La hipotenusa

Al igual que muchas organizaciones deportivas y no deportivas, la NFL se ha visto forzada y ha intentado evolucionar con el pensamiento de la época. En algunas ocasiones se puede decir que el esfuerzo ha rendido algunos frutos con campañas sumamente exitosas que han logrado visibilizar problemas que hace diez años no eran tomados en cuenta, como por ejemplo, la lucha contra el cáncer de mama y otros tipos de cáncer. Muchos de estos esfuerzos los narré en mi artículo “La misión de la NFL fuera de los estadios: un asunto personal” y si bien, muchos de estos los aplaudo, es tiempo de hablar del otro lado de la moneda.

Hace unas semanas, Jon Gruden renunció como entrenador de los Raiders de Las Vegas tras un artículo de The New York Times que reveló una serie de mails escritos por Gruden que contenían comentarios homofóbicos, racistas y machistas e incluso nombraban a jugadores, entrenadores, dueños y hasta al actual comisario de la NFL, Roger Goodell. En una liga que busca promocionar lo contrario a todo lo que los mails de Gruden representaban, era inminente la salida de Gruden de la NFL. Sin embargo, este suceso retoma un debate serio sobre la doble moralidad de la NFL.

Muchas personas se quejaron en los medios que la exclusión total de Gruden de la NFL así como de que el despojo de reconocimientos otorgados previamente fueron medidas sumamente graves para unos mails que fueron escritos antes de que se volviera entrenador de los Raiders. Como bien lo dijo el mariscal de campo de los Packers, Aaron Rodgers, ese tipo de carácter no tiene lugar en el fútbol americano y en la NFL, y mucho menos liderando el equipo del único jugador abiertamente homosexual de la liga. Los mails de Gruden reflejan ese carácter que por la apertura de muchos debates en los espacios públicos se ha llegado a reprimir pero lamentablemente no cambia. Para la NFL este fue un caso necesario para sentar un precedente de una política de cero tolerancia a actitudes homofóbicas, machistas y racistas.

Pero aquí es donde entra la doble moral de la NFL: correctamente castigan a Gruden pero perdonan a muchos jugadores que son acusados de violencia intrafamilar y abuso sexual. Desde el caso de Ray Rice, el jugador que golpeó a su prometida en el 2014, la NFL en teoría comenzó un proceso para cambiar sus políticas en contra del abuso intrafamiliar. En práctica, sólo suspendió a Rice dos partidos mientras que jugadores que dan positivo a sustancias como la mariguana al menos son suspendidos cuatro partidos.

Ray rice. Vía CBS News

Al poco tiempo llegó la novedosa reforma a su política de conducta: el jugador que incurra en un acto de violencia intrafamiliar será suspendido al menos el módico tiempo de seis partidos… Seis, no es ni media temporada. Bueno, se podría creer que es un comienzo, no obstante, todas estas decisiones pueden ser apeladas por los jugadores, por ejemplo, Greg Hardy apeló su “sentencia” de diez partidos y fue reducida a cuatro. Mágico.

Así como hay a los que castigan, hay otros que por más que haya una evidencia clara de abuso y violencia, la liga decide no hacer nada por los jugadores de los que se tratan. Los casos de Tyreek Hill y Kareem Hunt son los más evidentes. Al primero se le acusó de golpear a su hijo y al segundo de golpear a una mujer. Ninguno fue castigado dado el alto perfil e importancia que tenían al ser las estrellas del equipo del momento: los Chiefs. 

Hill and Hunt. Vía Sports Illustrated

Igualmente, hace unos meses, el mariscal de campo franquicia de los Texans Deshaun Watson fue acusado por más de 20 mujeres de abuso sexual y si actualmente no esta jugando, no creamos que es simplemente por las acusasiones. En realidad, Watson ya traía muchos problemas con los Texans, a tal grado que pidió su cambio múltiples veces antes de que las acusaciones fueran presentadas. La violencia intrafamiliar y el abuso de los jugadores es un problema que es recurrente en la liga. Ante este problema, surge el debate de por qué castigar a Gruden por cosas que escribió y no a los jugadores que cometen violencia intrafamiliar y son acusados de abuso sexual. Ambas situaciones deben ser altamente castigadas, no solo la primera. Pero lamentablemente, la NFL tiene un camino muy largo por recorrer en este sentido, ya que en la actualidad es más penado el jugador que consume sustancias ilegales que el jugador que es un abusador.

¡Hola! Soy Mariana, tengo 24 años y actualmente estoy estudiando Ciencia Política y Relaciones Internacionales en el ITAM. Aunque me encantan la mayoría de los deportes, mi mero mole es el fútbol americano. Desde chiquita apoyo a los únicos e inigualables Acereros de Pittsburgh.

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