La mejor de todos los tiempos: el último partido

Pasé de una cesárea, a una embolia pulmonar, a una final de Grand Slam. Jugué mientras amamantaba. Jugué con depresión posparto. Pero no llegué ahí. Debí, estuve, pude. No competí de la forma en que debería o podría haberlo hecho. Pero competí 23 veces, y eso está bien. En realidad, es extraordinario. Pero en estos días, si tengo que elegir entre construir mi currículum como tenista y construir mi familia, elijo lo último.

Serena Williams en Vogue

A principios de este mes, Serena Williams publicó una columna en Vogue en la que anunciaba que el US Open sería su último torneo profesional. El mundo del tenis explotó y los boletos de los primeros dos días del US Open se agotaron en pocas horas. Estamos por presenciar uno de los eventos deportivos más significativos de la década: a finales de agosto veremos el último partido de la mejor tenista de todos los tiempos. Serena rompió múltiples récords dentro de la cancha y múltiples barreras fuera de ella. Serena es un ícono para todes les tenistas, para las atletas femeninas y para les atletas racializades de todo el mundo. Por ello, desde que leí su emotiva y contundente columna en Vogue, no dejo de pensar en lo importante que es rememorar y reconocer su carrera. 

Comenzamos con lo primero: su inigualable carrera. Serena ha ganado 23 títulos de Grand Slam individuales—los torneos más importantes para les tenistas—, 14 títulos de Grand Slam en dobles y 2 títulos de Grand Slam en dobles mixtos. Además, ganó cuatro medallas de oro olímpicas (una en singles y tres en dobles) y levantó el título de otros 49 torneos. Hoy en día, ningún tenista, incluyendo a quienes compiten en la rama varonil,  supera los récords de la estadounidense. Si bien Nadal y Djokovic podrían alcanzar, o superar, los 23 títulos de Grand Slam individuales que tiene Serena, no podrán alcanzar sus títulos en dobles ni sus medallas olímpicas, que prueban su versatilidad. 

Icon Sportswire/Getty Images

Créanme, nunca quise tener que elegir entre el tenis y una familia. No creo que sea justo. Si fuera un hombre, no estaría escribiendo esto porque estaría jugando y ganando mientras mi esposa hacía el trabajo físico de expandir nuestra familia.

(Serena Williams en Vogue)

Otro aspecto increíblemente valioso, e inigualable, de la carrera de Serena Williams es la consistencia y el nivel deportivo que mantuvo por más de 20 años.  Williams entró al top 100 del tenis mundial en 1998 y se mantuvo ahí hasta este año. Durante 16 años estuvo entre las mejores diez tenistas del mundo y fue la número uno durante 186 semanas seguidas y durante 319 semanas seguidas. Además, su permanencia en el deporte resalta entre las tenistas de élite, pues no es habitual que compitan después de los 30 años. Serena compitió hasta los 40 y ganó su último Grand Slam a los 35 (¡mientras estaba embarazada!).

Podríamos no decir nada más sobre Serena. Su carrera y sus logros son impresionantes. Sin embargo, su legado va más allá. La carrera de Serena Williams siempre estuvo intersectada con las causas sociales, especialmente con el antirracismo y con la búsqueda de equidad de género en el deporte. Serena desafió la forma en la que el mundo veía a las tenistas, y, en consecuencia; transformó la forma en la que las mujeres entrenaban y jugaban. Serena no intentaba ser delicada, jugaba con fuerza y dedicaba muchas horas al gimnasio. Hasta ese momento, la rama de tenis femenil se veía como un entretenimiento secundario que la gente solo veía para ver a mujeres bellas correr en falda. Hoy, las tenistas son deportistas completas que se preocupan por tener fuerza y resistencia al igual que sus compañeros de la rama varonil. 

KEN LEVINE/GETTY IMAGES

No me gusta pensar en mi legado. Me preguntan mucho al respecto y nunca sé exactamente qué decir. Pero me gustaría pensar que, gracias a las oportunidades que tuve, las mujeres atletas sienten que pueden ser ellas mismas en la cancha. Pueden jugar con agresión y levantar los puños. Pueden ser fuertes pero hermosas. Pueden usar lo que quieran y decir lo que quieran y patear traseros y estar orgullosas de todo.

(Serena Williams en Vogue)

Aún queda mucho camino por recorrer para que el trato entre la rama femenil y la varonil sea más equitativo, tanto en el ámbito económico como en el ámbito mediático. Serena siempre ha estado consciente de esto y se ha manifestado en contra de la diferencia de salarios y de trato por les distintes organizadores de torneos. También ha declarado en varias ocasiones que la forma en la que les periodistas reportan las reacciones de las deportistas, y específicamente de las deportistas negras, es machista y racista. Su activismo no se ha limitado al ámbito deportivo. Serena creó su propia sociedad de capital de riesgo que busca emplear y apoyar a las mujeres racializadas. Además, ha hablado múltiples veces sobre política estadounidense, el racismo en Estados Unidos, el racismo en los servicios médicos que ella misma sufrió durante su embarazo, y otras condiciones de desigualdad y discriminación que afectan a las mujeres negras. En un deporte en el que la regla era ser apolítico, una figura como Serena, que ha estado presente desde los 90, es admirable. 

Para quienes somos fanátiques del tenis, ver jugar a Serena sus últimos partidos ha sido emocionante y triste. Cada uno de sus partidos se siente especial y memorable. Verla salir a la cancha con la emoción y las ganas de ganar que siempre ha tenido es inspirador. Pensar en sus logros, en su edad, en las dificultades que vivió durante su embarazo, y en lo difícil que ha sido recuperarse de sus lesiones, te deja anonadade. Serena merece que su carrera y su lucha se reconozca y se aplauda. Serena merece que les atletas sigan luchando por causas sociales. Serena merece que sus logros se reconozcan a la par que los de sus compañeros hombres. Serena merece que el mundo deportivo se paralice un momento a finales de este mes. Serena merece que todes prendamos la tele y veamos ese último partido.

Nunca me ha gustado la palabra retirarse. No me parece una palabra moderna. He estado pensando en esto como una transición, pero quiero ser sensible sobre cómo usó esa palabra, que significa algo muy específico e importante para una comunidad de personas. Quizás la mejor palabra para describir lo que estoy haciendo es evolución. Estoy aquí para decirles que me estoy alejando del tenis, hacia otras cosas que son importantes para mí.

(Serena Williams en Vogue)

Tengo 22 años, estudio Ciencia Política en el ITAM y soy de Tlaxcala —el estado que no existe—. Me gusta leer novelas, escuchar a Taylor Swift, pensar sobre teoría política y descubrir cafeterías en la Ciudad de México. Antes de dormir escucho podcasts de true crime y a veces me despierto a las 5 a.m. para ver partidos de tenis. Además, le dedico gran parte de mi tiempo a poner mi granito de arena en la lucha antipatriarcal.

Me gusta escribir sobre temas sociales, políticos y a veces sobre algunos irrelevantes.

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