonas donde la mayoría de la población judía vive, mientras que las zonas de la población palestina tienen escasez de servicios básicos.

Se han visto muchos casos en los que miembros de la población palestina no gozan de derechos civiles para proteger su vivienda o para hacer reparaciones, ya que el gobierno muchas veces las tira con el pretexto de que “carecían de permisos para construir”. Además de esto, cabe destacar la presencia militar del gobierno de Israel, la cual ha sido agresiva contra la población palestina.

Finalmente, Human Rights Watch no es la única institución internacional que se ha pronunciado en contra de lo ocurrido en el territorio de Israel, ya que la Corte Penal Internacional ha dicho que se abrirá una investigación contra el gobierno de Israel por algunos hechos ocurridos en la Franja de Gaza. Queda claro que el problema entre la población judía y la población palestina debe tener planes a futuro por parte de la comunidad internacional para intervenir y crear lazos de paz positiva.

De nada sirve volver a caer en los errores del pasado en los que se firmaban tratados de paz sin un impacto real para solucionar esto. La paz positiva, descrita por John Galtung, tiene un impacto más longevo en las sociedades, no solo promoviendo la ausencia del conflicto sino promoviendo vínculos reales entre las naciones. En este concepto empezamos a hablar de la presencia de lo que la paz es en realidad, en lugar de compararlo con la guerra o el conflicto. Aquí entendemos que la paz positiva es la presencia de tranquilidad, armonía y lazos que crean mejores conexiones entre los actores internacionales. Para alcanzar este tipo de paz debemos de empezar por realizar algunas de las siguientes acciones: confiar en el Derecho Internacional como la base jurídica para establecer los primeros pasos de conexiones entre las diferentes partes; que haya un correcto uso de las cortes internacionales para asegurar un poder judicial; una mayor participación de la sociedad en la creación de políticas públicas; crear sociedades más justas y equitativas y eliminar todas las formas de violencia directa o indirecta. La paz positiva se logra alcanzar cuando eliminamos todas las raíces de la violencia, la guerra y la injusticia para empezar a ver la interconexión que tenemos con la vida.


Referencia:

Human Rights Watch . (2021). A Threshold Crossed Israeli Authorities and the Crimes of Apartheid and Persecution.


 

 

 

Soy estudiante de Relaciones Internacionales en la Ciudad de México. Me gusta escribir acerca de política nacional, deportes y temas de igualdad de género.

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