Idlib

La ciudad de Idlib es una de esas que transpiran historia con sólo escuchar su nombre. Junto con Roma, Ciudad de México, Jerusalén o Estambul, esta ciudad en Medio Oriente es en sí un museo viviente (con su sana proporción ante las ciudades mencionadas previamente). Entre lo que puede ofrecer turísticamente, esta ciudad cuenta con diversos emplazamientos hititas con más de 3,000 años de antigüedad; así como ruinas bizantinas, otomanas y, más recientemente, árabes. Además, se encuentra a solo sesenta kilómetros de la ciudad más poblada de uno de los países más grandes y relevantes de la zona. Todo lo anterior pintaría perfecto para una reseña turística en Trip Advisor o una agencia de viajes que busque vender un tour aventurero. Sin embargo, Idlib se encuentra en Siria y es, una vez más, escenario de un fuerte enfrentamiento entre potencias de la zona. Los enfrentamientos en Idlib, hoy en día, son el ejemplo práctico de cómo una guerra subsidiaria (o proxy war en inglés) pasa poco a poco a ser una confrontación directa.

Hablar del conflicto sirio llevaría ríos de tinta y, honestamente, tampoco me considero el mejor experto para profundizar en el tema completo. Por eso mismo, me excuso con anterioridad ante la superficialidad que pueda llegar a tener en este artículo. Únicamente busco una ágil divulgación de un tema que estos días está teniendo un auge en cuanto a su escalamiento y que creo está pasando un poco desapercibido. Dicho lo anterior, es importante contextualizar un poco. La ciudad de Idlib es la capital del departamento sirio del mismo nombre. Se encuentra muy cerca de la ciudad más importante de Siria en tamaño y población: Alepo, colindando directamente con Turquía al norte. Desde los inicios de la Guerra Civil Siria en la década anterior, la ciudad fue sitiada y combatida, tanto por los bandos rebeldes, como por los oficialistas. Simplificando todo, basta con saberse que la ciudad hoy en día está tomada por rebeldes (de tinte yihadista), apoyados por Turquía y su primer ministro, Recep Tayyip Erdoğan. Hasta la semana pasada, la ciudad estaba en su constante tensa calma: tomada por los rebeldes y “cuidada” por Turquía, quien alega intereses en la zona.

Todo cambió el 27 de febrero cuando el ejército oficial sirio bombardeó la ciudad, alegando un ataque en contra de terroristas rebeldes, matando también a treinta soldados turcos establecidos en la zona. Justo lo que Turquía necesitaba para mover pieza en este juego de ajedrez. Erdoğan moría de ganas de que Siria moviera primero e inició con la operación “Escudo Primavera”. Intentaré enumerar las razones: 1. Turquía tiene un terrible problema migratorio con los flujos de personas de Siria a su país, casi todas de las regiones en disputa a lo largo de su frontera. La solución que tiene Erdoğan en la cabeza es la de controlar militarmente estas regiones, pacificarlas y, básicamente, regresar a la gente que huyó por la guerra.  2. Hacer que las diversas potencias inmiscuidas a lo lejos vuelvan su mirada a un tema que parece medio olvidado por ellas. Busca que Rusia, Irán, la Unión Europea y Estados Unidos retomen cartas en la región, con sus respectivos aliados. 3. Derivado del flujo de personas (hay que tener en cuenta que Turquía lleva chantajeando a la Unión Europea con este flujo, deteniéndolo en sus fronteras), Erdoğan busca llevar este tema a la Unión Europea más allá del trato actual, permitiendo el flujo directo de los migrantes hacia este continente, en caso de que no les apoyen en su estrategia. Por mientras, la puerta ya la abrió y la gente se está moviendo hacia Grecia, por ejemplo.

El primer movimiento de Turquía fue el ataque frontal (y justificado, según ellos) hacia el ejército sirio. Según fuentes turcas, derribaron dos aviones sirios Sukhoi Su-24, destruyeron 103 tanques y acabaron con 2,212 miembros de las fuerzas sirias. Lo interesante aquí es que no hablamos de cifras de una guerra civil o de un grupo yihadista en contra de las fuerzas estatales de un país. No. Aquí tenemos un conflicto directo entre dos países internacionalmente reconocidos: Siria y Turquía. Estamos pasando de tener una guerra subsidiaria a una directa.

Antes de seguir, quiero rápidamente definir una guerra subsidiaria, para que así se pueda entender como el conflicto en esta zona está dejando de ser de este tipo. Una guerra así suele ser una en donde el conflicto directo se da entre terceros, mientras los verdaderos interesados mueven los hilos por detrás, esquivando los costos de una confrontación directa. El ejemplo más claro de una guerra así fue la Guerra de Corea, en donde, detrás de la guerra civil, estaban Estados Unidos y la Unión Soviética. En este caso, detrás están, simplificando porque la lista es grande, occidente con la Unión Europea, Turquía y Estados Unidos; y Rusia e Irán. Si bien no ha habido conflicto directo, sí que han alimentado con armas y recursos a los bandos en conflicto. Ahora, con este ataque directo, Turquía pasa de estar tras bambalinas para ser un jugador activo, buscando que otros jugadores salgan de las sombras tras esta tétrica obra de teatro, usando a los migrantes como moneda de cambio y de presión hacia Europa.

Sin la resistencia de Turquía, hoy Europa tendría millones de sirios que han buscado huir tras la guerra. Turquía se prestó a ser barrera (Turquía es el México de Europa, no sólo por la hermandad tacos al pastor-kebabs) de estos migrantes por un “módico” precio. La Unión Europea se comprometió a pagar un monto enorme y a apoyar a Turquía en sus posturas. Es por eso que hoy saben que tienen con qué negociar y llegar a Estados Unidos a través de Europa. Hoy, la gente es libre de moverse y están llegando a la frontera con Grecia, en donde ya ha habido enfrentamientos con la policía. Así que, jugando a dos bandas, Erdoğan está atacando directamente y, a la vez, mueve carta hacia occidente.

Idlib se encuentra hoy bajo el reflector tras los destructivos combates recientes. Sin embargo, sobrevivirá. Una ciudad milenaria que se ha caído y levantado muchas veces lo hará de nuevo. Ha sobrevivido a invasiones durante siglos y se ha adaptado a culturas ajenas otros más. Para bien o mal, hoy sigue construyendo su historia. El futuro de esta ciudad y del conflicto es incierto: estamos entrando en una zona nueva en donde no se puede predecir qué pasará. Muy probablemente, la Unión Europea ceda y busque que, mediante interlocución de Rusia, haya un cese al fuego que evite un escalamiento descomunal. Un movimiento o un cambio en un conflicto armado siempre es un riesgo dual: todo mejora o todo va a peor. Sin embargo, el estatus quo tampoco es muy atractivo en este caso para la deshabitada y destruida Idlib, tan llena de historia y, a la vez, asediada por un conflicto que parece no tener fin.

Desde muy joven he sido un apasionado de la política nacional y global, por lo que me empeñé en estudiarla a través de la carrera de Ciencia Política en el ITAM. Me encanta viajar y conocer nuevos sitios y culturas.

Soy yucateco de corazón. También soy gamer, y ávido seguidor de franquicias cinematográficas de superhéroes y ciencia ficción. Amo a los animales, apoyo la libertad del individuo y soy excesivamente una persona positiva.

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