La misoginia en los estudiantes de derecho

En días recientes (y no tan recientes) las redes se han plagado de experimentados juristas, expertos en el ‘arte’ de tipificar delitos y grandes detractores de uno en especial: el feminicidio.

En un país donde las víctimas son cuestionadas cuando se atreven a iniciar un proceso legal en búsqueda de justicia, ya no debería sorprendernos que a la opinión pública le desagrade (o no entienda) la existencia de un delito exclusivo para las mujeres. Sin embargo, como mujer y estudiante de derecho, me sorprende y me preocupa que mis compañeros y profesores se atrevan a cuestionar o desaprobar -como si necesitáramos su aprobación- una realidad material actual donde asesinan alrededor de 10 mujeres al día.

Hoy quiero hablar de lo que sucede en las aulas y quese materializa fuera de ellas. Lo que se dice en las redes y que entendemos como el reflejo de la formación que se da a los próximos abogados, quienes deberían -en teoría- entender de realidades sociales e históricas y adecuarlas al ámbito jurídico para otorgar así, una mayor protección a las personas que confían en sus conocimientos y capacidades.

Lo anterior, evidentemente, no sucede así y tiene su razón en una suma de factores que acontecen al interior de las escuelas de derecho. En clases de derecho penal nos repiten hasta el cansancio que es muy ‘’difícil’’ comprobar un feminicidio y que invocar a este delito es prácticamente un caso perdido -para la formación en derecho, el abogado que gana mas casos es el mas fregón- y siempre por detrás con el punto de vista de que este delito es exagerado y hasta discriminatorio para los hombres. Las clases de derecho penal se dan, generalmente, a partir de primer año.

Aunado a lo anterior, a lo largo de la estancia en las escuelas de derecho nos topamos con chistes sobre abogados cerrando tratos o celebrando el triunfo de sus casos en ‘’bares felices’’ (haciendo referencia a prostíbulos). Con comentarios refiriéndose a las mujeres que marchamos y estamos de acuerdo con quemar todo hasta que el Estado sea eficaz comounas ‘’feminazis’’ y que toda la lucha por los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres es pura ‘’ideología de género’’ e ‘’inventos comunistas de izquierdas oscuras’’. También nos toca escuchar que ante las acusaciones por acoso o abuso sexual, las mujeres TENDRÍAMOS que presentar pruebasmateriales porque ‘’no vaya a ser que le arruinen la vida a alguien’’, ya saben, eso que los abogados le llaman ‘’presunción de inocencia’’ y que, en contraposición, parecen no conocer las reglas para valorar los testimonios de mujeres víctimas de violencia sexual, por ejemplificar alguna de todas estas situaciones normalizadas dentro del ámbito jurídico.

El escenario anterior es entendible cuando a un gran porcentaje de mujeres estudiantes nos han acosado o violentado de manera material nuestros mismos compañeros, cuando tienen posturas machistas y nos llaman ‘’feminazis locas’’, donde nos culpan por ser violadas y donde dicen que si no saliéramos ni consumiéramos alcohol entonces nada nos pasaría. También donde -de una manera más burda y comparándonos con objetos-  equiparan el robo de un celular a una violación porque luego entonces, tú sacaste el celular en un barrio peligroso y también te expusiste demasiado bebiendo de más, pero en lo privado insisten en intentar algo romántico o sexual con nosotras. Si yo fuera acosador, también me daría miedo que -finalmente- me arruinaran la vida exponiendo lo que hago y lo que soy.

Nuestros compañeros hombres en las aulas se encargan de explicar lo que ‘’tratábamos de decir’’ o de ‘’complementar el comentario que hizo mi compañera…’’ y ciertamente, muchos profesores tienen cierta preferencia a escuchar opiniones masculinas y a cuestionar hasta el triple las opiniones femeninas que llegan a decir exactamente lo mismo, casi como si por ser mujer no pudiéramos hacer razonamientos jurídicos validos y contundentes.

También están quienes dicen que la justicia debe ser ciega e igual para todOs (siempre en masculino, porque parece que en las aulas y en el mundo, no existimos) y que no debería tener ninguna consideración moral, ética o política, siendo que el derecho TIENE que prestar especial atención y valorar cada caso específico e incluir una mirada interseccional. Se entiende la reproducción de la postura anterior desde el punto de vista de que el derecho ha sido y será enseñado de una manera hegemónica que deja de lado a lo que no se adapte a ese molde.

En días, que llegan a ser semanas, me encuentro pensando que quiero dejar de estudiar derecho. Quiero pensar por un momento que no tendré que pasar toda mi vida en un ambiente misógino donde soy cuestionada en mis posturas y razonamientos o donde simple y sencillamente no existo y si existo, soy llamada ‘’nena’’ o ‘’señorita’’ mientras que a mi compañero le dicen ‘’abogado’’; con el afán de no creer que una mujer puede ejercer una profesión destinada a los hombres.

En otros días, me siento con ganas de aprender mucho y sostener mis argumentos ante los constantes cuestionamientos, de saber mucho y poder compartir todo ese conocimiento, de encontrar otras abogadas y mujeres estudiantes que sientan y piensen como yo, de compartirme con quienes quieren dejar en el olvido ese mundo de leyes dominado por hombres y hacer del derecho algo que nos contemple y nos proteja y que deje de ser un productor de funcionarios al servicio de los intereses del Estado que nos reprime y nos mata.

A veces estudio derecho, a veces hago comunidad con otras mujeres.
Politizo, cuestiono y teorizo todo

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