La Indiferencia de los Paralímpicos

La antorcha olímpica se volvió a encender el pasado 24 de agosto, ahora para la disputa de los veinticinco eventos deportivos que se celebran en los Paralímpicos de Tokio, evento donde los y las atletas hacen de lo ordinario, extraordinario.

A pesar que los Paralímpicos tienen una tradición que se remonta al final de los años cuarenta, cuando se inician estos juegos esencialmente para los veteranos de la Segunda Guerra Mundial, y finalmente se oficializaron en 1960, en realidad es un evento que llama poco el interés de la audiencia. Históricamente, los Paralímpicos han recibido menos cobertura mediática que las Olimpiadas, esto tanto del lado del espectador como del lado de los medios de comunicación. Un ejemplo: para los Paralímpicos de Río, en 2016, 52 reporteros y reporteras estadounidenses fueron acreditados para la cobertura de los juegos. Mientras que para las Olimpiadas se expidieron más de 400 credenciales estadounidenses.

El argumento clásico reside en que no existe el interés por parte de los espectadores y las espectadoras en los Paralímpicos. Probablemente sea cierto, sin embargo, es difícil salirse del argumento cíclico tipificado por el dilema de qué es primero, si el huevo o la gallina. En este caso, ¿es primero el interés del espectador o la accesibilidad a la transmisión de los Paralímpicos por parte de los medios de comunicación?

Por el lado de la audiencia, en un artículo de John Affleck publicado en el 2016, se resalta que la búsqueda del escándalo que sucedió con el equipo de los Patriotas de Nueva Inglaterra donde Tom Brady y otros involucrados hicieron trampa al desinflar los balones en un partido contra Inglaterra, mejor conocido como “deflategate”, tiene más menciones en un año por parte de los medios estadounidenses – con 6,823 menciones – que las 3,832 menciones de los  Paralímpicos; menciones que se juntan con historias olímpicas y no necesariamente paralímpicas.

Vía El Periodico

Por el otro lado de los medios, si bien los horarios de Tokio se mostraron dificultosos para seguir en México por las desmañanadas regulares, los canales en vivo y repeticiones en plataformas como Youtube facilitaron a la audiencia ver los Olímpicos. Aunque los medios de comunicación promocionan la misma cobertura para los Paralímpicos, en realidad, son muy minuciosas las transmisiones que ofrecen, por lo general, son resúmenes y únicamente de los y las atletas que han ganado una medalla y no de toda la justa deportiva como sucedió para los Olímpicos.

Al igual que en las ligas femeninas, la falta de interés tanto de la audiencia como de los medios tienen repercusiones en los y las atletas. En la mayoría de los países que participan tanto en las Olimpiadas como en los Paralímpicos, existe una brecha gigantesca entre los premios de los y las atletas que obtienen una medalla. Se podría decir que a partir de estos Paralímpicos, Estados Unidos se unió a la excepción con Francia – que lo hace desde el 2008, al ser los Paralímpicos de Tokio los primeros en que los y las atletas estadounidenses de ambos eventos reciben el mismo premio monetario por ganar una medalla de oro. Inclusive hay países donde los y las atletas paralímpicos no reciben ningún premio por ganar la medalla de oro mientras que sus contrapartes en las Olimpiadas sí lo hacen, por ejemplo, Canadá y Australia.

El caso mexicano es curioso. La audiencia mexicana se queja de la falta de rigurosidad y potencia que tiene el comité mexicano, especialmente en estas últimas Olimpiadas en Tokio, ya que históricamente ha obtenido 74 medallas, de las cuales 13 han sido de oro. Mientras que el comité paralímpico mexicano es excepcional al estar en este momento intentando alcanzar las 300 medallas de México en la historia paralímpica. Sin embargo, este último dato hace poco ruido entre la audiencia mexicana.

En teoría, los Paralímpicos fueron creados como un evento paralelo a las Olimpiadas al ser ambos la justa deportiva máxima para los y las atletas de los diferentes deportes que se disputan. Lamentablemente, de la teoría a la práctica existe un vacío creado por la indiferencia de la audiencia y los medios hacia los Paralímpicos; destruyendo cualquier intento de estos de alcanzar el espíritu con el que fueron creados.

¡Hola! Soy Mariana, tengo 24 años y actualmente estoy estudiando Ciencia Política y Relaciones Internacionales en el ITAM. Aunque me encantan la mayoría de los deportes, mi mero mole es el fútbol americano. Desde chiquita apoyo a los únicos e inigualables Acereros de Pittsburgh.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *